Carta de Karl Marx a Friedrich Engels, que estaba en Ramsgate, escrita en Londres el 29 de agosto de 1873 (el lugar no figura en la carta). Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/4, Berlín, 1931, carta n.º 1428, pp. 401-402) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.
29 de agosto de 1873.
Querido Fred:
Serraillier1 ha estado aquí esta noche. Se ha quejado mucho y estaba muy indeciso respecto a su ida a Ginebra.2 Aparte de razones privadas, dice que en un principio solo había aceptado porque creía que iríamos nosotros; además, solo ahora ha leído el mandato, que, según dice, le habían prometido enviar quince días antes del congreso. Encuentra en él cosas, por ejemplo el aumento de los powers del Council,3 que no podría defender ni personalmente ni en nombre del Federal Council.4
Pero nada de eso es lo principal. El Federal Council ha recibido una carta de Perret5 de la que se desprende:
1.º, que la Romand Federation6 quiere anular las atribuciones que el Congreso de La Haya otorgó al General Council;
2.º, que ni uno solo de la banda ginebrina de lengua francesa quiere aceptar el mandato de una sección inglesa, salvo Duval,7 y este solo con las condiciones consignadas en el punto 1;
3.º, que, según escribe Perret, ninguno de los menestrales de allí quiere perder ni siquiera una semana en el congreso, que es lo que exigiría aceptar un mandato.
En estas circunstancias soy decididamente de la opinión de que es mejor que Serraillier no vaya. Si él está allí, el ridículo recae sobre nosotros, no sobre él, en estas circunstancias, que no se podían prever. A mi juicio, debería escribir una carta adjuntando los asuntos norteamericanos y declarar además que una indisposición le impide hacer uso de los mandatos que ha recibido de Nueva York, Londres, etc.; y, por último, que por las cartas recibidas en Londres de los principales países del continente se ha convencido de que, en las circunstancias actuales de Francia, Alemania, Austria, Dinamarca, Portugal, etc., no es posible un bona fide Congress.8
Telegrafía enseguida yes si eres de esta opinión, y no si eres de la contraria. No quería decir nada en firme sin que lo supieras.
Con la situación suiza, que se nos ha ocultado cuidadosamente hasta última hora, considero un puro disparate mandar a Serraillier. Nuestra abstención absoluta, que todavía puede imponer, y que impondrá, a los gobiernos y a la burguesía —pese al escándalo que al principio armarán los periódicos—, va au diable9 si Serraillier se presenta en estas circunstancias.
Salut.
Tuyo, K. M.
Sorge10 escribe además (quizá ya lo sepas) que los holandeses les han comunicado que también enviarán delegados al congreso del Jura, y pide, cosa que Serraillier, como mandatario suyo, deberá apoyar expresamente, que no se admita a los holandeses en nuestro (!) congreso.
My compliments to Mrs.11
Auguste Serraillier, obrero hormero francés, miembro de la Comuna de París y del Consejo General de la Internacional; desde 1873, del Consejo Federal Británico. ↩
El sexto congreso general de la Internacional, en Ginebra, del 8 al 13 de septiembre de 1873, el primero tras la escisión de La Haya; Marx y Engels no asistieron. ↩
«Poderes» del «Consejo» (General). ↩
«Consejo Federal», el Consejo Federal Británico de la Internacional. ↩
Henri Perret, grabador ginebrino, secretario del Consejo Federal Romando de la Internacional. ↩
«Federación Romanda», la de la Suiza de lengua francesa. ↩
Théodore Duval, miembro de la Internacional en Ginebra, delegado en el Congreso de La Haya (1872). ↩
«Un congreso de buena fe», es decir, un verdadero congreso. ↩
«Se va al diablo». ↩
Friedrich Adolph Sorge, secretario general del Consejo General de la Internacional, trasladado a Nueva York tras el Congreso de La Haya. ↩
«Mis saludos a la señora», a Lizzy Burns, la compañera de Engels. ↩