Carta de Friedrich Engels a Karl Marx, que estaba en Argenteuil, escrita en Bridlington Quay el 11 de agosto de 1881. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/4, Berlín, 1931, carta n.º 1505, pp. 510-511) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.

1 Sea View, Bridlington Quay, Yorkshire, 11 de agosto de 1881.

Querido Mohr:

Tu carta certificada llegó anoche, pero también abierta, y esta vez del todo. Te adjunto el sobre para que veas que, sencillamente, no estaba pegado.

Acabo de mandar a Tussy, registered,1 un cheque de 50 £. Si de las 20 £ restantes (por encima de las 30 £ de que hablabas) quieres que te manden algo o todo a París, Tussy puede hacerlo más deprisa que si tú cobraras allí un cheque sobre Londres enviado directamente a ti. Ella puede conseguir fácilmente un giro sobre París.

Sobre las elecciones francesas, soy enteramente de tu opinión. Esta Cámara, de todos modos, no durará mucho; en cuanto pase el scrutin de liste, será disuelta pronto.2

Ayer por la mañana le comuniqué al señor Shipton que no recibirá más editoriales míos.3 Kautsky me había mandado una cosa sin gracia sobre la legislación fabril internacional, en mala traducción, que corregí y envié a Shipton.4 Ayer llegan las pruebas y una carta de Shipton, al que dos pasajes le parecían «demasiado fuertes», uno de los cuales, encima, había entendido mal; si no quería suavizarlos. Lo hice y le contesté:

1., qué quería decir aquello de presentarme el martes —el miércoles aquí— propuestas de cambios, cuando mi respuesta no podía estar de vuelta en Londres hasta el jueves, después de salir el periódico;

2., que si eso le parecía demasiado fuerte, mucho más lo serían mis artículos, bastante más fuertes, por lo que sería mejor para los dos que yo lo dejara;

3., que mi tiempo no me permite seguir escribiendo con regularidad editoriales semanales, y que ya tenía pensado comunicárselo después del Trade-Union-Congress (septiembre). Pero, en estas circunstancias, probablemente mejoraría su posición ante ese congreso que yo lo dejara ya;

4., que habría sido su maldita obligación enseñarme el artículo sobre Max Hirsch antes de imprimirlo. Que yo no podía seguir on the staff of a paper which lends itself to writing up these German Trade Unions, comparable only to those very worst English ones which allow themselves to be led by men sold to, or at least paid by the middle class.5 Por lo demás, le deseaba mucha suerte, etc. La carta la ha recibido esta mañana.

La razón más decisiva de todas no se la he escrito: la absoluta falta de efecto de mis artículos sobre el resto del periódico y sobre el público. Si hay algún efecto, es una reacción encubierta por parte de apóstoles secretos del freetrade. El periódico sigue siendo el mismo batiburrillo de todos los crotchets6 posibles e imposibles, y en el detalle político más o menos, pero predominantemente, gladstoniano. La response7 que en uno o dos números pareció despertar se ha vuelto a dormir. El British working man no quiere ir más allá; tienen que sacudirlo los acontecimientos, la pérdida del monopolio industrial. En attendant, habeat sibi.8

Hoy hace catorce días que estamos aquí, con un tiempo cambiante, casi siempre frío y a menudo amenazador, pero no muy a menudo lluvioso de verdad. Nos quedamos al menos otros ocho días, quizá catorce, pero en ningún caso más.

Desde que estoy aquí leo el Daily News en lugar del Standard. Si cabe, es todavía más tonto: ¡predicador antiviviseccionista! E igual de pobre en noticias que el Standard.

A Hirsch puede salirle mal el viaje de placer. Pero él es así. Muchos saludos a todos.

Tuyo, F. E.

  1. «Certificado». ↩

  2. El escrutinio de lista, es decir, la elección de los diputados por listas departamentales en lugar de por distritos, que Gambetta propugnaba. ↩

  3. George Shipton, secretario del Consejo de los sindicatos de Londres y director del semanario The Labour Standard, para el que Engels escribió editoriales sin firma de mayo a agosto de 1881. ↩

  4. Karl Kautsky (1854-1938), entonces joven publicista socialdemócrata. ↩

  5. «En la plantilla de un periódico que se presta a ensalzar esos sindicatos alemanes, comparables solo a los peores de los ingleses, que se dejan dirigir por hombres vendidos a la clase media, o por lo menos pagados por ella». Los sindicatos Hirsch-Duncker; véase la carta de Marx del 9 de agosto. ↩

  6. «Manías». Freetrade: «librecambio». ↩

  7. «Respuesta», eco. ↩

  8. «Entretanto, que se las arregle». ↩