Carta de Karl Marx a Friedrich Engels, que vivía en Manchester, escrita en Londres (el lugar no figura en la carta) el 8 de enero de 1868. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/4, Berlín, 1931, carta n.º 1093, pp. 4-5) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.
8 de enero de 1868.
Dear Fred:
El Staatsanzeiger y el Beobachter también los he recibido de Kugelmann. Te devuelvo hoy tu Staatsanzeiger. Y también la copia, que me mandó Kugelmann, de la carta del coronel que hizo de intermediario en todo el asunto.1 Württemberg ya está suficientemente servido. En mi opinión —pensando sobre todo en la venta—, lo más importante ahora es Austria. Siempre, claro, que tengas paciencia para escribir más recetas. Jennychen, que es entendida en la materia, sostiene que en esta acción, desde puntos de vista «diferentes» y con diferentes máscaras, has desplegado un gran talento dramático, o mejor dicho cómico.2
A Wilhelmchen le haré llegar uno de estos días —todavía estoy algo flojo y poco en condiciones de escribir—, en cuanto vuelva a sentirme del todo en pie, unos cuantos azotes. Sobre todo por identificar mi opinión con la específicamente wilhelmiana.
Lo de Dühring (es Privatdozent en la Universidad de Berlín)3 es muy decente, tanto más cuanto que a su maestro, «Carey», lo he tratado con tanta dureza.4 Hay varias cosas que Dühring evidentemente no ha entendido. Pero lo más gracioso es que me pone junto a Stein porque yo hago dialéctica y Stein, en tricotomías de madera, con unas cuantas vueltas de categorías hegelianas, alinea sin pensar las mayores trivialidades.5
¿Te ha llegado ya la «Perla» de Borkheim?6
Parece que la poesía profesional no es más que una máscara del prosaísmo más árido. Por ejemplo, nuestra familia Freiligrath. Kate se va a París (en viaje de bodas) con el joven usurero del grano Kröker.7 Pero como este noble varón tiene a la vez «negocios» que despachar, deja a la susodicha dos o tres días sola en uno de los grandes hoteles de París. A Kate y a toda la family les parece de lo más normal. Es más, Kate escribe encantada que en el hotel la llaman «mademoiselle» (después de haber pernoctado allí en comandita con Kröker) y que todos los camareros y hasta el portero le hacen amables «inclinaciones de cabeza». Y aún más. Kröker vuelve de París (después de hacer su excursión de negocios por provincias) derecho a Londres con Kate, y toda la familia está encantada de que la honeymoon8 quede aplazada seis meses, porque el negocio va «antes que todo». Para un poeta, la honeymoon no es, al fin y al cabo, más que una flor retórica, y se puede «disparar»9 antes o después del parto (los hechos me los han contado en mi casa los chicos de Freiligrath), por delante o por detrás. La Kate esa hasta parece haber leído a Clauren,10 porque se describe —desde París— como «viuda de paja».11
Los yanquis le van a tocar a John Bull una musiquilla de lo más agradable.12 ¿Qué dices de las últimas fanfarronadas de los rusos?
El enano Alberich13 estaba encantadísimo con tu carta. Acaba de irse a la escuela de gimnasia, donde hace grandes cosas.
Salut.
Tuyo, K. M.
El teniente coronel Seubert, de quien habla Engels en su carta del 7 de enero. ↩
Engels escribía para distintos periódicos reseñas anónimas de El capital adoptando cada vez el punto de vista de un lector distinto: son las «recetas» de que habla Marx. Charaktermasken, «máscaras», es también un término del propio Capital. ↩
Profesor sin cátedra, pagado por los alumnos. ↩
Henry Charles Carey, economista norteamericano, defensor del proteccionismo y de la armonía de intereses entre las clases, a quien Dühring admiraba. ↩
Lorenz von Stein, autor de una historia del movimiento social en Francia y de un Sistema de la ciencia política. ↩
Un escrito de Sigismund Borkheim, amigo de Marx en Londres. ↩
Kate (Käthe) Freiligrath, hija del poeta Ferdinand Freiligrath, acababa de casarse con Kröker, comerciante en granos. ↩
«Luna de miel». ↩
Marx escribe ge„feuert“ por gefeiert, «celebrado», jugando con feuern, «disparar». ↩
Heinrich Clauren, seudónimo de Carl Heun, autor de novelas sentimentales y picantes muy leídas a principios del siglo XIX. ↩
En alemán, Strohwitwe: la mujer que se queda sola mientras el marido está de viaje. ↩
Alusión a las tensiones entre Estados Unidos y Gran Bretaña tras la guerra de Secesión, entre ellas las reclamaciones norteamericanas por los daños causados por el Alabama y otros corsarios sudistas armados en Inglaterra. ↩
Eleanor (Tussy), que firmaba así su posdata a la carta de Marx del 3 de enero. ↩