Carta de Friedrich Engels a Jenny Marx, que vivía en Ramsgate, escrita en Manchester el 15 de agosto de 1870. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/4, Berlín, 1931, carta n.º 1399, pp. 368-369) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.
Manchester, 15 de agosto de 1870.
Querida señora Marx:
Hoy he estado en el banco que di a Smith como referencia, y allí me entero por casualidad de que por fin se ha dignado pedir informes, y los que ha recibido (el banco está dispuesto a garantizar por mí diez veces la suma, si se le pide) le bastarán seguramente. Así que pronto sabré de él. Me alegra mucho no tener que escribir antes al tonto del aristócrata del landlord,1 cuya seat cerca de Bolton, en medio del humo de las fábricas, parece ser una cosa muy pequeña; el tipo está ahora, por lo visto, cazando grouse2 en los moors de por allí y estará precisamente ahora en el mejor ánimo para entrar en correspondencia de negocios con tenants.3 Fue pura fanfarronería del asno.
Con la situación actual de Francia, en la que todo puede volcarse cualquier día —y probablemente se volcará dentro de 8 o 14 días—, es desde luego arriesgado tomar una casa por 3 años y medio y amueblarla, pero hay que arriesgarse. Me parece que los orleanistas quieren ahora una república provisional dirigida por ellos mismos, como en 1848, para que se desprestigie con la firma de la paz y luego la corona les caiga a sus Orleans como única dinastía ahora posible. Pero el juego puede salir mal.
Lo peor es: ¿quién se pondrá a la cabeza, en caso de un movimiento verdaderamente revolucionario en París? Rochefort es el más popular y el único utilizable; Blanqui parece olvidado.
Que Barbès haya muerto es una suerte. La «barba del partido»4 lo volvería a echar todo a perder. Enfin, nous verrons.5
Con mis artículos he tenido mucha suerte, a saber, la de que algunas pequeñas profecías que hice en el momento seguro llegaron a tiempo a la prensa para que las noticias las confirmaran solo a la mañana siguiente. Una cosa así es pura suerte e impresiona enormemente al filisteo.
¿De quién era el artículo del otro día, «de Thunder-ten-Tronck»,6 en el que se les decía tan crudamente la verdad a los filisteos ingleses? En general, es curioso qué magníficas cualidades descubren ahora de repente los ingleses en los alemanes y cómo se lanzan todos contra Bonaparte, ante el que hace 4 semanas se arrastraban por el polvo. No hay chusma más canalla que los honnêtes gens.7
Por desgracia no tengo tiempo de escribir hoy a Tussy; ¿tendría usted la bondad de decirle que uno de estos días escribo a Kugelmann y le adjunto lo que corresponde?8
Mi mujer y yo les saludamos a todos muy cordialmente y esperamos que la cura de mar les siente de maravilla.
Suyo, F. Engels.
El propietario de la casa del 122 de Regent’s Park Road, en Londres, que Engels quería alquilar; véase 1870-07-31 Engels a Marx. Seat: «finca». ↩
«Urogallo escocés», «lagópodo»; moors: «páramos». ↩
«Inquilinos». ↩
Armand Barbès (1809-1870), revolucionario francés, compañero y rival de Blanqui, había muerto en junio de 1870. ↩
«En fin, ya veremos». ↩
El barón de Thunder-ten-tronckh es un personaje del Cándido de Voltaire. ↩
«Gente honrada». ↩
El retrato de O’Donovan Rossa que Tussy pedía a Engels que enviara a Kugelmann. ↩