Carta de Karl Marx a Friedrich Engels, que vivía en Manchester, escrita en Londres (el lugar no figura en la carta) el 10 de diciembre de 1864. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/3, Berlín, 1930, carta n.º 887, pp. 212-215) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.
10 de diciembre de 1864.
Dear Fred:1
My compliment to Mrs. Lizzy.2
Ya me habías dado antes tu private address,3 pero no la «razón social» a cuyo nombre escribir. Me alegro de tenerla ahora, porque a veces conviene mandarte unas líneas on Saturdays.4
Las 5 £ para Wilhelm5 salen hoy mismo para Berlín.
Lo de Becker no me lo has devuelto. La carta del «rojo», por muy listo que se crea por haber salido del apuro, es un document which one fine morning he may find to turn up6 para fines no previstos. La vieja Hatzfeldt,7 por lo demás, se encargará de que la declaración llegue a quien tiene que llegar.
What about Sherman's expedition?8
Apropos!9 Vuestro Purdy, el del Poor House,10 parece que durante la cotton famine11 publicó un documento de lo más infame en el que, apoyándose en la supuesta improvement12 de la salud de los cotton operatives,13 recomendaba rebajar los socorros al mínimo, y a consecuencia de ello, dicen, estallaron famine diseases14 en el East of Lancashire.15 (Esto, en los primeros tiempos de la cotton famine.) ¿Sabes tú algo de eso? ¿Y puedes conseguirme en general los official papers16 de Manchester sobre la cotton famine (los del Comité, etc.)?
Lothario Bucher,17 al que Lassalle nombró albacea testamentario y dejó una renta anual de 150 £, se ha pasado, como seguramente ya sabes, al campo de Bismarck. El propio barón Itzig18 quizá habría hecho lo mismo como «ministro de Trabajo», marqués de Posa del Felipe II de la Uckermark,19 pero no in the so small way of20 Lothario, con quien la Hatzfeldt ha roto y que ahora puede darse la mano con Edgar Bauer y con el cónsul prusiano en Milán, el señor R. Schramm.21 Los prusianos buscaban para el susodicho Schramm un puesto «donde no haiga que examinarse». El señor Rodbertus22 me parece que también se trae algo «malo» entre manos,23 porque quiere ver «la cuestión social completamente separada de la política», señal segura de ganas de ser ministro. ¡Chusma, toda esa gentuza de Berlín, de la Marca y de Pomerania!
Me da la impresión de que entre Prusia, Rusia y Francia hay un secret understanding for the war against Austria in next spring.24 Venecia dará, naturalmente, el war cry.25 Los austriacos se portan con una cobardía y una estupidez sin fondo. Eso pasa porque Francisco José se mete personalmente en la política austriaca. Buol-Schauenstein26 etc., todos los hommes d'état27 sensatos, tienen que cerrar el pico, y los agentes rusos, tipos tan notorios como el actual Foreign Minister28 austriaco, llevan la voz cantante. Aun así, la conducta austriaca sería inexplicable si los tipos no se fiaran de promesas pérfidas de Prusia o no estuvieran decididos a aceptar la compensación en Turquía que se les tiene prometida desde hace mucho.
¿Qué dices de los profundos descubrimientos de Collet29 —de la mano de Urquhart— sobre Nabucodonosor y la descendencia asiria de los rusos, y del otro descubrimiento, que se cita como de «Urquhart», de que in Italy the Pope is the only real thing?30
The Miner and Workman's Advocate31 de hoy —el Moniteur32 de los mineros de Inglaterra y Gales— trae mi Mensaje entero.33 Los bricklayers34 de Londres (más de 3000 men) han declarado su adhesión a la Asociación Internacional, tipos que hasta ahora nunca se habían unido a ningún movement.
El martes pasado hubo sesión del subcommittee,35 en la que el señor Peter Fox (su verdadero nombre es P. Fox André)36 nos presentó su mensaje a Polonia. (Esta clase de cosas se discuten siempre primero en el subcommittee, antes de pasar al General Committee.) La cosa no está mal escrita, y Fox se ha esforzado por aplicar, por lo menos como un barniz, la reducción a «clases», que por lo demás le es ajena. Su especialidad es la Foreign Policy,37 y con las Working Classes as such38 solo ha tenido que ver como propagandista ateo.
Pero, así como es fácil imponer lo racional entre los obreros ingleses, hay que andarse con mucho ojo en cuanto participan en el movimiento literatos, burgueses o medio literatos. Fox, igual que su amigo Beesley39 (profesor de economía política en la Universidad de Londres, presidió el meeting de fundación en St. Martin's Hall), y otros «Democrats», sienten, en oposición a lo que llaman, no sin razón, la tradición aristocrática inglesa y como continuación de lo que llaman la tradición democrática inglesa de 1791-1792, un «amor» fanático por Francia, que, en lo que toca a la Foreign Policy, extienden no solo a Napoleón I, sino incluso a Boustrapa.40 Well!41 El señor Fox, no contento con decir a los polacos en su mensaje (que, por lo demás, no debe salir como mensaje de toda la Asociación, sino como mensaje de su parte inglesa sobre la Polish Question,42 con la sanción del Comité en pleno) lo que es verdad, que el pueblo francés tiene respecto de ellos mejores tradiciones que los ingleses, winds up his address43 consolando a los polacos sobre todo con la pasión de amistad que ha brotado en las English Working Classes for the French Democrats.44 Me opuse a ello y desplegué un cuadro históricamente irrefutable de la continua traición de los franceses a Polonia, desde Luis XV hasta Bonaparte III. Al mismo tiempo, llamé la atención sobre lo completamente fuera de lugar que sería que como «núcleo» de la International Association apareciera la Anglo-French Alliance,45 solo que en edición democrática. En resumidas cuentas, el mensaje de Fox fue aprobado por el subcommittee con la condición de que cambiara el tail46 según mis propuestas. Jung,47 el Swiss Secretary48 (de la Suiza francesa), declaró que, como minority,49 propondría en el General Council que se rechazara el mensaje por ser altogether50 «bourgeois».
Nuestro mayor Wolff51 está encerrado por los piamonteses en la fortaleza de Alessandria, de momento.
Louis Blanc52 ha escrito al secretario general Cremer53 que aprueba el Mensaje, que lamenta no haber podido asistir al meeting de St. Martin's Hall, etc. Altogether, su carta no persigue otra cosa que ser admitido como honorary member.54 Pero, barruntando que se harían intentos de este tipo, yo, por suerte, había hecho aprobar ya el by-law55 de que no se puede invitar a nadie (salvo a las societies obreras) y de que nadie puede ser miembro honorario.
Salut.
Tu K. M.
Gumpert recibirá la fotografía en cuanto me mande la de su mujer, que me tiene prometida desde hace mucho.56
«Querido Fred». ↩
«Mis saludos a la señora Lizzy»: Lydia (Lizzy) Burns, la compañera de Engels. ↩
«Dirección particular». ↩
«Los sábados». ↩
Wilhelm Liebknecht; véase la carta del 8 de diciembre. ↩
«Un documento que una buena mañana puede encontrarse con que sale a relucir». ↩
La condesa Sophie von Hatzfeldt (1805-1881), amiga y protectora de Lassalle. ↩
«¿Qué hay de la expedición de Sherman?»: la marcha del general William T. Sherman desde Atlanta hasta el mar, a través de Georgia, en noviembre y diciembre de 1864. ↩
«¡A propósito!». ↩
«Asilo de pobres». ↩
«El hambre del algodón»: la crisis de la industria algodonera de Lancashire causada por la guerra civil norteamericana, que dejó sin trabajo a buena parte de los obreros textiles desde 1861. ↩
«Mejora». ↩
«Obreros del algodón». ↩
«Enfermedades del hambre». ↩
«El este de Lancashire». ↩
«Documentos oficiales». ↩
Lothar Bucher (1817-1892), demócrata en 1848, emigrado en Londres durante años y amigo de Lassalle; en 1864 entró al servicio de Bismarck. ↩
Lassalle, muerto el 31 de agosto de 1864 en Ginebra tras su duelo con Janko von Racowitza. Marx y Engels lo llamaban en sus cartas «barón Itzig». ↩
El marqués de Posa, consejero idealista del rey Felipe II en el Don Carlos de Schiller; el «Felipe II de la Uckermark» es el rey Guillermo I de Prusia. ↩
«De la manera tan mezquina de». ↩
Edgar Bauer (1820-1886), joven hegeliano, y Rudolf Schramm (1813-1882), demócrata en 1848, habían acabado los dos al servicio del Estado prusiano. ↩
Johann Karl Rodbertus (1805-1875), economista prusiano. ↩
En el original, Beses: «Böses» (algo malo) en pronunciación dialectal. ↩
«Un acuerdo secreto para la guerra contra Austria la próxima primavera». ↩
«El grito de guerra». Venecia seguía en manos de Austria. ↩
Karl Ferdinand von Buol-Schauenstein (1797-1865), ministro austriaco de Asuntos Exteriores de 1852 a 1859. ↩
«Hombres de Estado». ↩
«Ministro de Asuntos Exteriores»: desde octubre de 1864, el conde Alexander von Mensdorff-Pouilly. ↩
Collet Dobson Collet, director de la Free Press de David Urquhart (1805-1877), el diplomático y publicista conservador que veía en todas partes la mano de Rusia. ↩
«En Italia el papa es lo único real». ↩
El defensor del minero y del obrero, semanario de Londres. ↩
Por Le Moniteur universel, el diario oficial francés. ↩
El Manifiesto inaugural de la Asociación Internacional de los Trabajadores. ↩
«Albañiles». ↩
«Subcomité». ↩
Peter Fox, periodista inglés, positivista, miembro del Consejo Central de la Internacional. ↩
«Política exterior». ↩
«Clases trabajadoras como tales». ↩
Edward Spencer Beesly (1831-1915), historiador positivista, profesor en el University College de Londres; presidió el mitin de fundación de la Internacional en St. Martin's Hall, el 28 de septiembre de 1864. ↩
Napoleón III, por las iniciales de Boulogne, Estrasburgo y París, escenarios de sus golpes. ↩
«¡Bien!». ↩
«Cuestión polaca». ↩
«Remata su mensaje». ↩
«En las clases trabajadoras inglesas por los demócratas franceses». ↩
«La alianza anglofrancesa». ↩
«Cola», «final». ↩
Hermann Jung (1830-1901), relojero suizo establecido en Londres, miembro del Consejo Central de la Internacional. ↩
«Secretario para Suiza». ↩
«Minoría». ↩
«Del todo». ↩
Luigi Wolff, mayor, mazziniano, miembro del Consejo Central de la Internacional. ↩
Louis Blanc (1811-1882), el socialista francés, emigrado en Londres desde 1848. ↩
William Randal Cremer (1828-1908), carpintero, secretario general del Consejo Central de la Internacional. ↩
«Miembro honorario». ↩
«Reglamento». ↩
Eduard Gumpert, médico alemán de Manchester y amigo de Engels. ↩