Carta de Karl Marx a Vera Ivánovna Sasúlich, en Ginebra, escrita en Londres el 8 de marzo de 1881, en respuesta a la carta de Sasúlich del 16 de febrero. Escrita en francés. Publicada por primera vez, con un facsímil, por Borís Nikolaievski en 1924 (Berlín), a partir del original hallado entre los papeles de P. B. Axelrod. Traducida del texto del Marx-Engels-Archiv, ed. de David Riazánov, t. I, Fráncfort del Meno, 1926, pp. 341-342, cotejada con la transcripción de marxists.org (sección francesa), hecha por Maximilien Rubel sobre el facsímil del original, por la Escuela de marxismo, 2026. La carta se conserva completa. Las notas son nuestras. Véanse también los borradores de esta respuesta. Texto original

8 de marzo de 1881.
41, Maitland Park Road, Londres N.W.

Querida ciudadana:1

Una enfermedad nerviosa que me ataca periódicamente desde hace diez años me ha impedido responder antes a su carta del 16 de febrero. Siento no poder darle una exposición sucinta y destinada a la publicidad de la cuestión que me ha hecho el honor de plantearme. Hace meses que prometí ya un trabajo sobre el mismo tema al Comité de San Petersburgo.2 Espero, sin embargo, que bastarán unas líneas para no dejarle ninguna duda sobre el malentendido acerca de mi supuesta teoría.

Al analizar la génesis de la producción capitalista, digo:

«En el fondo del sistema capitalista está, pues, la separación radical del productor respecto de los medios de producción… la base de toda esta evolución es la expropiación de los cultivadores. Solo en Inglaterra se ha llevado a cabo de manera radical… Pero todos los demás países de Europa occidental recorren el mismo movimiento» (Le Capital, edición francesa, p. 315).3

La «fatalidad histórica» de ese movimiento está, pues, expresamente restringida a los países de Europa occidental. El porqué de esta restricción se indica en este pasaje del capítulo XXXII:

«La propiedad privada, fundada en el trabajo personal… va a ser suplantada por la propiedad privada capitalista, fundada en la explotación del trabajo ajeno, en el asalariado» (l. c., p. 340).

En este movimiento occidental se trata, pues, de la transformación de una forma de propiedad privada en otra forma de propiedad privada. Con los campesinos rusos habría, por el contrario, que transformar su propiedad común en propiedad privada.

El análisis que se da en El capital no ofrece, pues, razones ni a favor ni en contra de la vitalidad de la comuna rural; pero el estudio especial que he hecho de ella, y cuyos materiales he buscado en las fuentes originales,4 me ha convencido de que esa comuna es el punto de apoyo de la regeneración social en Rusia; pero, para que pueda funcionar como tal, habría que eliminar primero las influencias deletéreas que la asaltan por todos lados y asegurarle después las condiciones normales de un desarrollo espontáneo.

Tengo el honor, querida ciudadana,
de ser su muy afecto

Karl Marx.

  1. Vera Ivánovna Sasúlich (1849-1919), revolucionaria populista rusa, célebre por su atentado de 1878 contra el gobernador de San Petersburgo Trépov, emigrada desde 1880 a Ginebra; en 1883 fundaría con Plejánov el grupo Emancipación del Trabajo, primera organización marxista rusa. En su carta del 16 de febrero pedía a Marx, en nombre de sus amigos, que expusiera sus ideas sobre el destino posible de la comuna rural rusa y sobre la teoría de la necesidad histórica de que todos los países del mundo pasaran por todas las fases de la producción capitalista, si era posible en forma de carta que ella pudiera traducir y publicar en Rusia. Marx preparó la respuesta en varios borradores muy extensos antes de enviar esta carta breve, que Sasúlich y sus compañeros no publicaron y que acabó olvidada; reapareció en 1923 entre los papeles de Pável Axelrod. ↩

  2. El Comité Ejecutivo de Naródnaya Volia («La Voluntad del Pueblo»), la organización revolucionaria que el 1 (13) de marzo de 1881, cinco días antes de esta carta, había matado al zar Alejandro II. Marx no llegó a escribir el trabajo prometido. ↩

  3. La edición francesa del libro I de El capital (París, 1872-1875), traducida por Joseph Roy y revisada por Marx; la página 315 corresponde al capítulo XXVI, «El secreto de la acumulación primitiva», y la 340 al capítulo XXXII, «Tendencia histórica de la acumulación capitalista». ↩

  4. Desde 1870 Marx había aprendido ruso y estudiado la abundante literatura rusa sobre la comuna rural y la reforma campesina de 1861. ↩