Carta de Friedrich Engels a Karl Marx, que vivía en Londres, escrita en Manchester el 11 de noviembre de 1866. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/3, Berlín, 1930, carta n.º 1005, pp. 366-367) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.
86 Mornington Street, 11 de noviembre de 1866.
Querido Mohr:
Muchas gracias por la Free Press.1 ¿Puedes mandarme los números de agosto y septiembre? No los he recibido.
Te adjunto las segundas mitades de las 30 libras. Con gusto te mandaría más, pero de verdad que no puedo. Veré qué puedo hacer el mes que viene, y el 31 de diciembre volveremos a hacer balance; si sale bien, seguramente se podrá hacer algo más.
La noticia de que el manuscrito ha salido me quita un peso de encima. Por fin, pues, un commencement d'exécution,2 como dice el Code pénal. Por eso me tomo un vaso especial a tu salud. El libro ha contribuido mucho a dejarte hecho polvo; en cuanto te lo hayas quitado de encima, serás otro hombre.
Espero que Birch mandase ayer el oporto, pero no estoy muy seguro; en todo caso, llegará sin falta el lunes por la tarde o el martes por la mañana.
Los prusianos siguen siendo prusianos. En pago de haber votado la indemnidad, a Twesten y a Frenzel los procesan por discursos pronunciados en la Cámara.3 No se entiende semejante estupidez, pero en ellos es un principio. La rabia de los buenos burgueses de Fráncfort aún no se ha pasado: ahora juegan a ser Polonia, van de luto y llevan corbatas con los colores de Fráncfort.4 Un teniente prusiano entró en una taberna de Sachsenhausen5 donde todo estaba ocupado. En un rincón uno se levantó y se fue, y su vecino le señaló al teniente la silla vacía; pero él le dio las gracias: no le gustaba sentarse en una silla caliente. «Oh —dijo el otro—, de eso no tiene que preocuparse: desde que están aquí los prusianos, a todos se nos hiela el culo de miedo».
Sobre la conducción de la guerra por parte de la Confederación6 he oído aquí, de boca de testigos presenciales, las historias más asombrosas. Cosas así no se habían visto nunca. Por ejemplo, en Höchst los de Nassau tenían que tender un puente sobre el Main. Después de que un primer intento fracasara por culpa de una tormenta (¡una tormenta en el Main!), en el 2.º se encontraron con que tenían demasiado pocos pontones y solo podían llegar con el puente hasta la mitad del Main. Así que escribieron a Darmstadt pidiendo que les prestaran unos cuantos pontones, que al fin llegaron, y así quedó terminado el puente sobre el terrible río. Enseguida reciben los de Nassau la orden de marchar hacia el sur. Dejan el puente en pie, sin ninguna guardia, y se lo encomiendan tan solo a un viejo barquero, que debía cuidar de que no se lo llevase la corriente Main abajo. A los pocos días llegaron los prusianos, tomaron posesión del puente terminado, lo fortificaron y ¡pasaron por él!
Tuyo, F. E.
The Free Press, revista londinense del diplomático y publicista tory David Urquhart, enemigo de la política rusa; desde 1866 se llamaba The Diplomatic Review. ↩
«Principio de ejecución», término jurídico del Código Penal francés para la tentativa de delito. ↩
Karl Twesten (1820-1870), diputado liberal de la Cámara de Diputados prusiana. En septiembre de 1866 la mayoría liberal aprobó la ley de indemnidad, que absolvía a posteriori al Gobierno de Bismarck por haber gobernado sin presupuesto aprobado durante el conflicto constitucional; aun así siguieron los procesos contra diputados por discursos pronunciados en la Cámara. ↩
La ciudad libre de Fráncfort había sido anexionada por Prusia tras la guerra de 1866. ↩
Barrio de Fráncfort en la orilla izquierda del Main. ↩
Reichskriegsführung: la dirección de la guerra de las tropas de la Confederación Germánica (los Estados del sur y del centro aliados de Austria) contra Prusia en 1866. ↩