Carta de Karl Marx a Friedrich Engels, que vivía en Manchester, escrita en Londres (el lugar no figura en la carta) el 16 de mayo de 1868. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/4, Berlín, 1931, carta n.º 1135, pp. 56-57) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.
16 de mayo de 1868.
Dear Fred:
Mi silencio de una semana quizá te lo haya explicado ya Schorlemmer. Dos carbuncos en el escroto habrían puesto de mal humor quizá hasta al mismo Sila. Hasta qué punto le afectaba a este hombre, pese a su temper1 más que palmerstoniano, su enfermedad, mítica, pero en todo caso piojosa, se ve ya en que diez días antes de su muerte hizo prender al decurión de una ciudad vecina y un día antes de reventar lo hizo estrangular en su propia casa.2
Además tengo toda clase de preocupaciones. Por ejemplo, el 28 de este mes vence una letra de 15 £ del carnicero, etc. Mis cartas de socorro a Holanda, sin respuesta.3
Por último, me había hecho la ilusión de tener para estas fechas una segunda edición y, por tanto, dinero por la primera. Pero había echado la cuenta sin la huéspeda (y no me refiero al Volkswirt, sino a los alemanes en general).4
¡Poor Siebel! En cierto modo se preparó él mismo su muerte prematura. Pero, with all that,5 era un buen tipo. Tenemos mala suerte: ¡Daniels, Wolff, Schramm, Weydemeyer, Siebel, Weerth!6 Y no hablemos de los muertos en vida.
En cuanto a la Fortnightly Review, ya hace mucho que había pensado en ese punto y había acordado con Lafargue (el verdadero negociador con Beesly) que aparecieras con un nom de guerre7 cualquiera, que tienes que comunicarnos. El propio Beesly no sabrá quién es el hombre. Además, le da completamente igual. Aparte de otras cosas, el efecto en Alemania quedaría muy debilitado si la cosa apareciera con tu nombre.
En tu última carta te equivocaste en un punto. Las notas utilizadas en la p. 186 las escribiste tú mismo una noche, tarde, en mi cuaderno de notas, que todavía existe. Las notas del ruso Ermen, en cambio, se referían sobre todo a lo técnico.8
Por lo demás, para mí lo principal era saber cuán grande es el capital circulante adelantado, i. e. adelantado en materia prima, etc., y en salario, a diferencia del circulante rotado. Tengo suficientes statements,9 en parte de fabricantes, entregados a los Commissioners10 o a economistas particulares. Pero en todas partes solo la cuenta anual. Lo diabólico es que lo prácticamente interesante y lo teóricamente necesario están muy alejados en la economía política, de modo que ni siquiera se encuentra, como en otras ciencias, el material necesario.
He recibido de Eichhoff recortes de periódicos de Berlín y le he mandado in return11 periódicos de aquí. También nos hemos cruzado dos cartas. Pero ahora resulta de lo que te adjunto, cosa que Borkheim ya había medio olfateado en su última visita a Berlín, que Eichhoff se ha prestado a concesiones quoad12 Stieber.13 Probablemente por pura estupidez. Por eso se ha lanzado a la economía política como terreno neutral. Por lo demás, al parecer no las tiene todas consigo y le ha dicho a B[orkheim] que, cuando se haya empollado como es debido la economía, in about 6 months,14 cambiará Berlín por Viena.
En la Essener Zeitung, denuncia altisonante de la Asociación Internacional de los Trabajadores.
¿Has leído el speech15 belicoso de Failly al tomar el mando de Châlons?16 He vuelto a empollarme las finanzas del Imperio. Y lo único que me parece claro es que Badinguet tiene que hacer la guerra. Salut.
Tuyo, K. M.
«Temperamento». ↩
Según Plutarco (Vida de Sila, 37), el dictador romano Lucio Cornelio Sila (138-78 a. C.) murió de una enfermedad que le cubría de piojos; la víspera de su muerte hizo estrangular en su presencia a Granio, magistrado de una ciudad vecina que retrasaba el pago de lo que debía al erario. ↩
Los parientes holandeses de Marx, la familia de su tío Lion Philips. ↩
Juego con el refrán alemán die Rechnung ohne den Wirt machen, «hacer la cuenta sin el posadero» (en español, «echar la cuenta sin la huéspeda»), y el Volkswirt, el economista. ↩
«Con todo». ↩
Amigos y compañeros muertos: Roland Daniels (1819-1855), médico de Colonia, condenado en el proceso de los comunistas; Wilhelm Wolff (1809-1864), «Lupus»; Conrad Schramm (1822-1858); Joseph Weydemeyer (1818-1866), muerto en San Luis (Estados Unidos); Carl Siebel (1836-1868); Georg Weerth (1822-1856), el poeta. ↩
«Seudónimo». ↩
Véase la carta de Engels del 10 de mayo. Así en el original: «des Russen Ermen». Parece referirse a Henry Ermen, el que según Engels le había dado los datos de la fábrica; no sabemos por qué Marx lo llama «el ruso». ↩
«Estados de cuentas». ↩
Los inspectores y comisarios de las encuestas parlamentarias sobre las fábricas. ↩
«A cambio». ↩
«En lo tocante a». ↩
Wilhelm Eichhoff (1833-1895), periodista de Berlín, luego miembro de la Internacional. Wilhelm Stieber (1818-1882), jefe de la policía política prusiana, el organizador del proceso de los comunistas de Colonia (1852), a quien Eichhoff había denunciado en la prensa en 1860. ↩
«Dentro de unos seis meses». ↩
«Discurso». ↩
El general Pierre-Louis de Failly (1810-1892), el vencedor de Garibaldi en Mentana (1867), tomó en 1868 el mando del campamento militar de Châlons. Badinguet es el apodo burlón de Napoleón III. ↩