Carta de Karl Marx a Friedrich Engels, que vivía en Manchester, escrita en Londres (el lugar no figura en la carta) el 24 de junio de 1865. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/3, Berlín, 1930, carta n.º 929, pp. 273-276) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.
24 de junio de 1865.
Dear Fred,
Tienes que disculpar mi largo silencio. Durante todo este tiempo he sufrido continuamente vómitos de bilis (probablemente a causa del calor), he tenido además toda clase de troubles1 y el tiempo en que estaba en condiciones de escribir lo he empleado en mi trabajo oficial en el libro. Ya sabes que en ese estado uno siempre se propone despachar cartas, pero nunca llega a hacerlo.
Poco nuevo que contar. El… buen Nordstern no ha salido desde mi último envío, probablemente por falta de dinero. Hoy lo he vuelto a recibir y no menciona para nada el ínterin. La hojita es, como verás, un estercolero de gremialismo. Los tipos declaran ahora —en sus cartas de ruptura con B. Becker— «traidor» a cualquiera que se atreva a tocar un ápice de la verdad revelada por Lassalle. Entretanto, el señor B. Becker ha cedido provisionalmente la presidencia al gremialista Fritzsche (de Leipzig)2 y ha fijado su residencia en Berlín, para poder hacer negocios directos con el señor Bismarck.
¡Bonita cochinada en que se ha disuelto todo el movimiento del barón Itzig!3 ¡Pero el tipo tenía evidentemente el instinto justo de cómo hay que empezar para convertirse en salvador del gremialismo alemán! Entretanto, la «infiel» vive feliz como una boyarda con su valaco en Bucarest.4
De Liebknecht no he recibido cartas desde hace algún tiempo. Pero eso se debe sin duda a que durante mucho tiempo, mientras suspendí mi correspondencia, no contesté a las notas que me llegaban de él casi a diario, en las que no decía nada y cada una de las cuales disolvía en su nada a la anterior.
Con respecto a la «International Association», solo hay que mencionar lo siguiente:
Los señores italianos han vuelto y el martes pasado nos comunicaron que han vuelto a nombrar delegado suyo al mayor Wolff. El señor Mazzini parece haberse convencido de que quizá nos necesite, mientras que a nosotros él no nos importa un farthing.5
Un yanqui llamado Leon Lewis (de momento en París) ha pasado a ser secretario para América. En mi opinión no vale nada, aunque tiene mucho dinero y más ambición todavía. El tipo se figuraba que, fundando un periódico, The Commoner, podría revolucionar Inglaterra en 24 horas o, como mucho, en 6 meses. Nos ofreció como órgano el periódico que iba a salir, pero vio que se le ponían condiciones muy comerciales y nada entusiastas, y por eso se ha marchado «provisionalmente» a Francia con su esposa, que también es una gran política, supongo que para ver si allí puede aplicar su «lever»6 con más éxito.
Sobre el punto siguiente querría saber tu consejo:
He leído en el Central Council un paper7 (que impreso daría quizá dos pliegos) sobre la cuestión planteada por Mr. Weston de cómo actuaría a general rise of wages,8 etc. La primera parte es la respuesta a las tonterías de Weston; la segunda, una exposición teórica, en la medida en que la ocasión se prestaba a ello.9
Ahora la gente quiere que se imprima. Por un lado, quizá me sería útil, porque están en relación con J. St. Mill, el profesor Beesly, Harrison, etc.10 Por otro lado, tengo mis reparos:
1.º porque «Mr. Weston» como adversario no es precisamente muy halagüeño;11
2.º la cosa contiene en la segunda parte, en forma extraordinariamente condensada, but relatively popular,12 muchas cosas nuevas que se anticipan de mi libro, mientras que al mismo tiempo, por fuerza, tiene que pasar de puntillas por toda clase de cosas. La cuestión es si es aconsejable anticipar de esa manera cosas así. Creo que aquí tú puedes decidir mejor que yo, porque ves la cosa desde una distancia más tranquila.
También me costó mucho, frente a la insistencia de Schily, de J. Ph. Becker13 y en parte del comité de París, to put off14 el congreso anunciado para este año. Pero conseguí, y eso es lo decisivo, ganar al Council de aquí para que, en vista de la agitación electoral, etc., este año solo se celebre en Londres una conferencia preliminar (privada), a la que cada Central Foreign Committee15 mande un delegado (no las affiliated societies, but their administrative committees).16 Estoy seguro de que el congreso de Bruselas se habría ido al agua. La cosa no estaba madura todavía.
Nuestro Eccarius se ha convertido en uno de los principales agitadores electorales de Londres y, si no fuera justo ahora la temporada fuerte de la sastrería, habría aceptado la propuesta de hacer agitación en provincias (con 2 £ semanales). Tiene una manera peculiar de hablar, de un humor seco, que gusta especialmente a los ingleses.
Edgar se ha repuesto mucho. Un tipo curioso, para quien en realidad todo gira en torno a la ración y a la ropa elegante; egoísta como un perro o un gato, but a kindnatured one.17 Su cerebro también ha empezado a dar otra vez cierta señal de actividad.
La política de Johnson no me gusta. Ridícula afectación de severidad contra personas concretas; hasta ahora, sumamente vacillating18 y débil en el fondo. La reacción ya ha empezado en América y pronto será muy fuerte si la flojera de hasta ahora no cesa pronto.
¿Qué dices de los debates de la Cámara prusiana? En todo caso, las revelaciones sobre la justicia, etc., que se sucedieron una tras otra, estuvieron muy bien. Ditto el golpe evidente que ha recibido la Gran Prusia del Nationalverein, que se ha visto sobre todo en el debate sobre Polonia.
Ad vocem Polonia, he leído con mucho interés el escrito de Elias Regnault (el mismo que escribió la histoire des principautés danubiennes),19 La Question Européenne, faussement nommée La Question Polonaise.20 Veo en él que el dogma de Lapinski21 de que los grandes rusos no son eslavos lo ha defendido muy en serio, lingüística, histórica, etnográficamente, etc., monsieur Duchinski (de Kiev, profesor en París);22 afirma que los auténticos moscovitas, es decir, los habitantes del antiguo Grand Duchy of Moscow,23 son en gran parte mongoles o fineses, etc., como las partes de Rusia situadas más al este y sus partes del sudeste. Veo en ello, en todo caso, que la cosa ha inquietado mucho al gabinete de San Petersburgo (porque acabaría de mala manera con el paneslavismo). Se pidió a todos los sabios rusos que contestaran y refutaran, y sus respuestas resultaron en efecto infinitamente débiles. La pureza del dialecto gran ruso y su vinculación con el eslavo eclesiástico parecen, en este debate, hablar más a favor de la concepción polaca que de la moscovita. Durante la última insurrección polaca, el gobierno nacional pagó a Duchinski un premio por sus «descubrimientos». Se ha demostrado ditto, desde el punto de vista geológico e hidrográfico, que al este del Dniéper aparece una gran diferencia «asiática» en comparación con lo que queda al oeste, y que (como ya afirmaba Murchison)24 el Ural no constituye en absoluto una divisoria. Resultado, tal como lo saca Duchinski: Russia es un nombre usurpado por los moscovitas. No son eslavos; no pertenecen en absoluto a la raza indogermánica, son des intrus25 a los que hay que volver a echar al otro lado del Dniéper, etc. El paneslavismo en el sentido ruso es una invención de gabinete, etc.
Ojalá Duchinski tenga razón y at all events26 esta opinión llegue a dominar entre los eslavos. Por otra parte, declara no eslavos a algunos de los pueblos de Turquía tenidos hasta ahora por eslavos, como los búlgaros, por ejemplo.
Salut.
Tuyo, K. M.
¡El filisteo Freiligrath se dejó ver por casa hace 2 semanas con su esposa y su hija! Ahora tiene a Reinach encima como superior inmediato, que está aquí «para la inspección» y le da buena guerra.27
«Molestias». ↩
Friedrich Wilhelm Fritzsche (1825-1905), cigarrero de Leipzig, dirigente lassalleano. ↩
Apodo burlón de Lassalle en la correspondencia de Marx y Engels. ↩
Helene von Dönniges, por quien Lassalle se batió en duelo en 1864, casada después con el valaco Janko von Racowitza, que lo había matado. ↩
Moneda inglesa de un cuarto de penique. ↩
«Palanca». ↩
«Escrito». ↩
«Un aumento general de los salarios». ↩
Es el texto que publicaría en 1898 Eleanor Marx: Salario, precio y ganancia. Marx lo leyó en el Consejo Central los días 20 y 27 de junio de 1865. ↩
Edward Spencer Beesly (1831-1915), historiador positivista, y Frederic Harrison (1831-1923), jurista positivista, simpatizantes de la Internacional; John Stuart Mill (1806-1873), economista y filósofo. ↩
En el original, «nicht grade söhr schmeuchelhaft», imitando burlonamente una pronunciación dialectal. ↩
«Pero relativamente popular». ↩
Johann Philipp Becker (1809-1886), veterano de 1848-1849, en Ginebra, organizador de las secciones alemanas de la Internacional. ↩
«Aplazar». ↩
«Comité central extranjero». ↩
«Las sociedades afiliadas, sino sus comités administrativos». ↩
«Pero de buena índole». ↩
«Vacilante». ↩
Élias Regnault (1801-1868), publicista francés, autor de una Histoire politique et sociale des principautés danubiennes (1855). ↩
«La cuestión europea, mal llamada cuestión polaca». ↩
Teofil Łapiński (1827-1886), oficial polaco emigrado. ↩
Franciszek Duchiński (1816-1893), etnógrafo polaco, profesor en París. ↩
«Gran ducado de Moscú». ↩
Roderick Murchison (1792-1871), geólogo británico, que había estudiado la geología de Rusia y de los Urales. La MEGA¹ imprime «Marchison». ↩
«Intrusos». ↩
«En todo caso». ↩
Freiligrath dirigía en Londres la sucursal del Banco General Suizo, del que Reinach era director. ↩