Carta de Friedrich Engels a Karl Marx, que vivía en Londres, escrita en Manchester (Mornington Street) el 5 de febrero de 1865. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/3, Berlín, 1930, carta n.º 894, pp. 225-227) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.

Mornington Street, 5 de febrero de 1865.

Querido Mohr:

Completamente de acuerdo en lo de la declaración. Pero tienes que hacerla tú, porque si no, no llego con el artículo militar. Me temo que la cosa va a salir tan larga que solo podrá ir como folleto.1 I y II están terminados (salvo la revisión), III todavía no. He tenido muchas interrupciones; Blank2 ha estado aquí, etc., etc. Así que haz tú la declaración. A las leyes de excepción pertenecen también las restricciones del derecho de asociación y de reunión, toda la legislación sobre las libretas de trabajo3 y, por último, el artículo 100 del Código Penal: incitación de los súbditos al odio y al desprecio (otra herencia napoleónica). Luego, si se puede meter, una indicación de que en un país predominantemente agrícola como Prusia es una vileza arremeter exclusivamente contra la burguesía en nombre del proletariado industrial y no decir ni una palabra, en cambio, de la explotación patriarcal a palos del proletariado agrícola por la gran nobleza feudal. Sobre la cuestión militar haría menos falta hablar, pero habría que destacar la cuestión del presupuesto: ¿de qué les sirve a los obreros un parlamento elegido por sufragio universal si es tan impotente como Bismarck quiere hacer al actual parlamento burgués, cuyo heredero sería al fin y al cabo? ¿Y si ni siquiera puede negar nuevos impuestos?

Esas son, más o menos, mis ideas ad hoc. Así que manos a la obra, y mándame la cosa enseguida.

Meissner.4 So far so good.5 Naturalmente, tendrías que ir tú mismo. El conto a metà6 tiene sus ventajas, si te reservas por contrato el derecho a examinar los libros y los justificantes y si Meissner está dispuesto a hacerte sin intereses un anticipo equivalente a ⅔ de los honorarios que pedirías en otro caso. De la carta de Strohn7 parece desprenderse que Meissner would rather not part with any money if he could help it.8 En todo caso, tienes que ir tú mismo con el manuscrito y cerrar el trato.

Por lo demás, date prisa ahora. Los tiempos son muy favorables para el libro, y nuestros nombres vuelven a estar ante el público de una manera que impone respeto. Ya sabes qué dilaciones en la impresión están de moda en Alemania. Así que no dejes pasar el momento; puede suponer una diferencia colosal en el efecto.

Siebold. Ya te dije que con esta clase de muchachos no se puede contar, y desde el principio estaba convencido de que en Londres iría a ver a Blind. La suposición de unas glosas pescadas al vuelo ad portam Gumperti9 no hace ninguna falta para eso. El tipo siempre lo ha hecho así y siempre lo hará así. Pero bien está que «ya» lo tengamos bajo control.

La Asociación de Lassalle, según se desprende de la carta de Siebel,10 que me quedo aquí, se irá muy pronto a pique por las granujadas y malversaciones de sus funcionarios, y está muy bien que «así se ha de devenir».11 Lo demás lo pone la vieja marrana12 con sus camarillas. Cuanto menos nos ocupemos de esa porquería, mejor. Let it rot and be dam'd to it.13

El Social-Demokratillo me resulta cada día más repugnante. Ese mierda de Hess, que con nosotros se da aires de protector, como verdadero empleado secreto de Lassalle; los profundos y cagados artículos del señor Schweitzer sobre la encíclica14 y Bismarck, que coquetean con toda la basura y solo despotrican contra los burgueses; el agotamiento y la falta de talento totales, y hasta la ausencia de todo sentido común, salvo un par de cosas: todo eso es demasiado para mí. Tres veces por semana culto a Lassalle, eso no lo aguanta ni el diablo, y está bien que venga la crisis. Ya se lo diré a los señores en mi próxima carta; hasta ahora solo me ha faltado la ocasión. Apropos,15 ¿a qué dirección escribes a Liebknecht? Yo también querría echarle una bronca de vez en cuando, o darle ánimos, s'il y a lieu.16

Ahora tengo que terminar; muchos recuerdos y manda enseguida la declaración. El artículo lo tendré listo para el miércoles o el jueves.

Tu F. E.

A mi cuñado intenté sonsacarle algo sobre Siebel, pero no pude sacar en limpio sino que está «siempre borracho», que anda por ahí con actrices y que su mujer quiere divorciarse de él.

My best compliments to the ladies.17

  1. La cuestión militar prusiana y el partido obrero alemán, que Otto Meissner publicó como folleto en Hamburgo en 1865. ↩

  2. Karl Emil Blank, comerciante, cuñado de Engels, casado con su hermana Marie. ↩

  3. Las Wanderbücher, cartillas que los oficiales artesanos tenían que llevar consigo y presentar a la policía. ↩

  4. Otto Meissner (1819-1902), editor de Hamburgo, con el que Marx negociaba la publicación de su libro sobre economía política (El capital). ↩

  5. «Hasta aquí, bien». ↩

  6. «Cuenta a medias»: contrato en que autor y editor se reparten a partes iguales los beneficios. ↩

  7. Wilhelm Strohn, comerciante alemán de Bradford, amigo de Marx y Engels; véase la carta de Marx del 1 de febrero. ↩

  8. «Preferiría no soltar nada de dinero, si pudiera evitarlo». ↩

  9. «A la puerta de Gumpert»: Eduard Gumpert, médico alemán de Manchester y amigo de Engels. ↩

  10. Carl Siebel (1836-1868), poeta y comerciante de Barmen, pariente lejano de Engels. Véase la carta de Marx del 3 de febrero. ↩

  11. En el original, so geworden wird: alemán estropeado a propósito. ↩

  12. La condesa Sophie von Hatzfeldt (1805-1881), amiga y protectora de Lassalle. ↩

  13. «Que se pudra y al diablo con ella». ↩

  14. La encíclica Quanta cura de Pío IX, con el Syllabus de los errores modernos, del 8 de diciembre de 1864. ↩

  15. «A propósito». ↩

  16. «Si hay motivo». ↩

  17. «Mis mejores saludos a las señoras». ↩