Carta de Karl Marx a Friedrich Engels, que vivía en Manchester, escrita en Londres (el lugar no figura en la carta) el 27 de enero de 1870. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/4, Berlín, 1931, carta n.º 1336, pp. 271-272) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.
27 de enero de 1870.
Dear Fred:
Sigo under treatment1 y arrestado en mi cuarto. La cosa se complicó con pequeños carbuncos cerca del absceso, que era casi del tamaño de un huevo. Pero in a few days all will be quite right.2
Es curioso lo distintas que son las opiniones de los médicos. El doctor Maddison, que trabajó en Edimburgo en un hospital de enfermedades de la piel y que todavía atiende esa especialidad, además de su consulta, en un hospital de Londres, dice que en ambos hospitales están completamente en contra del arsénico para los carbuncos, pero sí lo dan para las erupciones de la piel. Mientras esté a su cuidado, cosa que termina esta semana, tomo naturalmente su medicina. En cuanto acabe, tomaré el arsénico con regularidad durante 3 meses, car il faut en finir.3
Adjunta va la notita de Wilhelm que te anuncié. Si le escribes, dile de paso (a propósito del papelucho para mí que te incluyo): 1.º, que si todos los periódicos hablan del «Dieciocho Brumario» tanto como el suyo, es decir, nada en absoluto, no es de extrañar que nadie oiga hablar de él; 2.º, que si (yo lo tengo por un cuento) la cosa no se encuentra en Leipzig, no hay que escribirme a mí por eso, sino a Meissner directamente.
Adjunta también una carta del doctor J. Jacoby a Kugelmann y una nota de Kugelmann. La cosa es así: Kugelmann vio en el n.º 18 del suplemento de la «Zukunft» (22 de enero) un speech4 de Jacoby en que este se declara partidario del socialismo, y en el diario principal del mismo número la historia del mitin en que tuvo lugar, en que Schweitzer, con su guardia de garrote, se apoderó de la presidencia y, al terminar el discurso de Jacoby, le reprochó, entre otras cosas, que había tomado prestadas sus exposiciones de mí.5 Kugelmann escribe enseguida a Jacoby con su celo habitual, le felicita y al mismo tiempo le echa un rapapolvo porque cita a todo tipo de gente, pero justo a mí no, que le he suministrado el contenido propiamente dicho. Hence6 la reply de Jacoby.
Lo único cómico es que Jacoby, durante el mitin, en respuesta a Schweitzer, dice que yo mismo «utilizo en mis obras innumerables veces los trabajos de mis predecesores». O sea, como yo cito escrupulosamente a todo el que haya aportado aunque sea un ápice al desarrollo, de ahí se sigue que Jacoby puede tomar de mí la sustancia de una nueva fe sin citarme. Por lo demás, yo no soy el «predecesor» del septuagenario Jacoby. Un mero divulgador y banalizador no tiene «predecesores». Pero con todo, muy bonito que Jacoby, como Arnold Ruge, se haya convertido al comunismo. ¡Con la «libertad» la cosa ya no marcha!7
Te mando el último número de la «Democratic News». El periódico todavía no vale nada, pero pertenece a nuestra gente y se puede convertir en contrapeso del Bee-Hive,8 sobre todo porque solo cuesta medio penique. Tú y Moore deberíais suscribiros cada uno a 12 copies,9 puesto que a los miembros del Consejo General también se les ha impuesto una suscripción parecida. Además, uno de vosotros dos podría mandar a través de mí, cada semana o cada dos semanas, informes muy breves sobre Lancashire, etc., para el periodiquito.
Salut.
Tuyo, K. M.
«En tratamiento». ↩
«En unos pocos días todo estará perfectamente». ↩
«Porque hay que acabar con esto». ↩
«Discurso». ↩
Johann Jacoby, médico de Königsberg, demócrata de 1848, pronunció en Berlín el 20 de enero de 1870 un discurso, Das Ziel der Arbeiterbewegung («El objetivo del movimiento obrero»), en el que se declaraba socialista. Johann Baptist von Schweitzer dirigía la Asociación General de Obreros Alemanes lassalleana. ↩
«De ahí». ↩
Alusión a la «libertad» abstracta de los demócratas burgueses, dicha en el alemán de Berlín. ↩
El Bee-Hive, semanario de los sindicatos de Londres, dirigido por George Potter, que la Internacional consideraba vendido a los liberales. ↩
«Ejemplares». ↩