Carta de Karl Marx a Friedrich Engels, que vivía en Manchester, escrita en Londres el 23 de junio de 1868. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/4, Berlín, 1931, carta n.º 1142, pp. 62-64) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.
Londres, 23 de junio de 1868.
Dear Fred:
Best thanks for the 10 £.1
Tussychen y Jennychen están las dos, por desgracia, muy malas: anginas y vómitos. Si la cosa no mejora to-day, tendré que llamar a un médico. A nuestro Allen le ha dado de repente hace una semana una parálisis, de modo que no puede salir de casa.2
Vésinier anda enredando aquí en la French branch contra Dupont y Jung, a los que pone a los dos de «bonapartistas».3 Durante mi ausencia asistió a una sesión del Central Council (a lo que no tiene derecho) y escribió un informe fabuloso en la Cigale (un periódico de Bruselas).4 Precisamente se discutía la sede del congreso.
Lafargue no puede firmar de ningún modo, porque es Frenchman y, además, mi son in law.5 Firma A. Williams o something of the sort. Lo mejor sería que firmara Sam Moore.6
Salut.
Tuyo, K. M.
Ayer, by accident, me cayó en las manos un pasaje precioso de A. Smith.7 Después de haber explicado que el labour es el prime cost, etc., y de haber dicho aproximadamente lo correcto, aunque con contradicciones continuas; después de haber explicado ditto: «Quizá se piense que las ganancias del capital no son más que otro nombre para el salario de un tipo particular de trabajo, el trabajo de inspección y dirección. Sin embargo, son algo completamente distinto, se rigen por principios del todo diferentes y no guardan proporción alguna con la cantidad, la penosidad o el ingenio de ese supuesto trabajo de inspección y dirección», da de pronto un giro y pretende desarrollar los wages, el profit y la rent como las «partes integrantes del precio natural» (en él = valor).8 Ahí se encuentra, entre otras, esta preciosidad:
«Cuando el precio de una mercancía no es ni mayor ni menor que lo que basta para pagar la renta de la tierra, los salarios del trabajo y las ganancias del capital empleado en producirla, prepararla y llevarla al mercado, según sus cuotas naturales, la mercancía se vende entonces por lo que se llama su precio natural. La mercancía se vende entonces exactamente por lo que vale, o por lo que realmente le cuesta a la persona que la lleva al mercado; pues, aunque en el lenguaje corriente el coste primo de una mercancía no comprende la ganancia de la persona que ha de revenderla, si la vende a un precio que no le deja la cuota ordinaria de ganancia de su vecindad, es evidente que pierde con el negocio, ya que, empleando su capital de otro modo, habría podido obtener esa ganancia. (¡La existencia de la ganancia en la "vecindad" como razón que explica la ganancia misma!) Su ganancia, además, es su ingreso, el fondo propio de su subsistencia. Así como, mientras prepara las mercancías y las lleva al mercado, adelanta a sus obreros sus salarios, o su subsistencia, se adelanta a sí mismo, de la misma manera, su propia subsistencia, que por lo general se ajusta a la ganancia que puede esperar razonablemente de la venta de sus mercancías. Así pues, si no le reportan esa ganancia, no le reembolsan lo que con toda propiedad puede decirse que le han costado».9 Esta segunda manera de meter la ganancia en el prime cost —porque ya se la ha comido por adelantado— es realmente preciosa.
El mismo hombre en quien el órgano de mear y el de la generación coinciden también en lo espiritual había dicho antes:10
«En cuanto se ha acumulado capital en manos de personas particulares... el valor que los obreros añaden a los materiales... se descompone en dos partes, una de las cuales paga sus salarios y la otra las ganancias de su patrono sobre todo el capital en materiales y salarios que este adelantó».11
«Muchas gracias por las 10 £». Véase 1868-06-22 Engels a Marx. ↩
El doctor Allen, médico de la familia Marx en Londres. To-day: «hoy». ↩
Pierre Vésinier, emigrado francés y adversario de Marx en la Internacional. French branch: la sección francesa de Londres. Eugène Dupont, instrumentista francés, y Hermann Jung, relojero suizo, eran miembros del Consejo General, como secretarios corresponsales para Francia y para Suiza. ↩
Central Council: el Consejo General de la Asociación Internacional de los Trabajadores. Marx había estado en Manchester, con Engels, desde finales de mayo hasta mediados de junio. ↩
Frenchman: «francés»; son in law: «yerno». Se trata de la firma de la reseña de El capital para la Fortnightly Review. ↩
Something of the sort: «algo por el estilo». Samuel Moore, abogado de Manchester y amigo de Engels. ↩
By accident: «por casualidad». Adam Smith, An Inquiry into the Nature and Causes of the Wealth of Nations (1776), libro I, capítulos 6 y 7. ↩
Labour: «trabajo»; prime cost: «coste primo», el coste de producción; ditto: «igualmente»; wages, profit, rent: «salarios», «ganancia», «renta». Las citas de Smith están en inglés en la carta, también las dos siguientes; las cursivas son de Marx. ↩
Smith, La riqueza de las naciones, libro I, capítulo 7. ↩
Alusión a Hegel, que en la Fenomenología del espíritu, a propósito de la frenología, dice que la naturaleza expresa ingenuamente la unión de lo elevado y lo bajo juntando en el ser vivo el órgano de la generación y el de mear. ↩
Smith, La riqueza de las naciones, libro I, capítulo 6. ↩