Carta de Karl Marx a Friedrich Engels, que vivía en Manchester, escrita en Londres (el lugar no figura en la carta) el 20 de noviembre de 1865. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/3, Berlín, 1930, carta n.º 946, pp. 295-297) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.
20 de noviembre de 1865.
Querido Engels:
Jennychen vuelve a estar convaleciente y te da muchas gracias por el vino.
En cuanto a los asuntos de dinero, sería inútil dirigirse a Dronke. Para tener tranquilidad con el casero, porque esa es la base, le he convencido de que acepte por el trimestre en curso, del que se le deben ⅔, una letra hasta mediados de febrero. En cuanto a los demás acreedores, con las 15 £ he satisfecho a los más urgentes y estoy pensando cómo reunir al menos unos pagos a cuenta para los demás. Tu ofrecimiento es muy generoso, y en cuanto mi trabajo esté terminado y publicado, el resto tendrá que conseguirse con otros engagements,1 o, si eso, contra lo que espero, no saliera bien, tendremos que mudarnos a un sitio más barato, por ejemplo a Suiza.
La carta de Berlín es auténtica. Unos días después de su llegada recibí un escrito al respecto de Liebknecht, que está en relación constante con los berlineses. Por la carta de Liebknecht se ve también que los cerdos del Social-Demokrat estarían encantados de volver a tener tratos con nosotros. A qué ilusiones se entrega continuamente Liebknecht lo verás por el pasaje siguiente: «The people that have applied to you from Berlin, are our friends. If you could come, show yourself but once — the gain would be immense. Come if it is possible».2 ¡Liebknecht debería saber que, aunque yo pudiera ir a Berlín at present, solo como visitor,3 tendría que mantenerme allí muy callado y en privado y no podría dirigirme a clubes obreros!
Liebknecht escribe también:
«El profesor Eckardt (este es ahora el radical “principal” del Sur, según se desprende de una carta de Stumpf, de Maguncia) of Mannheim places the “Wochenblatt” at our disposal. He would be delighted if you and Engels were to write for it a few articles, but not too strong».4
El Workman's Advocate5 sigue igual de flojo. Pero tiene que tirar, porque la semana pasada salió en formato más grande. Los detalles no los sé, porque mañana asistiré por primera vez de nuevo a la Association. Los parisinos han publicado un informe sobre la conferencia6 y al mismo tiempo el programa que fijamos para el próximo congreso. Ha salido en todos los periódicos liberales, cuasiliberales y republicanos de París. Con qué benevolencia se ha acogido lo verás por el siguiente informe de Fox sobre la última sesión de nuestro Council, que te recorto del Workman's Advocate. Nuestros parisinos están un poco desconcertados de que el punto sobre Rusia y Polonia, que no querían, sea precisamente el que más sensación causa. Espero que en tus ratos libres te pongas a escribir de vez en cuando sobre algún tema para el Advocate.
La publicación de París me ahorra el trabajo de escribir un informe en francés.
El asunto de Jamaica es característico de la infamia canina del «true Englishman».7 Los tipos no tienen nada que reprochar a los rusos. Pero, dice el buen Times, esos damned rogues enjoyed «all the liberties of an Anglo-Saxon Constitution».8 Es decir, they enjoyed the liberty,9 entre otras cosas, de que se les esquilmara con impuestos para proporcionar a los planters los medios de importar coolies y deprimir así su propio mercado de trabajo por debajo del mínimo. ¡Y estos perros ingleses de nervios delicados chillaban contra «beast Butler»10 porque había mandado ahorcar a un hombre y no había permitido a las amarillas ex hacendadas cubiertas de diamantes escupir a la cara a los Federal soldiers!11 Para desenmascarar del todo la hipocresía inglesa no faltaba más que, después de la guerra americana, el asunto irlandés y las Jamaica butcheries.12
No te olvides de conseguirme de Knowles (y lo antes posible) los datos necesarios. Average weekly wages,13 sea de un mule spinner, sea de una hilandera de throstle;14 cuánto hilo, o respectivamente algodón (contando por tanto el déchet,15 lo que se pierde al hilar), hila on average16 de un average number17 (o, si quieres, de un número cualquiera) cada individuo por semana; y además, naturalmente, un precio del algodón y un precio del hilo cualesquiera (que concuerden con el salario). No puedo pasar a limpio el segundo capítulo antes de tener estos details.
Las señas de Ernest Jones son ahora 47, Princess Street.
Salut.
Tuyo, K. M.
«Compromisos». ↩
«La gente que se ha dirigido a ti desde Berlín son amigos nuestros. Si pudieras venir, dejarte ver una sola vez, la ganancia sería inmensa. Ven si es posible». ↩
«Ahora»; «visitante». ↩
«… de Mannheim pone el Wochenblatt a nuestra disposición. Estaría encantado de que tú y Engels escribierais para él unos cuantos artículos, pero no demasiado fuertes». Ludwig Eckardt (1827-1871), publicista demócrata de Baden; Paul Stumpf, de Maguncia, antiguo miembro de la Liga de los Comunistas. ↩
El Workman's Advocate, nuevo título del Miner and Workingman's Advocate, que se convirtió en órgano de la Internacional. ↩
La conferencia de la Asociación Internacional de los Trabajadores celebrada en Londres del 25 al 29 de septiembre de 1865. ↩
«Verdadero inglés». ↩
«Esos malditos granujas disfrutaban de “todas las libertades de una constitución anglosajona”». ↩
«Disfrutaban de la libertad». ↩
«La bestia de Butler»: el general nordista Benjamin F. Butler, gobernador militar de Nueva Orleans en 1862. ↩
«Soldados federales». ↩
«Carnicerías de Jamaica». ↩
«Salarios semanales medios». ↩
Hiladores de mule (la selfactina) y de throstle (la continua de aletas), dos tipos de máquinas de hilar. ↩
«Desperdicio». ↩
«Por término medio». ↩
«Número medio» del hilo, es decir, de su finura. ↩