Carta de Friedrich Engels a Karl Marx, que vivía en Londres, escrita en Manchester el 30 de julio de 1869. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/4, Berlín, 1931, carta n.º 1297, pp. 214-216) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.

Manchester, 30 de julio de 1869.

Querido Mohr:

El viejo Becker se ha debido de volver loco de remate. ¿Cómo puede decretar que la trade union tiene que ser la verdadera asociación obrera y la base de toda organización, que las demás asociaciones tienen que existir a su lado solo provisionalmente, etc.? Todo ello en un país donde ni siquiera existen todavía trade unions como es debido. ¡Y qué «organización» tan enrevesada! Por un lado, cada oficio se centraliza en una dirección nacional; por otro, los distintos oficios de cada localidad se centralizan a su vez en una dirección local. Si se quiere hacer permanente la eterna bronca, hay que introducir este sistema. Pero au fond1 no es otra cosa que el viejo oficial artesano alemán, que quiere salvar su «albergue» en cada ciudad y toma ese albergue por la unidad de la organización obrera.2 Si salen a la luz más propuestas de este tipo, en el congreso de Eisenach se les irá el tiempo en debates.

Los planes internacionales no tienen, naturalmente, otro fin que asegurarle a Becker la dirección hasta donde suene la lengua alemana (Mulhouse, en Alsacia, ya se la ha anexionado: véase el Vorbote, p. 109, en el apartado de Basilea). En la práctica, esta bonita organización con la cúspide en Ginebra se estrella contra las leyes alemanas, porque Becker, como de costumbre, ha hecho la cuenta sin la huéspeda. Que generalice el invento de los comités centrales por lenguas, es decir, que quiera poner a los obreros de Ginebra bajo París y a los de Amberes bajo Ámsterdam (si es que Ginebra no ha de gobernar también toda Francia y la Bélgica valona, cosa que en la libre Ginebra muy probablemente también se han imaginado), no tendrá seguramente más fin que reforzar su pretensión a la regencia sobre la lengua alemana. Pero está muy bien que estas cosas las tenga que decidir el congreso de Eisenach y no el congreso internacional de Basilea.

Por lo demás, no pretendo en absoluto haber entendido bien el plan de Becker; con el alemán y la lógica que allí reinan, se acaba todo sentido y toda razón.

Que detrás está el gordo de Bakunin es clarísimo. Si este maldito ruso piensa de verdad en encaramarse a fuerza de intrigas a la cabeza del movimiento obrero, ya es hora de darle su merecido y de plantear la cuestión de si un paneslavista puede siquiera ser miembro de una asociación internacional de trabajadores. Al tipo se le puede agarrar muy fácilmente. Que no se figure que puede hacer ante los obreros el papel de comunista cosmopolita y ante los rusos el de paneslavista ardientemente nacional. No vendrían nada mal unas cuantas indicaciones a Borkheim, que precisamente lo tiene entre manos; Borkheim entenderá sin duda la indirecta.3

Habrás visto que los buenos suizos quieren que en el congreso se debata también la «legislación directa por el pueblo». Va a ser bonito.4

Es una vergüenza que, después de casi 40 años de movimiento obrero político en Inglaterra, el único periódico obrero que existe lo pueda comprar un burgués como S. Morley.5 Pero, por desgracia, parece una ley del movimiento proletario que en todas partes una parte de los dirigentes obreros se eche necesariamente a perder, aunque con la generalidad con que Lassalle lo ha desarrollado en Alemania no ocurra en ningún otro sitio.

Tussy está leyendo ahora a Firdusi en la muy buena versión de Schack;6 hasta ahora le gusta mucho, pero que consiga leerse entero el enorme tomo es otra cosa.

A finales de la semana que viene pienso terminar por fin con el bueno de Gottfried, y entonces tendré unos 14 días de libertad. Así que si quieres hacer un plan de viaje, hazlo y comunícamelo; podemos encontrarnos en algún sitio de Alemania, o también en Holanda si quieres, o salir juntos de Londres. A finales de agosto tengo que reunirme con mi madre en Ostende, hacia el 20 o el 25. Tussy podría quedarse aquí mientras tanto y hacerle compañía a Lizzie, ¿no? ¿Qué te parece?

Tuyo, F. E.

El dinero lo recibirás en cuanto haya arreglado cuentas con Gottfried Ermen, o antes si es posible, id est if he forks out before.7 Mandad lo adjunto a Tussy con la letra disimulada; se preguntará de dónde viene.

  1. «En el fondo». ↩

  2. El Knote, el oficial artesano alemán de la vieja escuela; la Herberge era el albergue de los oficiales de cada oficio en las ciudades. ↩

  3. Sigismund Borkheim, demócrata alemán emigrado en Londres, escribía entonces contra el paneslavismo ruso y contra Bakunin. ↩

  4. La «legislación directa por el pueblo», tema que las secciones suizas querían llevar al congreso de Basilea. ↩

  5. El Bee-Hive (véase 1869-07-29 Marx a Engels). ↩

  6. El Libro de los reyes (Shahnameh) del poeta persa Firdusi, en la versión alemana de Adolf Friedrich von Schack (Heldensagen von Firdusi). ↩

  7. «Es decir, si suelta la pasta antes». ↩