Carta de Karl Marx a Friedrich Engels, que estaba en Londres, escrita en Argenteuil el 27 de julio de 1881. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/4, Berlín, 1931, carta n.º 1500, pp. 503-504) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.

27 de julio de 1881, 11 Boulevard Thiers, Argenteuil.

Querido Engels:

Hoy no puedo escribir más por extenso, porque tengo un montón de cartas que despachar y la gente menuda me acapara, con razón, el primer día.

El viaje de Londres a Dover fue tan bien como cabía esperar; es decir, mi mujer, que estaba muy mal cuando salimos de Maitland Park, no notó ningún cambio desfavorable a consecuencia del trayecto. En el barco se fue enseguida al camarote de señoras, donde encontró un sofá estupendo para tumbarse. El mar estaba en calma absoluta, con un tiempo espléndido. Desembarcó en Calais en mejor estado que cuando salió de Londres, y decidió seguir viaje. Las únicas estaciones donde, según nuestros tickets, podíamos interrumpir el viaje a París eran Calais y Amiens. Este último sitio (a about 2 hours de París) le pareció demasiado cerca para detenerse. Entre Amiens y Creil sintió que se acercaba la diarrea, y el revolverse de las entrañas fue también a más. En Creil el tren solo para tres minutos, pero tuvo el tiempo justo para hacer lo necesario. En París, adonde llegamos a las siete y media de la tarde, nos recibió Longuet en la estación. Pero el tren directo de esa estación a Argenteuil salía demasiado tarde para esperarlo. Así que, tras la inspección de los baúles por los aduaneros, en cab a la estación de Saint-Lazare, desde donde, después de alguna espera, en railway al lugar de destino, al que sin embargo no llegamos hasta about 10 o'clock. Estaba muy dolorida, pero esta mañana (al menos ahora, about 10 o'clock) se encuentra mejor de lo que solía estar en Londres a la misma hora. En todo caso, el viaje de vuelta se hará en etapas mucho más cortas.

Longuet me presenta hoy a su médico, para que, si vuelve la diarrea, se intervenga enseguida.

Aquí encontramos a todos bien; solo Johnny y Harry, por el cambio de temperatura (los días de calor extremo habían afectado a todos los niños, sobre todo a Johnny), algo resfriados. La casa es brillante como residencia de verano; por lo visto sirvió antes como tal a un richard.1

With best compliments to Pumps.

Tuyo, Mohr.

Tussy, por lo visto, había escrito a su corresponsal de aquí sobre mi llegada, y así, me cuenta Longuet, ya es un secreto a voces. Los «anarquistas», dice, me atribuirán malévolas intenciones de maniobra electoral. Clemenceau le ha dicho que no tengo absolutamente nada que temer por parte de la policía.2

  1. En francés familiar, «un ricachón». ↩

  2. Georges Clemenceau (1841-1929), entonces jefe de la izquierda radical en la Cámara de los Diputados; Charles Longuet escribía en su periódico, La Justice. En agosto de 1881 se celebraron elecciones legislativas en Francia. ↩