Carta de Friedrich Engels a Karl Marx, que estaba en St. Hélier (Jersey), escrita en Eastbourne el 20 de agosto de 1879. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/4, Berlín, 1931, carta n.º 1484, pp. 487-488) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.

53 Grand Parade, Eastbourne, 20 de agosto de 1879.

Querido Mohr:

Te devuelvo adjuntas las cartas de Hirsch, ditto una de Liebknecht, a la que acabo de contestar.1 Le he hecho notar sus curiosas contradicciones: «A Hirsch le escribes que detrás del periódico está “el partido + Höchberg”; eso quiere decir, si Höchberg es un plus en algo, su bolsa, porque por lo demás es una magnitud negativa. Ahora me escribes que Höchberg no ha dado un céntimo. Que lo entienda quien pueda; I give it up».2 Igualmente, que es absurdo decir que Hirsch entendió mal la carta de Bernstein «de manera aún más tonta», porque esa carta no admitía malentendido alguno y Bernstein ya se comportaba en ella directamente como superior de la redacción. Él, Liebknecht, cree naturalmente haberlo arreglado todo lo mejor posible, pero Hirsch tiene derecho a ver con sus propios ojos, y para eso Liebknecht le niega todo el material; si Hirsch rechaza, pues, la culpa es de él, de Liebknecht. «En cuanto a nosotros, lo único seguro es que, si Hirsch no acepta, pensaremos muy detenidamente lo que hacemos, y desde luego no picaremos sin saber quién es ese “partido” que está detrás del periódico». Porque, le he dicho, precisamente ahora, cuando todos los elementos podridos y vanidosos pueden adelantarse sin estorbo, ya es hora de abandonar la política de encubrimiento y conciliación y, donde haga falta, no temer tampoco un poco de pelea y de escándalo. Un partido que prefiere dejarse tomar el pelo por cualquier mozalbete tonto antes que armarse de valor para desautorizarlo públicamente puede ir cerrando la tienda. Por ejemplo, Kayser.3

Los Lafargue están aquí desde el lunes y se quedan hasta pasado mañana; intentaremos retener aquí a Laura unos días más. Nos trajo la noticia de que la catástrofe de Jenny, como seguramente había predicho todo el mundo salvo ella y Longuet, se ha producido, en efecto, en Ramsgate.4 Por lo demás, parece que allí todo va tan bien como cabe esperar.

Desde ayer tenemos un tiempo muy inestable, que no le sienta especialmente bien a Jollymeier; se había repuesto bastante, había perdido la fiebre, recuperado el apetito, los dolores eran pocos, pero ahora se ha producido una especie de estancamiento y la mejoría ya no va tan deprisa, aunque tampoco está peor. Hoy hemos tenido regata, y entonces un poco de lluvia es de rigueur.5 Como vosotros estáis algo más al sudoeste y más cerca del Atlántico, me temo que lo tenéis aún peor y más de primera mano.

Va también adjunta una carta apurada de Bernstein, que todavía no he contestado; lo mejor es que te quedes con todas esas cosas hasta nueva orden; con Bernstein no hay prisa, y el noble Jahrbuch puede quedarse tranquilamente en Londres hasta que yo vuelva.6

Por Schorlemmer ha estado bien que nos quedáramos aquí, y en todo caso seguiremos hasta el 28 courant; lo que haya después depende de su estado y, naturalmente, también del tiempo. Si es posible, unos días en la isla de Wight y alrededores.

Hoy andaba por el muelle el viejo Ruge, rejuvenecido, de nigger serenader, vendiendo programas de fuegos artificiales.7

Lafargue y Laura os saludan cordialmente y esperan con nosotros que sigáis bien. Muchos saludos de Pumps y míos a Tussy y a ti.

Tuyo, F. E.

  1. En el verano de 1879 la dirección socialdemócrata, en la clandestinidad desde la ley antisocialista, preparaba un periódico central que se publicaría en Zúrich (Der Sozialdemokrat, desde septiembre de 1879), financiado en parte por Karl Höchberg. Se ofreció la redacción a Carl Hirsch, que puso condiciones y acabó por no aceptar. Eduard Bernstein (1850-1932) era entonces secretario de Höchberg en Zúrich. ↩

  2. «Renuncio a entenderlo». ↩

  3. Max Kayser (1853-1888), diputado socialdemócrata, había votado en el Reichstag en 1879 a favor de los aranceles proteccionistas de Bismarck. ↩

  4. El parto de Jenny Longuet, que dio a luz en Ramsgate a su hijo Edgar en agosto de 1879. ↩

  5. «De rigor». ↩

  6. El Jahrbuch für Sozialwissenschaft und Sozialpolitik, que Höchberg publicaba en Zúrich; su primer tomo (1879) traía el artículo «Rückblicke auf die sozialistische Bewegung in Deutschland», de orientación reformista, que Marx y Engels criticaron con dureza. Courant: «del corriente». ↩

  7. Así en el original: nigger serenader, término racista con que se llamaba en Inglaterra a los cantantes callejeros blancos pintados de negro. Arnold Ruge (1802-1880), el antiguo joven hegeliano, vivía en Brighton. ↩