Carta de Friedrich Engels a Karl Marx, que vivía en Londres, escrita en Manchester el 16 de junio de 1867. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/3, Berlín, 1930, carta n.º 1025, pp. 393-394) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.
Manchester, 16 de junio de 1867.
Querido Mohr:
Desde hace 8 días ando tan trastornado por toda clase de trifulcas con monsieur Gottfried y otras historias y molestias semejantes que pocas veces he tenido tranquilidad para estudiar la forma del valor. Si no, ya te habría devuelto los pliegos hace tiempo. El pliego 2, sobre todo, lleva una marca algo opresiva de ántrax, pero eso ya no tiene remedio, y creo que no deberías añadir nada más sobre ello en el apéndice, porque el filisteo no está acostumbrado a esta clase de pensamiento abstracto y seguro que no se va a atormentar por amor a la forma del valor. Como mucho, habría que demostrar históricamente, con algo más de extensión, lo obtenido aquí por vía dialéctica, hacer, por así decir, la prueba con la historia, aunque para eso ya está dicho también lo más necesario; pero tienes tanto material sobre ello que seguramente puedes hacer todavía un excurso muy bueno que demuestre al filisteo por la vía histórica la necesidad de la formación del dinero y el proceso que se produce en ella.
Has cometido el gran error de no hacer visible la marcha del pensamiento de estos desarrollos más abstractos mediante más subdivisiones pequeñas y epígrafes separados. Esta parte deberías haberla tratado a la manera de la Enciclopedia de Hegel, con parágrafos breves, destacando cada transición dialéctica con un epígrafe especial e imprimiendo, si era posible, todos los excursos y meras ilustraciones en letra distinta. La cosa habría parecido algo escolar, pero habría facilitado esencialmente la comprensión a una clase muy amplia de lectores. El populus, incluso el culto, ya no está nada acostumbrado a esta manera de pensar, y hay que darle todas las facilidades posibles.
En comparación con la exposición anterior (Duncker),1 el progreso en el rigor del desarrollo dialéctico es muy considerable; en la exposición misma, algunas cosas me gustan más en la primera versión. Es una lástima que precisamente el importante segundo pliego sufra la presión del ántrax. Pero eso ya no tiene remedio, y quien sea capaz de pensar dialécticamente lo entenderá. Los demás pliegos están muy bien y me han dado mucha alegría. Espero que pronto puedas mandarme otros cinco o seis pliegos (y te pido que vuelvas a incluir el pliego 5, para que coja bien el hilo); los pliegos leídos aquí sueltos ganarán mucho leídos en su conjunto.
He descubierto todavía algunas erratas. Yo solo pondría en la fe de erratas las que de verdad desfiguran el sentido.
Ayer estuve en casa de Gumpert. Pauvre garçon! Cada día está más hundido. Fue imposible interesarle en nada científico, ni siquiera político. Chismes de la ciudad, nada más que chismes de la ciudad. Y luego se extraña de que no se le visite más a menudo.
He leído el Hofmann.2 La teoría química más reciente, con todos sus defectos, es un gran progreso respecto de la atomística anterior. La molécula como la parte más pequeña de la materia capaz de existencia independiente es una categoría completamente racional, un «nudo», como dice Hegel, en la serie infinita de las divisiones, que no la cierra, pero que establece una diferencia cualitativa. El átomo —presentado antes como el límite de la divisibilidad— ya no es más que una relación, aunque monsieur Hofmann recaiga a cada paso en la vieja idea de que hay átomos indivisibles reales. Por lo demás, los progresos de la química que el libro constata son verdaderamente enormes, y Schorlemmer dice que esta revolución sigue produciéndose a diario, de modo que se pueden esperar nuevos vuelcos todos los días.
Muchos recuerdos a tu mujer, a las chicas y al electricista.
Tuyo, F. E.
Hoy te devuelvo 5 pliegos.
Contribución a la crítica de la economía política (Berlín, Franz Duncker, 1859), cuyo primer capítulo trataba ya de la mercancía. ↩
August Wilhelm Hofmann (1818-1892), químico alemán, Einleitung in die moderne Chemie (Introducción a la química moderna, 1866). ↩