Carta de Karl Marx a Friedrich Engels, que vivía en Manchester, escrita en Londres (el lugar no figura en la carta) el 22 de junio de 1867. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/3, Berlín, 1930, carta n.º 1026, pp. 395-397) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.
22 de junio de 1867.
Querido Fred:
Con esta recibes otros 4 pliegos, que me llegaron ayer. Esos tipos han dejado sin corregir algunas erratas que yo había corregido de manera muy legible. Con lo de «Children's Employment Commission» hemos metido una falta al corregir: Childrens'. Porque Children es nominativo plural, y por tanto ' es signo de genitivo. Lo vi enseguida, en cuanto volví a mirar los propios Blue Books.1
King me escribe que lo de los fenianos aún no ha salido. Lo están aplazando todo lo posible y lo más cerca posible del final de la sesión.
Espero que estés contento con los 4 pliegos. Tu satisfaction hasta ahora me importa más que anything the rest of the world may say of it.2 En todo caso, espero que la burguesía se acuerde de mis ántrax mientras viva. ¡Qué canallas son, ahora otra prueba más! Sabes que la Children's Employment Commission3 ha funcionado 5 años. Tras su primer informe, que salió en 1863, las ramas denunciadas fueron «reglamentadas» de inmediato. El Ministerio tory había presentado al comienzo de esta sesión, por medio de Walpole, the weeping willow,4 un bill por el que se adoptaban todas las propuestas de la comisión, aunque en una escala muy reducida. Los tipos a los que había que reglamentar, entre ellos los grandes fabricantes metalúrgicos, y en particular los vampiros del «trabajo a domicilio», se callaron con cara de perro apaleado. Ahora presentan una petición al Parlamento y piden… ¡una nueva investigación! ¡Que la vieja era parcial! Cuentan con que el Reform Bill absorba toda la atención pública, de modo que la cosa pase de contrabando, tranquilamente y privately, mientras sopla al mismo tiempo mal viento contra las Trades Unions. Lo peor de los «Reports» son las propias declaraciones de esos tipos. Saben, pues, que una nueva investigación solo significa una cosa, pero precisamente la que «nosotros, los burgueses, queremos»: ¡un nuevo plazo de explotación de 5 años! Por suerte, mi posición en la «International» me permite desbaratarles a estos perros sus finos cálculos. El asunto es de una importancia extraordinaria. ¡Se trata de la abolición de la tortura para 1 ½ millones de personas, sin contar a los adult male workingmen!
En cuanto al desarrollo de la forma del valor, he seguido tu consejo y no lo he seguido, para comportarme también en esto dialécticamente. Es decir: 1.º, he escrito un apéndice en el que expongo la misma cosa de la manera más sencilla y más escolar posible, y 2.º, siguiendo tu consejo, he dividido cada paso del desarrollo en §§, etc., con sus propios epígrafes. En el prólogo le digo luego al lector «no dialéctico» que se salte las páginas x-y y lea en su lugar el apéndice.5 No se trata aquí solo de filisteos, sino de la juventud ávida de saber, etc. Además, la cosa es demasiado decisiva para todo el libro. Los señores economistas han pasado por alto hasta ahora lo sumamente sencillo: que la forma 20 varas de lienzo = 1 levita no es más que la base no desarrollada de 20 varas de lienzo = 2 libras esterlinas; que, por tanto, la forma más simple de la mercancía, en la que su valor aún no se expresa como relación con todas las demás mercancías, sino solo como algo distinto de su propia forma natural, contiene todo el secreto de la forma de dinero y con ello, in nuce,6 de todas las formas burguesas del producto del trabajo. En la primera exposición (Duncker)7 evité la dificultad del desarrollo dando el análisis propiamente dicho de la expresión del valor solo cuando esta aparece ya desarrollada, como expresión en dinero.
Con Hofmann tienes toda la razón. Por lo demás, al final de mi capítulo III, donde se indica la transformación del maestro artesano en capitalista —como consecuencia de cambios meramente cuantitativos—, verás que allí en el texto cito el descubrimiento de Hegel sobre la ley de la conversión del cambio meramente cuantitativo en cualitativo como igualmente acreditado en la historia y en las ciencias naturales. En la nota al texto (por entonces precisamente estaba oyendo a Hofmann) menciono la teoría molecular, pero no a Hofmann, que no ha descubierto nada en la materia, salvo el guion, sino a Laurent, Gerhardt y Wurtz,8 el último de los cuales es el verdadero autor. A raíz de tu carta me acordé vagamente de la cosa y por eso miré mi manuscrito.
La imprenta ha ido despacio en las dos últimas semanas (solo 4 pliegos), probablemente por las fiestas de Pentecostés. Pero el señor O. Wigand tiene que recuperarlo. Apropos! Tu libro todavía se encuentra. La Asociación Obrera9 ha encargado a O. Wigand 2 new copies y las ha recibido. (2.ª edición, 1848.)10
Ahora, asuntos privados.
Mis hijas se ven obligadas a invitar a otras chicas a bailar en casa el 2 de julio, porque en todo este año no han podido invitar a nadie ni corresponder a las invitaciones y, por tanto, están a punto to lose caste.11 Por apurado que esté en este momento, he tenido que acceder, y cuento contigo para el vino (clarete y del Rin), es decir, que me lo consigas en el curso de la semana que viene.
En segundo lugar, como una «desgracia» nunca viene sola, Lina12 ha anunciado su visita para la semana que viene. Mi mujer tiene que devolverle entonces 5 £ que le debe, y comprenderás que, después de rechazar la primera tormenta de acreedores, no can afford esto.
La verdad es que estoy furioso en grado sumo con la gente que me prometió dinero y que no da señales de vida (al menos hasta hoy). Se interesan personalmente por mí. Lo sé. También saben que no puedo seguir trabajando sin cierta tranquilidad. ¡Y sin embargo no dan señales de vida!
El «noble» poeta Freiligrath, después de todo, va a reunir una suma considerable. Porque la mendicidad entre los alemanes ricos de Sudamérica y… ¡de China!, ¡y de las Indias Occidentales!, dicen que está dando mucho de sí, porque esos tipos lo consideran una cuestión nacional. Entretanto los Freiligrath siguen viviendo, como siempre, relativamente a lo grande, dan reuniones continuamente y van continuamente a las de otros. Esa es una de las razones por las que los comerciantes alemanes de Londres andan muy remisos. Él, el gordo, tiene (según dice mi mujer, que estuvo allí) un aspecto muy afectado, doliente y abatido. Pero Ida florece como una amapola y nunca en su vida ha estado más alegre.
Muchos recuerdos a Mrs. Lizzy.
Tuyo, K. M.
Honoris causa, tienes que pedir para mí la fotografía de madame Gumpert.
Los informes parlamentarios británicos, encuadernados en azul, que Marx usó como fuente principal del tomo I. ↩
«Tu satisfacción… que cualquier cosa que pueda decir de ello el resto del mundo». ↩
Comisión real de investigación sobre el trabajo infantil en las industrias no reguladas por las leyes fabriles, que publicó seis informes entre 1863 y 1867. ↩
«El sauce llorón». Spencer Horatio Walpole (1806-1898), ministro del Interior del Gobierno de Derby hasta mayo de 1867; se contó que había llorado ante la delegación de la Reform League tras los disturbios de Hyde Park de julio de 1866. ↩
La primera edición del tomo I (1867) llevaba, en efecto, un apéndice titulado «Die Wertform» («La forma del valor»); en ediciones posteriores Marx refundió la exposición en el primer capítulo. ↩
«En germen». ↩
Contribución a la crítica de la economía política (Berlín, Duncker, 1859). ↩
Los químicos franceses Auguste Laurent (1807-1853), Charles Gerhardt (1816-1856) y Adolphe Wurtz (1817-1884). ↩
La Asociación Cultural Obrera Alemana (Deutscher Arbeiterbildungsverein) de Londres. ↩
La situación de la clase obrera en Inglaterra (Leipzig, Otto Wigand, 1845; segunda edición, 1848). ↩
«De perder su posición social». ↩
Lina Schöler, amiga de la familia Marx. ↩