Carta de Karl Marx a Friedrich Engels, que vivía en Manchester, escrita en Londres (el lugar no figura en la carta) el 29 de julio de 1868. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/4, Berlín, 1931, carta n.º 1160, pp. 77-79) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.
29 de julio de 1868.
Dear Fred:
Espero que lo de tu ojo no sea nada serio. Que revienten vasitos sanguíneos le pasa a uno de vez en cuando sin mayores consecuencias. ¿Has consultado a Gumpert?1
Por desgracia, la casa no se va al mar hasta la semana que viene. Y la culpa la tiene la familia Lafargue, que quería venir y alquilar juntos un lodging2 etc. Por los compromisos de Lafargue con su hospital (donde lleva semanas operando como Haussurgeon),3 y a pesar de mis maldiciones, mis broncas y mis gritos, la cosa se ha ido aplazando de un día para otro hasta principios de la semana que viene, cuando también mi mujer se irá off con el resto, alegando, naturalmente, por parte de Laura, que pronto va a separarse del todo de la family etc. Tussy (encantadísima con tu carta; creo que se sabe tus seis cartas par coeur)4 vuelve a estar muy fuerte. No así Jennychen, que además se hace toda clase de preocupaciones etc. Si yo had made up my mind5 sobre a qué sitio del continente podría dirigirme ahora mismo con seguridad para un loan6 (sobre todo teniendo tu garantía en caso de necesidad), iría allí y me llevaría a Jennychen. Pero esta es quizá la mejor época del año para no encontrar a nadie en casa.
Aquí ha habido toda clase de escándalos relating to7 Pyat, la French Branch y el General Council.8 Mañana te cuento. Aquí solo esto. Schweitzer ha incluido en su segundo programa para el congreso de la Asociación General de Obreros Alemanes en Hamburgo un punto sobre la Asociación Internacional de los Trabajadores y otro sobre mi libro.9 El programa salió, entre otros sitios, en la Zukunft. Por otra parte, A. Bebel, como presidente de la asociación obrera que se reúne en Núremberg, ha mandado una invitación al Consejo General.10 Que debíamos mandar delegados (irá Eccarius). La adhesión a la Asociación Internacional de los Trabajadores y la aceptación de nuestro programa estarían ya aseguradas. Por último, hemos recibido una invitación de Viena, donde se celebra una fiesta de la hermandad obrera austriaca, también a principios de septiembre. A Fox, que está en Viena, le hemos mandado poderes para representarnos allí. De las negociaciones privadas entre Wilhelmchen y Schweitzer no sé más que lo que me escribe el primero. En cambio, sé por otra fuente que, a medida que Wilhelmchen se desacreditaba ante los obreros por su alianza íntima en exceso con el localismo de campanario del sur de Alemania,11 crecía la influencia de Schweitzer, que es un perro astuto. Por eso Wilhelm se habrá visto obligado a cerrar una especie de cártel con Schweitzer, que ahora está preso y que, además, ha sido tan hábil que se ha dejado quitar el título de nobleza por un tribunal prusiano «por ofensas a Su Majestad». En lo que a mí respecta —me refiero a como member del General Council—, debo mantenerme imparcial entre los diversos grupos obreros organizados. Es asunto suyo y no mío a quién tengan por jefe. Como secretary for Germany12 tengo que contestar a todos los que se dirijan a mí en su posición oficial de presidentes etc. de grupos obreros. En ese sentido he escrito también a Schweitzer (siempre with an eye13 en una posible publicación de toda la correspondencia). Frente a las intrigas de la vieja democracia del 48 de aquí, sin embargo, ya era hora de poder mostrar influencia entre los obreros alemanes en Alemania.
Que tú, pobre diablo, con tu ojo malo, encima tengas que regar la Gartenlaube,14 es realmente clamoroso, y con este tiempo, además.
Mis glosas se reducen a
la página 2, donde he puesto una x. El fact15 fue el siguiente. En lugar del censor municipal, el gobierno nos mandó un tipo especial de Berlín (el señor Von Saint-Paul etc.). Como tampoco eso sirvió, a su censura se añadió, en segunda instancia, la del presidente del gobierno de Colonia. Por último, enfurecido, el gabinete de Berlín publicó una especie de manifiesto contra nosotros en el que exponía al mundo todos nuestros delitos y terminaba anunciando que nos cerrarían la boutique a final del trimestre. Yo me retiré porque los accionistas aún intentaban una mediación con el gobierno prusiano, aunque, como luego se vio, en vano.16
Página 3 (2 x). Quizá convenga añadir, para los filisteos de aquí, que el gobierno provisional me había invitado por escrito a volver a Francia.17
Ditto página 3 (x 3). Para los filisteos demócratas convendría añadir que los prusianos me echaron par ordre du Mufti, después de haber intentado en vano la vía judicial.18
Por último, ¿no sería mejor, en lugar del título «Un economista alemán», este otro: «Un socialista alemán»? Las dos cosas son «öklich»,19 pero la primera todavía más.
Mañana algo más sobre lo de aquí.
Salut.
Tuyo, Mohr.
El doctor Eduard Gumpert, médico alemán establecido en Manchester, amigo de Engels y de Marx. ↩
«Alojamiento». ↩
Paul Lafargue, casado con Laura Marx desde abril de 1868, acababa de examinarse de cirugía en Londres y hacía prácticas en el hospital de St. Bartholomew. Haussurgeon, medio alemán medio inglés: «cirujano interno». ↩
«De memoria». ↩
«Me hubiera decidido». ↩
«Préstamo». ↩
«En relación con». ↩
Félix Pyat (1810-1889), periodista y dramaturgo republicano francés, emigrado en Londres, dirigía la llamada sección francesa de Londres. En julio de 1868 el Consejo General de la Internacional se desmarcó públicamente de una resolución impulsada por Pyat en un mitin de esa sección que incitaba a atentar contra Napoleón III. ↩
Johann Baptist von Schweitzer (1833-1875), presidente de la Asociación General de Obreros Alemanes, fundada por Lassalle, y director del Social-Demokrat de Berlín. El congreso de la Asociación se celebró en Hamburgo a finales de agosto de 1868. ↩
August Bebel (1840-1913) presidía la Federación de Asociaciones Obreras Alemanas, cuyo congreso de Núremberg (septiembre de 1868) acordó adherirse a los principios de la Internacional. ↩
Wilhelm Liebknecht (1826-1900) colaboraba entonces con los demócratas pequeñoburgueses del sur de Alemania, adversarios de Prusia (el Partido Popular). ↩
Marx era secretario corresponsal para Alemania del Consejo General. ↩
«Con un ojo puesto». ↩
Die Gartenlaube («La glorieta»), revista familiar ilustrada de Leipzig. Kugelmann había propuesto que Engels escribiera para ella un esbozo biográfico de Marx; no se publicó allí. Marx juega con el nombre de la revista y con el ojo lloroso de Engels. ↩
«El hecho». ↩
Se refiere a la Rheinische Zeitung de Colonia, que Marx dirigió en 1842-1843. Wilhelm von Saint-Paul fue el censor enviado desde Berlín; el gobierno prusiano decretó la supresión del periódico a partir del 1 de abril de 1843, y Marx dejó la redacción el 17 de marzo. ↩
Tras la revolución de febrero de 1848, Ferdinand Flocon, en nombre del gobierno provisional francés, invitó a Marx a volver a París, de donde había sido expulsado en 1845. ↩
«Por orden del muftí», es decir, por la vía arbitraria. En mayo de 1849, después de que los jurados de Colonia lo absolvieran en febrero, el gobierno prusiano expulsó a Marx y la Neue Rheinische Zeitung tuvo que cerrar. ↩
Palabra burlona del original, al parecer deformación dialectal de eklig, «asqueroso», con un eco de ökonomisch, «económico». ↩