Carta de Karl Marx a Friedrich Engels, que vivía en Manchester, escrita en Londres (el lugar no figura en la carta) el 10 de febrero de 1866. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/3, Berlín, 1930, carta n.º 954, pp. 305-306) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.
10 de febrero de 1866.
Querido Fritz:
Esta vez me iba la piel en ello. Mi familia no sabía lo sérieux1 que era el cas. Si la cosa se repite otras tres o cuatro veces de la misma forma, soy hombre muerto. He adelgazado una barbaridad y sigo condenadamente débil, no de la cabeza, sino de los riñones y las piernas. Los médicos tienen toda la razón en que el exceso de trabajo nocturno es la causa principal de esta recaída. Pero no puedo comunicar a esos señores las razones —tampoco serviría de nada— que me obligan a esta extravagancia. En este momento todavía tengo en el cuerpo toda clase de pequeños retoños, dolorosos, pero ya en absoluto peligrosos.
Lo más asqueroso para mí ha sido la interrupción de mi trabajo, que desde el 1st January, cuando desapareció mi mal de hígado, avanzaba de maravilla. Por supuesto, de «estar sentado» ni hablar. Todavía en este momento me molesta. Pero tumbado he seguido trabajando a destajo, aunque solo fuera a ratos durante el día. Con la parte propiamente teórica no podía avanzar: para eso el cerebro estaba demasiado débil. Por eso he ampliado históricamente el apartado sobre la «jornada laboral», cosa que quedaba fuera de mi plan original. Lo que ahora he «intercalado» constituye el complemento (esbozado) de tu libro hasta 1865 (lo digo también en una nota)2 y la plena justificación de la diferencia entre tu apreciación del futuro y la realidad que vino después.3 En cuanto salga mi libro, la segunda edición del tuyo será, pues, necesaria y a la vez fácil. Lo teóricamente necesario lo doy yo. En cuanto al complemento histórico que tienes que dar como apéndice de tu libro, todo el material es pura basura y científicamente inservible, salvo los Factory Reports, los Children's Employment Commission Reports y los Board of Health Reports.4 Con tu fuerza de trabajo libre de ántrax, despachas cómodamente ese material en tres meses.
En cuanto a los rusos, no tengo material. En cuanto mi estado lo permita, iré por eso al Museo5 y preguntaré a los polacos. Ha habido una gran crisis en The Workman's Advocate, que mañana sale como The Commonwealth, una transformación impuesta por el elemento burgués y debida a mi ausencia del Council. Aun así, desde la cama de enfermo, a fuerza de amenazas por escrito, he desbaratado la intriga hasta el punto de que Eccarius ha sido nombrado redactor,6 en lugar de un señor del Nonconformist,7 y se ha nombrado un editorial supervision committee8 que se reúne todas las semanas. Lo formamos yo, Fox, Howell, Weston9 y Miall (el publisher-editor10 del Nonconformist y ahora nuestro publisher), cuatro ateos contra el único «Protestant». Tu artículo es ahora urgentemente necesario para el poor11 Eccarius (porque las intrigas son masivas y yo no puedo ayudarle: mi tiempo de escribir pertenece entero a mi obra).
Tu vino hace ahora maravillas conmigo. En plena floración de la enfermedad tuve que comprar portwine12 malo, ya que este vino es el único adecuado para el estado agudo de ántrax.
Apropos! John Watts,13 según veo en uno de los últimos Factory Reports, ha publicado un panfleto On Machinery. Pídele de mi parte que me mande el bodrio.
Al bueno de Wilhelm14 le voy a escribir unas líneas tonantes sobre su flojera. Lo que queremos es precisamente el hundimiento del Social-Demokrat15 y de toda la mierda lassalleana.
Lyon (sus obreros) ha enviado 8 £ al International Council.
Salut.
Tuyo, Mohr.
Sérieux, cas: grave, caso. ↩
Véase el capítulo sobre la jornada laboral del tomo I de El capital (1867), donde Marx remite a La situación de la clase obrera en Inglaterra, de Engels (1845). ↩
Literalmente: «la diferencia entre tu apreciación del futuro y su realidad». ↩
Los informes de los inspectores de fábrica, de la comisión parlamentaria sobre el trabajo infantil y de la Dirección de Sanidad. ↩
La sala de lectura del Museo Británico. ↩
Johann Georg Eccarius, sastre alemán, viejo miembro de la Liga de los Comunistas y miembro del Consejo Central de la Internacional, fue redactor de The Commonwealth. ↩
Semanario de Londres de los protestantes disidentes radicales. ↩
Comité de supervisión de la redacción. ↩
George Howell, albañil y sindicalista, secretario de la Reform League; John Weston, carpintero owenista; ambos miembros del Consejo Central. ↩
Editor y director. ↩
Pobre. ↩
Oporto. ↩
John Watts, owenista de Manchester, autor de folletos de economía. ↩
Wilhelm Liebknecht. ↩
Periódico de los lassalleanos de la Asociación General de Obreros Alemanes, dirigido en Berlín por J. B. von Schweitzer. ↩