Carta de Friedrich Engels a Karl Marx, que vivía en Londres, escrita en Manchester el 10 de mayo de 1868. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/4, Berlín, 1931, carta n.º 1133, pp. 53-55) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.
Manchester, 10 de mayo de 1868.
Querido Mohr:
La información sobre la fábrica te la dio entonces directamente Henry Ermen: es la hilatura de G. Ermen, que no me incumbe y de la que a los Ermen jóvenes se les ha prohibido especialmente decirme nada.1 Si escribes a H[enry] E[rmen], Bridgewater Mill, Pendlebury (privado), seguramente te comunicará lo que quieres, pero tienes que decirle que te dé los datos tal como estaban en 1860, porque desde entonces se ha construido mucho. Aproximadamente puedo decirte que un edificio de fábrica para 10 000 husos costará, con el precio del terreno incluido, de 4000 a 5000 £ (aquí puede suponerse algo más barato, porque era un simple shed2 de una planta y el terreno allí arriba, si no tiene carbón, no cuesta casi nada). Tasa de desgaste del edificio (descontando de 500 a 600 £ como precio del terreno), 7½ %, intereses incluidos. Con 3600 £, pues, 18 £ de renta de la tierra (al 3 %) + (7½ % sobre 3000 =) 225 = 243 £ de alquiler del edificio.
No existe warehouse para esa fábrica, porque G. E[rmen] vende solo a través de nosotros, o a nosotros, o a otra gente por medio de un agente, y por ello paga un 2 % de comisión sobre el volumen de ventas. Suponiendo que este sea de 13 000 £, son 260 £ como sustitución de los gastos de warehouse.
En cuanto al cálculo de la rotación del capital circulante, no sé bien qué entiendes por eso. Nosotros solo calculamos la rotación total, es decir, la suma de las ventas anuales. Si te entiendo bien, quieres saber cuántas veces rota en el año la parte circulante del capital o, en otras palabras, cuánto capital circulante hay en el negocio. Pero eso es distinto en casi todos los casos. Un hilador próspero casi siempre tiene (es decir, salvo en la época en que se amplía, o justo después) algo de capital sobrante que invierte en otra cosa, pero que a ratos utiliza para abastecerse de algodón barato, etc. O recurre al crédito, si puede y le compensa. Se puede suponer que un hilador que invierte 10 000 £ en maquinaria (sin contar el edificio, que puede alquilar y casi siempre alquilará) se arregla con ⅕ a ¼ del capital fijo en capital circulante, o sea, que para 10 000 £ de capital fijo metido en máquinas bastan de 2000 a 2500 £ de capital circulante. Esta es la suposición media de aquí.
Y en esto prescindo de las máquinas de vapor. Ahí H. E[rmen] te escribió, a todas luces de memoria, una historia completamente absurda. Desgaste semanal de la máquina de vapor, 20 £; es decir, ¡1040 £ al año! A una tasa del 12½ %, el coste de la máquina de vapor sería de 8320 £, ce qui est absurde.3 La máquina entera no puede haber costado más de 1500 a 2000 £, y que G. E[rmen] quisiera amortizar toda su máquina en dos años es muy propio de él, pero no es de buen comerciante. También sobre esto puedes preguntarle. Pero me temo que monsieur Gottfried hace tiempo que puso esos viejos libros de balances bajo su propia custodia, y entonces tampoco H[enry] E[rmen] podrá ayudarte ya.
Schorlemmer irá a verte probablemente el miércoles o el jueves. La Royal Society le ha invitado a leer él mismo el jueves su paper4 sobre los puntos de ebullición de los CₙH₂ₙ₊₂ y a tomar parte en el debate.5 Como el químico principal allí es Frankland, al que Sch[orlemmer] ha atacado en todos sus trabajos, es un gran triunfo, y un par de invitaciones como esta más will be the making of him.6 Me alegro mucho por el muchacho, que si ha conservado su puesto de aquí, en conjunto miserable, ha sido solo porque le pone a su disposición el laboratorio y con él los medios para sus trabajos teóricos. Es de verdad uno de los mejores tipos que he conocido en mucho tiempo; está tan totalmente libre de prejuicios que parece casi algo natural en él, aunque tiene que basarse en mucha reflexión. Y además, esa modestia notable.
Por cierto, ha vuelto a hacer un bonito descubrimiento. En las páginas 264 y 297 de su libro verás que el alcohol propílico y el alcohol isopropílico son dos compuestos isómeros. El alcohol propílico no había podido obtenerse puro hasta ahora, hasta el punto de que los rusos ya habían afirmado que no existe, sino solo el isopropílico. El otoño pasado, en el congreso de naturalistas,7 Sch[orlemmer] les contestó que para el otoño siguiente lo habría obtenido, y en efecto lo ha hecho.
Esta semana por fin ya no tengo sesiones ni historias por el estilo y podré poner manos a la obra con la Fortnightly. Pero sigo sin saber cómo empezar. Que empiezo por la transformación del dinero en capital lo tengo claro, pero el cómo, todavía en absoluto. ¿Qué te parece?
Con los mejores saludos. Tuyo, F. E.
Gottfried Ermen, socio de Engels en la casa Ermen & Engels de Manchester; Henry Ermen era de la misma familia. Pendlebury está junto a Manchester. ↩
«Nave». ↩
«Lo cual es absurdo». ↩
«Comunicación». ↩
Carl Schorlemmer (1834-1892), químico alemán afincado en Manchester, amigo de Marx y de Engels; estudió la serie de los hidrocarburos saturados (parafinas), de fórmula general CₙH₂ₙ₊₂. La Royal Society es la academia de ciencias británica. Edward Frankland (1825-1899), químico inglés. ↩
«Lo consagrarán». ↩
La reunión anual de la Sociedad de Naturalistas y Médicos Alemanes (Versammlung deutscher Naturforscher und Ärzte). ↩