Carta de Friedrich Engels a Karl Marx, que vivía en Londres, escrita en Manchester el 6 de agosto de 1866. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/3, Berlín, 1930, carta n.º 993, pp. 352-354) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.

Manchester, 6 de agosto de 1866.

Querido Mohr:

El buen humor de tu última carta me hace pensar que tu hígado ha mejorado mucho, aunque no hables de él. En cuanto a los de Fráncfort,1 tendrías que haber oído los alaridos de los de aquí, que son legión y que recibieron de sus hermanos, etc., las cartas más espantosas. El teniente prusiano se ha comportado, naturalmente, en esta ocasión con su conocida gracia, pero desde el principio era de esperar que los señores quedarían more frightened than hurt.2 En el resto de la Alemania del Sur, donde los de Fráncfort tampoco son muy queridos y donde se les reprocha haber jugado a dos barajas, se han alegrado de que les hayan apretado las clavijas precisamente a ellos. Cartas así las he visto yo mismo.

Así que Bismarck ha ganado al fin, y Guillermito ha dirigido una frase de reconciliación a sus Ilustres, Nobles y Leales, pero asegurando al mismo tiempo que, si se le vuelve a negar el dinero, por desgracia será «inevitable» gastar dinero no aprobado.3 Cómo se va a resolver con eso el conflicto, incluso con esta Cámara, todavía no lo veo claro. Encima, un parlamento alemán o, rather,4 de la Alemania del Norte, sobre cuya posición o atribuciones el señor Eulenburg5 se ha negado en redondo a dar la menor información: son ya unas perspectivas muy bonitas de bronca a no tardar. Bismarck en persona procurará sin duda evitar la pelea, tan tonto no es, pero el viejo animal de Hohenzollern se meterá en ella seguro, y entonces se va a llevar una sorpresa con sus bayonetas inteligentes.

Que pronto se vuelve a «sacudir»6 está bastante claro. Creo que la cosa empezará con los franceses. Bonaparte es lo bastante listo para querer evitarlo mientras pueda, pero la masa de los franceses, sobre todo los burgueses, con su inquina contra todo fortalecimiento de Alemania, es demasiado obtusa y fanática para aceptar que tenga cerrada ya la expansion de la France qui ne peut avoir lieu que du côté de l'Allemagne,7 y una guerra contra Prusia es popular también entre los campesinos y los obreros más tontos; no se puede decir lo pronto que se armará.

Wehner, que acaba de volver de Hannover, me cuenta que los oficiales prusianos ya se han hecho también allí odiar a fondo, y lo mismo los burócratas y los policías.

Este año tampoco me quedaré mucho en Alemania. En el norte, el olor de los vencedores; en el sur, el bramido de los republicanos entusiasmados8 por el príncipe elector de Hesse: ¿adónde ir? Intentaré llegar dando un rodeo al Harz; allí, por suerte, no hay guarniciones.

La Kölnische Zeitung9 chilla ahora echando espumarajos por la exclusión de la Alemania del Sur. Es la consigna repartida por Bismarck para facilitarle a Bonaparte la retirada, y la Kölnische despotrica en ese sentido con un celo tan demencial que el tinglado entero se ve enseguida. Ningún periódico se ha portado con más bajeza que este. Del más furibundo pacifismo dio la vuelta en cuanto vio que a Bismarck no lo apartaba nada de su camino, con la frase: «¡Austria quiere la guerra! ¡Ahora, a darles!», y desde entonces ha sido, si no por el acierto, sí por la buena voluntad, la mejor amiga de Bismarck. Es un periódico de perros.

Si el nuevo fusil de retrocarga que un americano ha presentado al Gobierno de aquí es el Snider-Enfield,10 no vale gran cosa. Pero debe de ser otro aquel del que hablabas.11 Por lo demás, importa poco disparar más deprisa de lo que ya se ha conseguido con el fusil de aguja, porque en la práctica la diferencia se reduce casi a cero; en cambio, la gran precisión y el tiro certero son cada vez más importantes. Estoy releyendo la Táctica de Griesheim:12 ¡qué anticuado está ya en ella casi todo!

Muchos recuerdos a las ladies.

Tuyo, F. E.

  1. Los prusianos ocuparon la ciudad libre de Fráncfort el 16 de julio de 1866 y le impusieron contribuciones de guerra de varios millones de florines, la segunda de 25 millones; véase 1866-07-27 Marx a Engels. Muchos comerciantes de Manchester eran de Fráncfort. ↩

  2. «Más asustados que heridos». ↩

  3. El discurso de la Corona con que Guillermo I abrió el 5 de agosto de 1866 la Dieta prusiana, en el que pedía a la Cámara una ley de indemnidad por los gastos hechos sin presupuesto aprobado desde 1862, durante el conflicto constitucional. ↩

  4. «Más bien». ↩

  5. Friedrich zu Eulenburg, ministro prusiano del Interior. ↩

  6. «Ans Haun», con la pronunciación de Karl Schapper, como en la carta anterior de Marx. ↩

  7. «La expansión de Francia, que no puede darse más que por el lado de Alemania». ↩

  8. «Begeischtert», con la pronunciación del sur. ↩

  9. Diario liberal de Colonia, el mayor de la Prusia renana. ↩

  10. El sistema de Jacob Snider, inventor norteamericano, para convertir el fusil de avancarga Enfield en uno de retrocarga; el ejército británico lo adoptó en 1866. ↩

  11. En la carta de Marx del 7 de julio de 1866 (1866-07-07 Marx a Engels). ↩

  12. Gustav von Griesheim, Vorlesungen über die Taktik (Berlín, 1855). ↩