Carta de Karl Marx a Friedrich Engels, que estaba en Brighton, escrita en Londres el 7 de marzo de 1877. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/4, Berlín, 1931, carta n.º 1462, pp. 452-454) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.
7 March 1877.
Dear Fred:
Como podría olvidarlo más tarde, mando a mi última epístola esta contribución complementaria:1
El punto más importante de la concepción de Hume sobre la influencia del aumento del dinero en el estímulo de la industria, un punto que muestra también con la mayor claridad (si es que cabía alguna doubt2 al respecto) que en él ese aumento se da solo con la depreciación de los metales preciosos, un punto sobre el que Hume vuelve varias veces, como se ve ya en el extracto que te mandé, es que «the price of labour»3 sube en última instancia, después de todas las demás mercancías. De esto el señor Dühring no dice ni una palabra, igual que, en general, trata al Hume al que tanto celebra de manera tan descuidada y tan superficial como a todos los demás. Además, si hubiera reparado en la cosa, lo que es más que dudoso, habría sido oportuno no celebrar precisamente semejante teoría ante los obreros; o sea, mejor to burke the whole.4
Mi peculiar manía de tratar a los fisiócratas —a saber, como los primeros intérpretes metódicos (no solo ocasionales, como Petty, etc.) del capital y del modo de producción capitalista— no quería, naturalmente, airearla directamente. Una vez dicho esto in plain words,5 mi punto de vista podría ser recogido por chapuceros y a la vez desfigurado antes de que yo tenga ocasión de exponerlo. Por eso no lo he tocado en la exposición que te mandé.
Pero frente a Dühring quizá convendría remitir a los dos pasajes siguientes de El capital. Los cito de la edición francesa, porque aquí son menos meramente alusivos que en el original alemán:6
Con respecto al Tableau économique:7
«La reproducción anual es un proceso muy fácil de captar mientras solo se considera el fondo de la producción anual, pero todos los elementos de esta tienen que pasar por el mercado. Allí los movimientos de los capitales y de las rentas se cruzan, se entremezclan y se pierden en un movimiento general de desplazamiento —la circulación de la riqueza social— que turba la vista del observador y ofrece al análisis problemas muy complicados. Es el gran mérito de los fisiócratas haber intentado los primeros dar, en su tableau économique, una imagen de la reproducción anual tal como sale de la circulación. Su exposición está en muchos aspectos más cerca de la verdad que la de sus sucesores» (258, 259).
Con respecto a la definición del «travail productif»:8
«Por eso la economía política clásica ha sostenido siempre, ya instintiva, ya conscientemente, que lo que caracterizaba el trabajo productivo era rendir una plusvalía. Sus definiciones del trabajo productivo cambian a medida que lleva más adelante su análisis de la plusvalía. Los fisiócratas, por ejemplo, declaran que solo el trabajo agrícola es productivo. ¿Y por qué? Porque solo él da una plusvalía que, para ellos, no existe más que bajo la forma de la renta del suelo» (p. 219).
«Aunque los fisiócratas no penetraron el secreto de la plusvalía, sí tenían claro que era "una riqueza independiente y disponible que él (su poseedor) no ha comprado y que vende" (Turgot)» (p. 554 de El capital, alemán, 2.ª edición), y que no podía nacer de la circulación (l. c., El capital, pp. 141-145).9
Estaba yo cenando cuando llegó el great Barry,10 in great hurry,11 con ocho periódicos bajo el brazo.
Los directores de periódico ingleses son unos animals de lo más raro. El editor de Vanity Fair (i. e. el subalterno; el chef y proprietor, medio urquhartista, Mr. Bowles,12 está en España con su mujer, por la salud de ella) había publicado por fin el artículo ante el que habían retrocedido espantados el escocés Morning News y la londinense Whitehall Review, y ditto los seis governmental papers,13 o más bien la central press,14 en manos del ministerio tory, que les apaña el material.
Bon. El mismo Vanity Fair man, para tomarse su revanche,15 se asusta ahora a su vez de que se recaliente (en interés de la causa y del señor Barry) el artículo que esos ocho periódicos ya habían impreso, a saber, el relativo al Article de Gladstone en la Contemporary Review. Le escribe a Barry: ¿qué hacer en caso de una demanda por libel?16 He instruido a Barry —que por precaución ya se había provisto de los ocho papers mencionados— sobre la respuesta que debe dar. I must be very much mistaken if even this hesitation (which we shall, however, overcome) has not something to do with the «scruples» of Mr. Collet. It is, in fact, too bad to take the secret diplomacy business out of their hands!17
Por lo demás, la diplomacia rusa ha caído del todo en la farsa. La tour18 del señor Ignátiev,19 tenga o no éxito de momento, sigue siendo en cualquier caso una peregrinación todavía más grotesca y más comprometedora que la del señor Thiers después del batacazo del 4 de septiembre.20
He recibido del noble Gambuzzi21 un epílogo de nueve pages, escrito por él mismo, en memoria del noble Fanelli,22 que acaba de morir. Seguramente pretendía hacerme arrepentir de las ofensas a ejusdem23 Fanelli contenidas en el escrito sobre la Alliance.24
Tuyo, K. M.
Al manuscrito sobre la Historia crítica de Dühring enviado dos días antes; véase la carta 1877-03-05 Marx a Engels. ↩
«Duda». ↩
«El precio del trabajo». ↩
«Echar tierra a todo el asunto». ↩
«En palabras claras». ↩
Le Capital, traducción de Joseph Roy revisada por Marx (París, Lachâtre, 1872-1875); los números de página remiten a esa edición. Los pasajes citados están en francés en el original. ↩
«Cuadro económico», el esquema de la reproducción anual de François Quesnay (1758). ↩
«Trabajo productivo». ↩
Este último pasaje, en alemán en el original salvo la cita de Turgot, remite a la segunda edición alemana de El capital (1872-1873). ↩
Maltman Barry, periodista escocés, antiguo miembro de la Internacional, por cuyo medio Marx hacía llegar materiales a la prensa inglesa; véase la carta 1877-03-05 Marx a Engels. ↩
«El gran Barry, con gran prisa». ↩
Thomas Gibson Bowles, fundador y propietario de la revista Vanity Fair. ↩
«Periódicos gubernamentales». ↩
La Central Press, agencia que suministraba material a la prensa conservadora. ↩
«Desquite». ↩
«Difamación». ↩
«Mucho me equivocaría si incluso esta vacilación (que, sin embargo, superaremos) no tuviera algo que ver con los "escrúpulos" de Mr. Collet. ¡Es, en efecto, demasiado fuerte quitarles de las manos el negocio de la diplomacia secreta!». Collet Dobson Collet dirigía la Diplomatic Review de los urquhartistas. ↩
«Gira». ↩
Nikolái Ignátiev, embajador ruso en Constantinopla, que en marzo de 1877 recorrió las capitales europeas para ganar apoyos a la política rusa antes de la guerra con Turquía. ↩
Tras la caída del Segundo Imperio el 4 de septiembre de 1870, Thiers recorrió las cortes europeas buscando en vano apoyos para Francia. ↩
Carlo Gambuzzi, abogado napolitano, partidario de Bakunin. ↩
Giuseppe Fanelli, bakuninista italiano, que en 1868 había llevado la Internacional a España; murió en enero de 1877. ↩
«Del mismo». ↩
El folleto L'Alliance de la démocratie socialiste et l'Association internationale des travailleurs (1873). ↩