Carta de Friedrich Engels a Karl Marx, que vivía en Londres, escrita en Manchester el 17 de febrero de 1870. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/4, Berlín, 1931, carta n.º 1342, pp. 281-282) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.

Manchester, 17 de febrero de 1870.

Querido Mohr:

A Wilhelm le he escrito lo necesario. Ahora tengo curiosidad por ver cómo sale del paso.

Hacía mucho que no leía nada más ridículo que la carta de Flourens sobre sus hazañas en Belleville, donde «durante 3 horas tuvo en su poder todo un faubourg».1 Estupendo el principio, cuando invita a la gente a seguirle, pero solo van 100, y estos pronto se reducen a 60, y luego también estos se evaporan, hasta que por fin, solo «con un muchacho», se abre paso a golpes por el teatro.

Lo de Bright es muy curioso. Ya tuvo antes otro ataque así y tuvo que irse 2 años al campo a pescar.2

Lo de los rusos convertidos en polacos es muy irlandés. Tengo que hacerme con el Flerovski; por desgracia, de momento no tendré tiempo de empollármelo.

Te devuelvo adjunto lo de Hins. La carta está claramente escrita solo para ti.

Ayer estuve en una comilona fina, doce a la mesa, todos tories, comerciantes, fabricantes, estampadores de algodón, etc. La gente se puso de acuerdo en esto:

  1. Que desde hace 3 años aquí en Lancashire the hands had been always in the right and the masters always in the wrong (short-time versus reduction of wages);3

  2. que the Ballot was now necessary to protect the Conservative voters,4 y

  3. que Inglaterra será una república dentro de 25 años, y si el príncipe de Gales no se hace muy popular, incluso antes.

Tiene gracia cómo a esta gente le llega la lucidez en cuanto su partido está out of office, y qué de repente la pierden en cuanto está in.5

Apropos! Ya sabes que en el Divorce Trial de lady Mordaunt la «some other person» con quien tuvo criminal connection es el príncipe de Gales.6

Así que la montaña Gladstone ha parido felizmente su ratón irlandés.7 La verdad es que no sé qué pueden tener los tories contra esta Bill, que trata con tanto miramiento a los landlords irlandeses y al final pone sus intereses en las acreditadas manos de los juristas irlandeses. Aun así, hasta esta pizca de limitación de la libertad de desahucio tendrá por consecuencia que cese la emigración excesiva y que se detenga la conversión de la tierra de labor en pastos para el ganado. Pero si el bueno de Gladstone cree que, con esta perspectiva recién abierta de pleitos sin fin, ha resuelto la cuestión irlandesa, la cosa es muy divertida.

¿Se puede conseguir un ejemplar impreso de la Bill? Me sería muy importante para poder seguir los debates sobre cada una de las cláusulas.

No tenéis idea en Londres de cómo se ha ido al traste el telégrafo desde que lo tomó el gobierno.8 El discurso de Gladstone solo salió ayer en los periódicos de aquí en su primer tercio, y además un puro disparate. Los Latest Telegrams9 llegan todos con 24 horas más de retraso que antes, de modo que, si uno quiere saber algo, tiene que esperar a que lleguen los periódicos de Londres. Un telegrama de aquí a Nottingham se puso el jueves y llegó el lunes.

Ya sabes que desde hace 3 o 4 años hay una gran gresca entre los historiadores prusianos y austriacos por el tratado de Basilea, porque Sybel ha sostenido que Prusia tuvo que firmarlo porque Austria la había traicionado en Polonia.10 Ahora Sybel tiene otra larga historia sobre el asunto, sacada de los archivos austriacos, en su revista histórica. Mientras que cada línea demuestra cómo Rusia azuza a Prusia y a Austria la una contra la otra y a la vez a la guerra contra Francia en 1792, y las explota, las engaña y las domina a las dos, el tonto de Sybel no se da cuenta de nada y en toda esa porquería de estafas, tratados rotos y vilezas, en la que todos están metidos hasta el mismo fondo, solo busca una cosa: pruebas de que Austria fue todavía más canalla que Prusia. Burros así no se han visto nunca. No contra Rusia, no, solo contra Austria se dirige su enfado, y hasta la política rusa, que aquí está a la vista y clara como el sol, se la explica por motivos pueriles, como el enfado por la doblez de Austria.

Del Flerovski parece desprenderse en todo caso que el hundimiento del poder ruso tiene que producirse en muy poco tiempo. Urquhart dirá, claro, que los rusos hicieron escribir el libro para echar tierra a los ojos del mundo.11

A Tussy, mis mejores gracias por el ministro prusiano de Cultos que me mandó como valentine.12

Tuyo, F. E.

  1. Gustave Flourens, revolucionario francés, intentó levantar el barrio obrero de Belleville, en París, la noche del 7 al 8 de febrero de 1870, tras la detención de Rochefort; su carta se publicó en la prensa radical. Faubourg: «arrabal». ↩

  2. John Bright, ministro de Comercio en el gabinete de Gladstone, ya había sufrido una crisis nerviosa en 1856 que le apartó de la política durante dos años. Véase 1870-02-12 Marx a Engels. ↩

  3. «Los obreros habían tenido siempre la razón y los patronos nunca» (en los conflictos de la jornada reducida contra la rebaja de salarios). ↩

  4. «El voto secreto era ya necesario para proteger a los electores conservadores». El voto secreto se implantó en Gran Bretaña con la Ballot Act de 1872. ↩

  5. «Fuera del gobierno»; «en él». ↩

  6. En el proceso de divorcio de sir Charles Mordaunt contra su mujer, Harriet, en febrero de 1870, el príncipe de Gales (el futuro Eduardo VII) tuvo que declarar como testigo. Some other person: «alguna otra persona»; criminal connection: «trato carnal ilícito». ↩

  7. Alusión al parturient montes, nascetur ridiculus mus de Horacio. Gladstone presentó su proyecto de ley agraria irlandesa (Irish Land Bill) en la Cámara de los Comunes el 15 de febrero de 1870. ↩

  8. Las compañías telegráficas británicas pasaron a manos de Correos a comienzos de 1870. ↩

  9. «Últimos telegramas», la sección de noticias por cable de los periódicos. ↩

  10. Heinrich von Sybel, historiador prusiano, director de la Historische Zeitschrift. Por el tratado de Basilea (1795), Prusia hizo una paz por separado con la Francia revolucionaria. ↩

  11. David Urquhart, diplomático y publicista británico, que veía la mano de Rusia en todas partes. ↩

  12. Heinrich von Mühler, ministro prusiano de Cultos desde 1862, blanco frecuente de caricaturas; valentine: tarjeta de san Valentín. ↩