Carta de Friedrich Engels a Karl Marx, que vivía en Londres, escrita en Manchester el 9 de julio de 1866. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/3, Berlín, 1930, carta n.º 988, pp. 346-347) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.
Manchester, 9 de junio1 de 1866.
Querido Mohr:
La historia, es decir, la historia universal, se vuelve cada vez más irónica. ¿Hay algo más fino que esta burla práctica de Bonaparte por parte de su discípulo Bismarck, que, hidalgüelo de aldea2 como es, crece de pronto por encima de la cabeza de su maestro y hace ver palpablemente al mundo entero, de una vez, hasta qué punto este arbitre de l'Europe3 existe on sufferance?4 Y luego ese mismo Bismarck, que, para poder gobernar unos meses en el interior de manera aparentemente feudal y absolutista, sigue hacia fuera with a vengeance5 la política de la burguesía, le prepara a la burguesía el dominio, toma caminos por los que solo se puede avanzar con medios liberales e incluso revolucionarios, y de paso hace que sus propios hidalgüelos se den día tras día de bofetadas con sus propios principios. ¡Los que entregaron el escudo de honor a Francisco Bomba,6 aliados con Garibaldi, y los representantes de los tronos por la gracia de Dios, tragando países más que Víctor Manuel! Nunca hubo nada más bonito que la Kreuzzeitung7 en las últimas cuatro semanas, y el partido histórico-feudal, cuya fundación tanto esfuerzo y trabajo le costó al bienaventurado genio de Federico Guillermo IV,8 se asfixia ahora con la porquería que tiene que tragarse por orden de su propio jefe.
El hecho escueto es este: Prusia tiene 500.000 fusiles de aguja y el resto del mundo ni 500. En dos, tres, quizá cinco años ningún ejército puede estar armado con fusiles de retrocarga. Hasta entonces Prusia tiene la delantera.9 ¿Crees que Bismarck no aprovechará el momento? Seguro que sí. Bonaparte se guardará muy mucho de armar camorra, y en cuanto a los rusos, rugen, sí, con mucha grosería en el Journal de St. Pétersbourg, pero militarmente son ahora menos de temer que nunca. No dudo en absoluto de que el súbito e inmenso aumento del poder de Prusia empujará a Bonaparte y a los rusos a juntarse, y de que su primer empeño será impedir todo engrandecimiento de Prusia, sea el que sea. Pero se guardarán de llegar a la guerra; en cuanto a Francia, su intervención activa sería el mejor medio para echar del todo a los alemanes del sur en brazos de los prusianos y hacer olvidar la guerra civil. Y en cuanto a los rusos, monsieur Bismarck es el hombre que los amenazará con una nueva insurrección polaca, y saben que el tipo no tiene escrúpulos para ello. En general, Bismarck conoce demasiado bien su poder y sabe también que, en esta medida, solo puede durar un par de años, y creo que lo explotará hasta el último trocito. Además, a Bonaparte, al fin y al cabo, siempre se le puede comprar con Bélgica, y el plan de repartir Bélgica entre Francia y Holanda, que cedería entonces Luxemburgo a Francia, lo «previeron» Goltz,10 Bonaparte y el príncipe heredero de Holanda no mucho antes de la guerra. Creo que a la guerra le queda todavía mucho para acabar, y aún pueden pasar muchas cosas.
Los rusos parecen haber dado de verdad, desde hace algún tiempo, el giro hacia Austria, y este enorme éxito de los prusianos les hace imposible toda vuelta atrás. Tanto más cuanto que Austria estará ahora lo bastante madura para dejarse colgar Bosnia o Valaquia a cambio de Venecia, y entonces Rusia se queda con Moldavia.
Por cierto, ya ves con qué acierto juzgaba yo al ejército prusiano cuando sostenía siempre que había en él mucho más de lo que se solía admitir. Tras estos éxitos y tras la conducta sin duda brillante de la tropa, su confianza en sí misma y a la vez su experiencia de la guerra han crecido tanto que mañana podrían plantar cara a los franceses aunque estos tuvieran fusiles de retrocarga, y la bayoneta francesa, en todo caso, ha pasado a la historia, como en su día la pica española. Con la retrocarga generalizada, la caballería recobrará sus derechos.
A Jenny, como me propongo hace mucho, tengo que darle un informe en regla sobre los africanos.11
Muchos recuerdos.
Tuyo, F. E.
Así en el manuscrito, por julio. ↩
Krautjunker: junker de las coles, nobleza rural prusiana. ↩
«Árbitro de Europa». ↩
«Por tolerancia», «de prestado». ↩
«A lo grande», «con creces». ↩
Francisco II de las Dos Sicilias, hijo de Fernando II, el «rey Bomba» (por el bombardeo de Mesina y Palermo en 1848), cuyo apodo heredó; destronado por Garibaldi en 1860-1861. Los conservadores prusianos le regalaron un escudo de honor por su resistencia en Gaeta. En 1866 Prusia era aliada de Italia. ↩
La Neue Preußische Zeitung, diario de los conservadores prusianos, llamado así por la cruz de hierro de su cabecera. ↩
Federico Guillermo IV, rey de Prusia de 1840 a 1861, el romántico del trono. ↩
En el original, das prae: la delantera. ↩
Robert von der Goltz, embajador de Prusia en París. ↩
Jenny, la hija mayor de Marx, había preguntado por los «africanos» de Engels en la carta de Marx del 7 de julio (1866-07-07 Marx a Engels). ↩