Carta de Friedrich Engels a Karl Marx, que vivía en Londres, escrita en Bridlington Quay (Yorkshire) el 22 de agosto de 1868. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/4, Berlín, 1931, carta n.º 1168, pp. 85-86) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.
Bridlington Quay, 22 de agosto de 1868.
Querido Mohr:
Muchas gracias por la Lanterne y por el B. Becker.1 Cuanto más de cerca se ven los detalles de la tragicomedia de Lassalle, más resalta su lado cómico. Este hombre se ha hundido por su irreprimible reflexión sobre sí mismo, por su perpetua autocontemplación. «¿Qué impresión me causo?», el eterno estribillo. ¡Pobre barón Itzig!2 Cómico en el momento sublime en que encarga a su alter ego Rüstow que, si hace falta, se acueste con la bella Helena por poderes3 —bien sabía qué poco peligro había en ello—, como en el otro, en que el valaco le destroza los genitales a tiros.4 ¡Pobre Itzig! ¡Que un valaco lo deje a tiros hecho un capón!5 A ti siempre te había parecido tan cómico que le taparan la boca, pero ahora, encima, esto.
¡Seiler! Esa es la impresión de toda la historia. Sebastian Seiler, el único historiógrafo digno de esta tragicomedia: se va a ahorcar por haberse perdido este espectáculo podrido.6 En attendant,7 tiene mucha gracia que el «sucesor testamentario de Lassalle» lo declare aristócrata, traidor y canalla y tenga que apropiarse de todas las cosas que nosotros mandamos imprimir en su día contra él mismo y contra Schweitzer.8 Cabrones.
El miércoles o el jueves vuelvo de aquí a Manchester, y luego iré a ver a mi madre ocho días, probablemente a Ostende. Aún espero carta suya; hasta entonces no sé a qué atenerme.
El dinero del préstamo con la compañía de seguros te lo habría mandado, por supuesto, solo a ti, si desde el principio no te hubieras quitado siempre de encima todo el asunto y no se lo hubieras cargado a Borkheim, de modo que tuve que dirigirme primero a él para enterarme siquiera de cuánto había que pagar. Y eso, naturalmente, solo podía hacerlo advirtiéndole a la vez que le mandaría la suma a él, que al fin y al cabo era el fiador del dinero. Mandarle el dinero al asno de Schyler no se me habría ocurrido nunca, como ya te escribí. De todos modos, pienso verte en Londres antes de esa fecha, a finales de la semana que viene.
Tuyo, F. E.
La Lanterne, el semanario satírico contra el Segundo Imperio que Henri Rochefort publicaba en París desde mayo de 1868. Bernhard Becker (1826-1882), sucesor de Lassalle en la presidencia de la Asociación General de Obreros Alemanes por disposición testamentaria de este, acababa de publicar Enthüllungen über das tragische Lebensende Ferdinand Lassalle's («Revelaciones sobre el trágico final de Ferdinand Lassalle»). ↩
Mote antisemita con que Marx y Engels se referían a Lassalle en su correspondencia. ↩
Wilhelm Rüstow (1821-1878), oficial y escritor militar alemán emigrado en Suiza, amigo de Lassalle. Helene von Dönniges, cuya mano pretendía Lassalle en 1864. ↩
Janko von Racowitza, noble valaco prometido de Helene von Dönniges, hirió de muerte a Lassalle en un duelo cerca de Ginebra el 28 de agosto de 1864; Lassalle murió tres días después. ↩
Juego de palabras intraducible: Wallache es «valaco» y Wallach, «caballo castrado». ↩
Sebastian Seiler, periodista, miembro en 1846 del Comité de Correspondencia Comunista de Bruselas y luego emigrado en Londres. «Espectáculo podrido»: dieser faule Blick en el original. ↩
«Mientras tanto». ↩
Las declaraciones de Marx y Engels de 1865 contra el Social-Demokrat de Schweitzer y el folleto de Engels Die preußische Militärfrage und die deutsche Arbeiterpartei (1865). ↩