Carta de Friedrich Engels a Karl Marx, que vivía en Londres, escrita en Manchester el 1 de septiembre de 1867. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/3, Berlín, 1930, carta n.º 1042, p. 415) por la Escuela de marxismo, 2026; enmendamos una errata de esa edición (véase la nota 1). Las notas son nuestras. Texto original.

Manchester, 1 de septiembre de 1867.

Querido Mohr:

Acabo de cobrar una deuda muy vieja y muy mala de 5 £, que me permite mandarte esa suma mañana, en cuanto haya cobrado el cheque. Si no, con la devolución de las 45 £ a Borkheim, que ya está al caer, habría ido bastante apurado.1 ¿Qué pasa con Borkheim, ha vuelto? Puedo y quiero, por tanto, liquidar ahora el asunto.

Recibidos, con gracias, los 8 pliegos.2 Lo teórico, magnífico, y también el desarrollo de la historia de la expropiación. Pero el añadido sobre Irlanda está hecho con una prisa espantosa y el material, muy poco elaborado. En la primera lectura, a menudo francamente incomprensible. Más, en cuanto haya mirado las cosas con más detenimiento. Muy brillante es el resumen sobre la expropiación de los expropiadores; eso causará sensación.

Es una suerte que el libro «transcurra», por así decirlo, casi solo en Inglaterra; si no, entraría en juego el § 100 del Código Penal prusiano —«Quien… incite a los súbditos del Estado al odio o al desprecio mutuo», etc.— y traería consigo la confiscación. Bismarck parece necesitar, de todos modos, una pequeña campaña de mentirijillas contra los obreros. En Erfurt o por ahí han procesado por alta traición a un poeta lassalleano, a su impresor y a su editor, y en Elberfeld han llegado a confiscar un papelucho del noble Schweitzer.3 Una prohibición del libro en Prusia sería, pues, posible a pesar de todo, pero en cualquier caso, tal como están las cosas, no tendría efecto.

Tuyo, F. E.

  1. La MEGA¹ trae «fast» («casi»), errata evidente por «fest» («en un aprieto»), que es lo que da la edición de Bebel y Bernstein (1913); enmendamos. Sigismund Borkheim (1825-1885), comerciante y publicista demócrata emigrado en Londres, le había prestado dinero a Marx. ↩

  2. Los últimos pliegos de imprenta del primer tomo de El capital, con el final del capítulo sobre la ley general de la acumulación capitalista (donde va el apartado sobre Irlanda) y el de la llamada acumulación originaria, que se cierra con la tendencia histórica de la acumulación capitalista: «Suena la hora final de la propiedad privada capitalista. Los expropiadores son expropiados». ↩

  3. Johann Baptist von Schweitzer (1833-1875), presidente de la Asociación General de Obreros Alemanes, la organización lassalleana, y director del Social-Demokrat de Berlín. ↩