Carta de Friedrich Engels a Karl Marx, que vivía en Londres, escrita en Manchester el 21 de julio de 1869. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/4, Berlín, 1931, carta n.º 1291, pp. 206-207) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.

Manchester, 21 de julio de 1869.

Querido Mohr:

Toda la family, Tussy incluida, se ha ido a ver pasar al Prince of Wales.1 ¡Enhorabuena, con este calor!

¿Cómo se le ocurre a Wilhelm asegurarle públicamente a Schweitzer que «el Consejo General de la Asociación Internacional de los Trabajadores» piensa sobre el susodicho Schweitzer exactamente lo mismo que él, Wilhelm? Es bastante fuerte, si lo ha hecho, como supongo, sin tu permiso.

Que Schweitzer ha perdido también muchos partidarios entre las masas se ve en que no se ha atrevido a proclamar las cifras de la votación. Por lo demás, como debater2 sigue siendo superior a todos sus adversarios. El chiste de la república «roja» estuvo muy bien, y también cómo aprovecha la «Volkspartei» de Wilhelm para decir que Wilhelm traiciona a los obreros entregándolos a los demócratas burgueses; a ninguna de las dos cosas se atreve a contestar Wilhelm, que en esta polémica parece todavía más inepto que de costumbre. ¡Qué absurdo, por ejemplo, reproducir precisamente ahora, a propósito del ferrocarril del Pacífico, la glorificación de la república burguesa de América sacada de la Demokratische Correspondenz del suabo Mayer!3

¿Y cómo puede Wilhelm anunciarle a Schweitzer que en el congreso de Basilea lo pondrán de patitas en la calle?

Monsieur Bonaparte parece haber perdido totalmente el juicio. Una pifia tras otra. Primero el mensaje con sus concesiones aparentes, luego el aplazamiento repentino, ahora este ministerio de opereta.4 Si se hubiera propuesto dejar claro hasta al francés más tonto que quiere burlarse de Francia ante el mundo entero, no lo habría hecho mejor. Es justo el método para que su mayoría, sus ministros y prefectos, sus jueces y oficiales dejen de fiarse de él. Y como toda la adhesión de esos tipos está comprada y depende del éxito obtenido hasta ahora, lo abandonarán mucho antes aún que el Senado y el Cuerpo Legislativo del viejo Napoleón en 1814 y 1815. Porque para perderle el respeto a monsieur Louis no hace falta, la verdad, gran cosa.

¿Qué pasa con el 18 Brumario?5 No veo ni oigo nada de él. ¡A propósito! También tienes que mandarme un ejemplar para Charles, al que le quité el suyo (la edición antigua) con esa promesa.6

¿Y cómo van tus planes de viaje? Jenny escribe que volverá el sábado, y entonces seguramente se decidirá pronto cuándo te vas. Lo mío del balance se sigue alargando. Ayer dijeron que por lo menos 14 días, lo que yo traduzco por: por lo menos 3 semanas. Me temo que estaré aquí atado hasta cerca del 20 de agosto.

La biografía que me ha devuelto Kugelmann la arreglaré para el folletín de la Zukunft y se la mandaré.7 Si quieres verla antes otra vez, dímelo.

Termino por el calor, con saludos cordiales.

Tuyo, F. E.

  1. El príncipe de Gales, el futuro Eduardo VII. ↩

  2. «Polemista», orador de debate. ↩

  3. Karl Mayer, demócrata de Stuttgart, de la Volkspartei, editor de la Demokratische Correspondenz. El primer ferrocarril transcontinental de Estados Unidos se había terminado en mayo de 1869. ↩

  4. El mensaje de Napoleón III al Cuerpo Legislativo del 12 de julio de 1869, que anunciaba reformas liberales; el aplazamiento de la Cámara al día siguiente, y el nuevo ministerio formado el 17 de julio. ↩

  5. La segunda edición de El 18 Brumario de Luis Bonaparte (Hamburgo, Meissner, 1869). ↩

  6. Probablemente Charles Roesgen, empleado de Ermen & Engels en Manchester. La «edición antigua» es la primera, Nueva York, 1852. ↩

  7. La biografía de Marx escrita por Engels, que apareció en agosto de 1869 en la Zukunft de Berlín. ↩