Carta de Karl Marx a Friedrich Engels, que vivía en Londres, escrita en Argel el 18 de abril de 1882. Se conserva completa. Marx mezcla constantemente inglés y francés; dejamos en esas lenguas, en cursiva, las expresiones con color propio y traducimos el resto. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/4, Berlín, 1931, carta n.º 1524, pp. 535-537) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.
Martes, 18 de abril de 1882.
Dear Fred:
Recibí ayer tu carta, y lo mismo la de Tussy, junto con el envío «kayseriano».1
En mi última carta a Laurachen anunciaba la aparición de «los 2 días más hermosos»; pero, antes de terminar la carta, se presentó el siroco (los partes meteorológicos oficiales, como otros impresos franceses, lo escriben unas veces con una c y otras con 2), y su estruendo me sonó a obertura de los profetizados «mouvements atmosphérique intenses». Le confesé a Laura que estoy harto de todo esto, que en realidad soy un «cansado de África» y que estoy decidido a dar la espalda a Argel en cuanto el doctor Stephann ya no «me necesite».
Del 14 de abril (por la tarde) al 17 de abril, rachas de viento, temporal, aguacero, sol abrasador, alternancia continua (casi de hora en hora) entre frío y calor. Esta mañana temprano, maravilloso; pero ya ahora, a las 10, el viento vuelve a silbar su melodía más desapacible. La oficina meteorológica, en su parte de ayer —o más bien en su predicción—, asegura para el 3-4 de mayo un «intense mouvement atmosphérique», pero sobre todo para el 7-8 de mayo (más allá en el futuro no penetra pro nunc); además, para esa misma primera semana de mayo se prometen los llamados «seismiques mouvements» (esos «seismiques» deben de vivir en conexión periódica con terremotos secretos).
El 16 (domingo) vino el doctor Stephann; reconocimiento con percusión; declaró que de la «pleuresía» no queda ni rastro (en lo que toca a la «recaída»); en cambio (también en el lado izquierdo), con el estado bronquial está menos contento que en el último reconocimiento. Entretanto me tatuó con gran energía (¡durante las horas de la tarde del domingo (16 de abril) y la noche, hasta la madrugada del lunes (17 de abril), tuve un tiempo endiablado para alabar su energía!). Por lo demás, el doctor Stephann era enteramente de mi opinión: lo bronquítico es inseparable de este tiempo; en estas circunstancias, una estancia más larga aquí tendría un efecto desfavorable. Cree que podrá darme de alta, con la consulta por escrito, a finales de abril, si no ocurre nada imprevisto, por ejemplo aquí un giro brillante del tiempo o, por otra parte, lo que no es probable, un giro a peor de mi estado. Así que, salvo eso, el 2 de mayo, con el mismo «Saïd» y el mismo comandante Mace (un tipo muy simpático) que me trajeron a Argel, volvería a Marsella, desde donde probaré suerte en Cannes, Niza o Mentón. Así que no me mandéis de Londres ni cartas ni papeles periodísticos, salvo si lo hacéis justo después de recibir estas líneas. Y si entretanto cambio de planes, os escribo enseguida desde aquí.
Me temo que el «iron» llegue a Argel cuando no solo yo, sino también la familia Casthelaz, hayamos dejado África; todo el mundo se prepara para la huida.2 Tienes que disculpar la flacura de esta misiva. La noche del 16 al 17 de abril, en vela por la energía del tatuaje; la del 17 al 18 de abril, sin dolor, porque ayer, a las 7 de la mañana, el médico ayudante ya había prestado sus servicios; pero el picor de la piel que empieza a renovarse me hace pasar una 2.ª noche igualmente en vela. Como, además, esta mañana muy temprano he disfrutado del paseo matinal (y durante 2 horas, nada menos), üw begrijp (ya no sé cómo lo escriben los holandeses, pero ü begreip! —el diablo sabe cuánto tendrá eso que ver con el Begriff—, me sigue sonando desde Zaltbommel, de boca de la mujer, ahora divorciada, del cura Rothhaus, que la sustituyó por mi prima), in one word, comprenderás que tenga que echarme a dormir y recuperar sueño.3 Entretanto: ¡duerme, qué más quieres! Solo que antes tengo que mencionar la mala pasada que la autoridad francesa le jugó a un pobre bandido, un pobre asesino profesional múltiple, árabe. Solo en el último momento, cuando, como decían los infames cockneys, on the moment de «to launch» al pobre pecador «into eternity», descubre que no lo van a fusilar, sino a guillotinar.4 ¡Esto, contra lo acordado! ¡Contra lo prometido! Lo guillotinaron pese a lo pactado. Pero no es todo. Sus parientes, como hasta ahora lo habían permitido los franceses, esperaban que les entregaran el cuerpo y la cabeza, para coser esta a aquel y enterrar luego «el conjunto». Quod non! Aullidos, maldiciones y furia; la autoridad francesa se negó, en redondo, ¡y por primera vez! Si ahora el tronco llega al paraíso, Mahoma le preguntará: ¿dónde has perdido la cabeza?, o ¿cómo es que la cabeza se separó del tronco? ¡No eres digno del paraíso! ¡Lárgate con los perros cristianos! Y así se lamentan los parientes.
Tuyo, Old Mohr.
Al preguntarle más de cerca —hasta ahora no se lo había preguntado—, Stephann me dice que, aunque no sabe nada de alemán, es hijo de un alemán. Su padre, del Palatinado (Landau), había emigrado a Argel.
Marx escribe kayserlichen («imperial»), con y, quizá en broma; no sabemos con certeza qué contenía el envío. ↩
No sabemos a qué se refiere Marx con este iron («hierro»). ↩
U begrijpt: «usted comprende», en neerlandés; Marx juega con el alemán begreifen («comprender») y Begriff («concepto»). En Zaltbommel (Países Bajos) vivía la familia de su tío Lion Philips, a la que Marx visitó a menudo. ↩
To launch into eternity, «lanzar a la eternidad», era la fórmula de la prensa inglesa para las ejecuciones en la horca. Cockneys: los londinenses de los barrios populares. ↩