Carta de Friedrich Engels a Karl Marx, que estaba en Londres, escrita en Ramsgate el 24 de mayo de 1876. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/4, Berlín, 1931, carta n.º 1448, pp. 433-434) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.

3 Adelaide Gardens, Ramsgate, 24 de mayo de 1876.

Querido Mohr:

Acabo de recibir las dos cartas adjuntas. La maldición de los agitadores a sueldo, de los semicultos, pesa gravemente sobre nuestro partido en Alemania. Si esto sigue así, pronto los lassalleanos serán las cabezas más claras, porque son los que menos disparates admiten, y los escritos de Lassalle, los medios de agitación menos dañinos. Me gustaría saber qué quiere en realidad de nosotros ese Most1 y cómo tenemos que proceder para darle gusto. Está claro: en la cabeza de esta gente, Dühring, con sus ataques de lo más ruin contra ti, se ha vuelto intocable para nosotros, porque si ponemos en ridículo sus tonterías teóricas, eso es venganza por aquellas cuestiones personales. Cuanto más grosero sea Dühring, más humildes y mansos tenemos que ser nosotros, y que el señor Most no exija todavía, además de señalarle al señor Dühring sus pifias (¡como si se tratara de simples pifias!) con benevolencia y en privado para que las corrija en la próxima edición, que encima le besemos el trasero, es en verdad toda una gracia. Este hombre, me refiero a Most, ha conseguido extractar todo El capital y no enterarse de nada. Esta carta lo demuestra de manera concluyente, y con eso queda retratado el tipo. Todas esas tonterías serían imposibles si en lugar de Wilhelm estuviera al frente un hombre con un mínimo de comprensión teórica, alguien que no imprimiera con delectación cualquier tontería imaginable —cuanto más disparatada, mejor— y no la recomendara a los obreros con toda la autoridad del Volksstaat. Enfin, el asunto me ha puesto furioso, y la cuestión es si no habrá llegado el momento de considerar seriamente nuestra posición vis-à-vis de estos señores.

Para el tonto de Wilhelm todo esto no es más que un pretexto bienvenido para meterme prisa con el manuscrito.2 ¡Vaya un jefe de partido!

Adjunto una interesante correspondencia de Constantinopla del Daily News de ayer; al hombre se le puede creer tanto más cuanto que la revolución de los softas3 le sienta muy mal. Lo de Oriente empieza a to come to a head;4 el nuevo intento serbio de conseguir un empréstito, ditto la suspensión de pagos de las letras y las nuevas exigencias de los insurgentes de Herzegovina5 muestran cómo Rusia empuja y aprieta allí. Tengo curiosidad por ver cómo sigue.

Aquí tenemos hoy el primer día de lluvia; ayer no fue más que un chaparrón corto. Espero que todo siga yendo bien en casa de Jenny.6 Lizzie y yo os saludamos de corazón a todos, a los Longuet y a los Lafargue.

Tuyo, F. E.

Acabo de ver que Wilhelm me ha mandado todo el manuscrito de Most con faja de impresos. ¡Quién sabe si eso está permitido en el correo internacional y, por tanto, si llega! ¿Quieres ir a mirar si está allí y, if so,7 mandármelo? Me quedo aquí hasta el viernes de la semana que viene; Mrs. Leeson te enseñará dónde guarda los papeles que llegan para mí, etc.

  1. Johann Most, encuadernador, agitador y diputado socialdemócrata, partidario entonces de Eugen Dühring; en 1873 había publicado un resumen popular del tomo I de El capital (Kapital und Arbeit). ↩

  2. Liebknecht, redactor del Volksstaat, apremiaba a Engels para que escribiera la crítica de Dühring que acabaría siendo el Anti-Dühring. ↩

  3. Los softas, estudiantes de teología musulmanes, se amotinaron en Constantinopla en mayo de 1876 y forzaron la caída del gran visir. ↩

  4. «Llegar a un punto crítico». ↩

  5. La insurrección de Herzegovina y Bosnia contra el dominio otomano, iniciada en el verano de 1875, que abrió la crisis de Oriente de 1875-1878. ↩

  6. Jenny Longuet, la hija mayor de Marx, que acababa de dar a luz a su hijo Jean el 10 de mayo de 1876. ↩

  7. «Si es así». ↩