Carta de Karl Marx a Friedrich Engels, que vivía en Manchester, escrita en Londres (el lugar no figura en la carta) el 27 de junio de 1867. Se conserva completa. Es la segunda carta de Marx de ese día; por error, Marx la fechó en julio. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/3, Berlín, 1930, carta n.º 1030, pp. 403-404) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.
27 de julio de 1867.1
Querido Fred:
Recibidos, con muchas gracias, los 2 medios billetes de 5 £. En cuanto a la dirección, Borkheim. Conoce mi situación, naturalmente con toda la penumbra que considero necesaria frente a él. Incluso me alegra que sepa que me prestas dinero. Solo tienes que escribirme cuándo se le manda el dinero. No veo por qué habría de meter en esto a un 3.er filisteo.
Hoy te mandan «Fenians».
Tus líneas de ayer me han dado una gran alegría, y no necesito explicártelo más.
Lo último que me ha llegado a las manos es el pliego 20. El conjunto tendrá seguramente de 40 a 42 pliegos. Tiradas limpias, después de las que te mandé, ninguna hasta hoy. Las que tienes en tu poder devuélvemelas cuando te vayas de viaje.
En cuanto a la objeción inevitable del filisteo y del economista vulgar que mencionas (que, naturalmente, olvidan que si calculan el trabajo pagado con el nombre de salario, calculan el no pagado con el nombre de ganancia, etc.), la cosa se reduce, expresada científicamente, a la pregunta:
¿Cómo se transforma el valor de la mercancía en su precio de producción, en el que
- todo el trabajo aparece como pagado, bajo la forma del salario;
- el plustrabajo, en cambio, o la plusvalía, adopta la forma de un recargo sobre el precio, con el nombre de interés, ganancia, etc., por encima del precio de coste (= precio de la parte constante del capital + salario)?
La respuesta a esta pregunta presupone:
I. Que se haya expuesto la transformación, por ejemplo, del valor diario de la fuerza de trabajo en salario o precio del trabajo de un día. Esto se hace en el capítulo V de este tomo.
II. Que se haya expuesto la transformación de la plusvalía en ganancia, y de la ganancia en ganancia media, etc. Esto supone la exposición previa del proceso de circulación del capital, ya que en ello desempeña un papel la rotación del capital, etc. Por eso esta cuestión solo puede exponerse en el libro 3.º (el tomo II contiene los libros 2.º y 3.º).2 Allí se verá de dónde procede la manera de representarse las cosas del filisteo y del economista vulgar, a saber, de que en su cerebro solo se refleja siempre la forma de manifestación inmediata de las relaciones, no su conexión interna. Por lo demás, si se reflejara esta, ¿para qué haría falta una ciencia?
Si yo quisiera ahora cortar de antemano todas las objeciones de ese tipo, echaría a perder todo el método dialéctico de desarrollo. Al contrario. Este método tiene lo bueno de que les tiende trampas constantemente a esos tipos y los provoca a manifestar a destiempo su asnería.
Por lo demás, inmediatamente después del § 3, «La tasa de plusvalía», el último que ha llegado a tus manos, viene el §: «La jornada laboral» (la lucha por la duración del tiempo de trabajo), cuyo tratamiento demuestra ad oculos3 hasta qué punto el señor burgués tiene en la práctica claras la fuente y la sustancia de su ganancia. Esto se ve también en el case Senior, donde el burgués asegura que toda su ganancia y su interés salen de la última hora de trabajo no pagada.
Muchos recuerdos a Mrs. Lizzy.
Tuyo, K. M.
A la vuelta tienes que quedarte aquí un par de días.
Apropos! No he considerado conveniente en modo alguno poner al señor Meissner al corriente de mi situación privada.