Carta de Karl Marx a Friedrich Engels, que vivía en Londres, escrita en Vevey el 16 de septiembre de 1882. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/4, Berlín, 1931, carta n.º 1543, pp. 560-562) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.
Vevey, Hôtel du Léman, 16 de septiembre de 1882.
Dear Fred:
En el momento en que me pongo a escribirte, el garçon me trae el Journal de Genève con la noticia de la muerte de Bebel. ¡Es espantoso, la mayor desgracia para nuestro partido! Era una figura única dentro de la clase obrera alemana (puede decirse que dentro de la «europea»).1
Tu abnegada solicitud por mí es increíble, y a menudo me avergüenzo por dentro—, pero no quiero ahora extenderme sobre este tema.
Mi plan, antes de salir de París, era, at all events, quedarme en Londres al menos durante octubre y estar contigo.2 Feugier y Dourlen también lo consideraban inocuo, si octubre es pasable. Sigue siendo posible, pese a un septiembre lluvioso. Aquí el barómetro subió el 8, alcanzó el punto más alto el 9, bajó desde entonces poco a poco hasta el nivel más bajo el 12, volvió a subir el 13 (cuando estaba más o menos tan alto como el 11), bajó luego y vuelve a subir despacio desde ayer por la tarde. Aunque generally, en toda Suiza, lluvia y tormentas tremendas (muchos desprendimientos de tierra y los consiguientes «accidents»), en Vevey en particular hace un tiempo relativamente bueno (y solo excepcionalmente frío por las mañanas y en las primeras horas de la tarde). Por eso hemos prolongado también nuestra estancia aquí. El aire de aquí es curativo. Pese a los continuos cambios de temperatura y de humedad en un mismo día, mi bienestar va crescendo. Creo que el catarro ha pasado de bronquial a común; pero de eso no tendré certeza hasta Ginebra, donde quiero consultar a un buen médico alemán, i. e. hacerme auscultar. El viaje que me propones, por encantador que fuera, no es muy factible con el tiempo que hace ahora en Suiza. La vendimia, al parecer, «nada» este año por aquí. Nieva ídem visiblemente —y antes de lo habitual— en las montagnes de la Dent du Midi; en el Jura es lo «normal».
El Bund de Berna declara a Wolseley un general que casi supera al viejo Napoleón.
El chanchullo con los rusos tiene una pega: es posible que Bismarck dejara con gusto que estos se comprometieran, pero entonces vendrían los «consuelos» de Austria y la compensation para el imperio prusiano. Una intervención de los rusos en Armenia puede llevar por tanto a una guerra general, y probablemente es lo que desea Bismarck.
Apropos! El puñal, como verás por lo tosco del trabajo, es obra de cabileños. En cuanto a la caña para la cazoleta de pipa, me traje 3 cañas (para una sola de ellas quedaba aún una cazoleta en existencias en el jardin d’acclimatation), cañas de bambú; como eran demasiado largas para sus malles, no quise cargar a Helen y a Tussy con su transporte, sino llevarlas yo mismo a Londres.3
Por una carta de Jennychen —acaba de llegarle a Laura— veo que Longuet está con Wolf y Harry en Aubin.4 Por desgracia, el estado de salud de Jennychen es preocupante, como ya me dijeron en París los doctores (Feugier y Dourlen). Jennychen espera con angustia noticias de Londres sobre Johnny; no ha tenido noticias, no news, desde que Tussychen se fue con Johnny a Yarmouth. Laurachen escribe también hoy a Jennychen y le cuenta igualmente que all right con John, y que, según vimos por tu carta, ya ha entrado en la escuela de párvulos.
Muchos saludos a Tussychen, Lenchen, Pumps and not to forget, my grandson.5
En todo caso te escribiremos si dejamos Vevey.
Tuyo, Mohr.
¿No habrán colaborado los perros prusianos, con la cárcel, etc., en la muerte de Bebel?
La noticia era falsa: Bebel estaba gravemente enfermo, pero se repuso (véase 1882-09-18 Engels a Marx). ↩
«En todo caso». ↩
Sobre los regalos argelinos véase 1882-09-12 Engels a Marx. Malles: baúles. Helen es Helene Demuth (Lenchen). ↩
Edgar («Wolf») y Henri («Harry»), hijos de Jenny y Charles Longuet. ↩
«Y, para no olvidarlo, a mi nieto»: Johnny Longuet, que estaba entonces en Londres. ↩