Carta de Karl Marx a Friedrich Engels, que vivía en Manchester, escrita en Londres (el lugar no figura en la carta) el 8 de mayo de 1869. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/4, Berlín, 1931, carta n.º 1275, pp. 189-191) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.

8 de mayo de 1869.

Dear Fred:

Has explicado bien, en lo principal, mi obstinado silencio: por el hígado. Pero se sumaron otros diversos incidents. D’abord, mi mujer estuvo muy indispuesta. En cuanto la cosa mejoró un poco, el martes pasado, se fue a París, pero llegó allí completamente sorda. París ha cogido la mala costumbre de regirse en todo por el tiempo de Londres. Si aquí llueve, allí también, etc. En segundo lugar, vino Eichhoff, y todavía está aquí. Y vino además con un trío: un ingeniero berlinés, ditto un comerciante y ditto un banquero. Se trata aquí —y parece que lo consiguen— de encontrar nombres para lanzar un banco ya concesionado en Prusia Oriental. Por último, llegaron las massacres belges.1 Después de que, como verás por las hojas adjuntas, llovieran los mensajes de todas partes, finalmente fue necesario que el Central Council hablara sobre este asunto, realmente importante. Me nombraron redactor del Address. Si me negaba, la cosa caía en manos de Eccarius, al que esta clase de documentos de manifestación le sientan como a un Santo Cristo dos pistolas. Así que acepté. Si ya con el estado actual del hígado era muy penoso hacerlo en inglés —porque para estas cosas se requiere cierto estilo retórico—, ¡encima el tormento de tener que hacerlo luego in French! Pero la necesidad carece de ley, and I did it in French. Al principio quería mandar la cosa a los belgas en el original inglés, pero nuestro secretario belga Bernard (francés de origen) declaró ante los patres conscripti reunidos (el martes pasado) que si se dejaba traducir a los belgas, que solo sabían medio inglés y nada de francés, más valía dejarlo correr del todo.2 So I had to give way.3 Podrás disfrutar la cosa en las dos lenguas. Al señor Eccarius, que además tiene en ello un interés pecuniario, le he dejado la traducción alemana, que no me importa nada.

Claro que escribir en francés, con hígado o sin él, es pan comido si uno sirve al público un francés como el del señor Urquhart en la Diplomatic Review que hoy sale para ti. ¡Semejante jerigonza! ¡Hasta la muestra original del grand e illustre Gaudissart no era nada a su lado!4

Tras la marcha de mi mujer habría podido ir enseguida a verte, y seguro que habría ganado tiempo, poniendo antes en buen funcionamiento este condenado saco de carne. Pero Jennychen se alegraba de tenerme por completo a su disposición durante la breve ausencia de mi mujer en París y de poder hacer lo que quisiera. ¡Así que a quedarse aquí! A propósito de Jennychen: afirma que tú lo sabes todo y quiere, por tanto, que le digas: Why did Mr. «Excelsior», of the Alpine Club, not marry «Lady Clara Vere de Vere»?5

Sobre el Frenchy —Borchardt me hizo preguntar por medio de su hija II— no he sabido hasta ahora, tras mucha pérdida de tiempo, que es un lumpacius vagabundus que tuvo, en efecto, un puesto subordinate en el Glowworm, un periodicucho muy subordinate.6 Comunícaselo al sacerdote médico o médico sacerdotal.

No olvides contarme algo del doctor Heinemann of Manchester, el substieber del Hermann.

As to Wilhelm: Eichhoff le llevó a Eccarius unos honorarios de 10 £ (creo que Eichhoff los pagó de su propio bolsillo) por «moinen Mill», pero me contó en confianza que lo de «moin Mill» está impreso, pero ahora retenido por el impresor de Leipzig, que pide exactamente el doble de los gastos de impresión declarados por el señor Wilhelm.7 Así que tus pasos fueron proféticamente acertados. Meissner me escribió hace más de 14 días que iba a empezar, pero nothing of the sort! Esto ya es un poco fuerte.

Según cuenta Eichhoff, en Alemania predominan ahora de tal manera la especulación con el crédito y el financing desenfrenado que todo lo demás queda absorbido, en lo que toca a las clases altas. En cuanto a los obreros de Berlín, los declara los más miserables de toda Alemania. También los que llegan de fuera se corrompen pronto del todo con el tono de la ciudad y las pequeñas diversiones «baratas». Bismarck, Duncker, Schulze-Delitzsch y el doctor Max Hirsch se disputan el predominio en esa esfera.8

El piojoso Mende de la vieja Hatzfeldt fue antes improvisador y declamador ambulante, un animal que pertenece por los cuatro costados al lumpenproletariado.9

Hasenclever se ha dejado atrapar por Schweitzer. Eichhoff elogia mucho a Bebel.

Harney —ahora subsecretario o something of the sort en el Home department del Commonwealth of Massachusetts (allí oficialmente siguen diciendo «Commonwealth», no «república»)— ha mandado desde Boston 1 £ de cuota de miembro al International Council, ditto una carta en la que pregunta muy afectuosamente por ti.10 Dice ditto que le mande a copy of «Das Kapital». Espera encontrar en Nueva York traductor y editor.

Un francés que ha traducido varios tomos de Hegel y de Kant ha escrito a Lafargue que quiere afrancesar el libro, pero —¡qué ocurrencia tan soñadora!— por 60 £ de honorarios, a cambio de lo cual pondría además el librero.

L’International de aquí, el órgano bonapartista, ha tenido la desvergüenza de publicar que el General Council de la «Internacional» ya no preside en Londres; que la dirección ha pasado ahora a manos d’un personage très haut placé en París.11

Para la lista de suscripción a favor de los belgas estaría muy bien que también nos mandarais something de Manchester, y pronto.

¡A propósito! En el Report sobre el employment de los Agricultural Children (solo han salido 2 tomos, el Report I y la Evidence), los Commissioners, en el resumen que ponen al principio, traen diversas cosas sobre la expropiación de los trabajadores de las tierras comunales, enteramente en mi sentido.12

Mis mejores saludos a Mrs. Lizzy, a King Cole o Coal y a Jolymayer.13

Tuyo, Mohr.

  1. En abril de 1869 las tropas belgas dispararon contra los huelguistas de Seraing y del Borinage. Marx redactó el mensaje del Consejo General The Belgian Massacres. To the Workmen of Europe and the United States. ↩

  2. Patres conscripti: «padres conscriptos», los senadores romanos; aquí, los miembros del Consejo General. ↩

  3. «Así que tuve que ceder». ↩

  4. Borkheim; véase 1869-02-17 Engels a Marx. ↩

  5. «¿Por qué no se casó el señor “Excelsior”, del Club Alpino, con “lady Clara Vere de Vere”?». Excelsior es un poema de Longfellow sobre un joven que sube a la montaña; Lady Clara Vere de Vere, un poema de Tennyson sobre una aristócrata altiva. ↩

  6. Sobre el «sujeto curioso» del que hablaba Engels, véase 1869-04-19 Engels a Marx. Lumpacius vagabundus: vagabundo, por la farsa de Nestroy; subordinate: «subalterno». ↩

  7. Moinen Mill, «mi Mill» en la pronunciación de Eccarius: su crítica de John Stuart Mill, Eines Arbeiters Widerlegung der national-ökonomischen Lehren John Stuart Mill’s, cuya edición alemana preparaba Liebknecht en Leipzig. ↩

  8. Franz Duncker, editor y diputado progresista, y Max Hirsch fundaron en 1868 los sindicatos liberales llamados Hirsch-Duncker; Hermann Schulze-Delitzsch, el promotor de las cooperativas de crédito. ↩

  9. Fritz Mende, presidente de la Asociación General de Obreros Alemanes escindida que dirigía la condesa Sophie von Hatzfeldt, la amiga de Lassalle. ↩

  10. George Julian Harney (1817-1897), antiguo dirigente cartista, amigo de Marx y Engels, emigrado a Estados Unidos. ↩

  11. «De un personaje muy encumbrado». ↩

  12. Los informes de la comisión real sobre el empleo de niños, adolescentes y mujeres en la agricultura. ↩

  13. Jolymayer o Jollymeier es Carl Schorlemmer. ↩