Carta de Friedrich Engels a Karl Marx, que vivía en Londres, escrita en Manchester el 7 de enero de 1868. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/4, Berlín, 1931, carta n.º 1092, p. 4) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.

Manchester, 7 de enero de 1868.

Querido Mohr:

Te devuelvo con esta el Dühring y el Beobachter. El primero es divertidísimo.1 Todo el artículo es apuro y funk.2 Se ve que el buen economista vulgar está frappé au vif3 y no sabe decir nada salvo que sobre el primer tomo solo se podrá juzgar cuando haya salido el tercero, que la determinación del valor por el tiempo de trabajo no es indiscutida y que hay gente que alberga sus modestas dudas sobre la determinación del valor del trabajo por sus costes de producción. Ya ves, para este genus4 no has sido ni de lejos lo bastante docto, ¡y no has refutado al gran Macleod en el punto decisivo!5 Y encima, en cada línea, el miedo a exponerse a un tratamiento à la Roscher.6 El tipo se alegró cuando acabó la cosa, pero seguro que la echó al correo con el corazón en un puño.

A Kugelmann y a Wilhelmchen te los devuelvo mañana.7 Si en la carta copiada del teniente coronel Seubert hay algo que me pueda servir para otro artículo suabo, mándamela.

Para Viena también podría hacer algo; quizá se le podría preguntar a Richter por la Internationale Revue;8 él debería conocer cómo están allí las cosas.

El paper9 de Wilhelmchen es demasiado bonito: ¡todo listo menos la fianza, y por eso no puede salir!10 Por lo demás, si Wilhelm se fuera a Viena, sí que empezaría de verdad el griterío sobre el agente austriaco.11

¿Qué hay de Beesly, Lewes y compañía y de la Fortnightly Review?12

Muchos recuerdos a las ladies y al doctor amorosus.13

Tuyo, F. E.

  1. La reseña de El capital que Eugen Dühring publicó en los Ergänzungsblätter zur Kenntniss der Gegenwart de Hildburghausen. Engels ajustaría cuentas con Dühring diez años después en el Anti-Dühring. ↩

  2. En inglés coloquial, «canguelo». ↩

  3. «Herido en lo vivo». ↩

  4. «Esta especie», esta clase de gente. ↩

  5. Henry Dunning Macleod, economista escocés, autor de obras sobre la banca y el crédito. ↩

  6. Wilhelm Roscher, profesor de economía en Leipzig, cabeza de la escuela histórica alemana, a quien Marx trata con sarcasmo en las notas de El capital. ↩

  7. Las cartas de Kugelmann y de Wilhelm Liebknecht que Marx le había mandado. ↩

  8. Revista de Viena. ↩

  9. «Periódico». ↩

  10. El Demokratisches Wochenblatt, que Liebknecht preparaba en Leipzig. Para sacar un periódico había que depositar una fianza ante las autoridades. ↩

  11. A Liebknecht, por su oposición a la Prusia de Bismarck, sus enemigos lo acusaban de estar a sueldo de Austria. ↩

  12. Edward Spencer Beesly, historiador positivista y amigo de la Internacional, y George Henry Lewes, escritor y primer director de la Fortnightly Review, por medio de los cuales se intentaba colocar en esa revista londinense un resumen de El capital escrito por Engels. ↩

  13. El «doctor enamorado»: Paul Lafargue, estudiante de medicina y prometido de Laura Marx. ↩