Carta de Friedrich Engels a Nikolái Frántsevich Danielsón, en San Petersburgo, escrita en Londres el 17 de octubre de 1893. Escrita en inglés. Publicada por primera vez en traducción rusa en la revista Minuvshie gody, núm. 2, San Petersburgo, 1908. Traducida del texto inglés de Marx and Engels Correspondence, ed. y trad. de Dona Torr (Londres, 1934), que tomó las cartas a Danielsón de fotocopias de los originales, según la transcripción del Marxists Internet Archive, cotejada con Selected Correspondence (Moscú, Progress, 1975), pp. 437-439, de donde tomamos las palabras y la cita en ruso (que Torr transcribe o traduce al inglés), el encabezamiento, la despedida y la posdata, por la Escuela de marxismo, 2026. La carta está completa. Las notas son nuestras. Texto original en inglés

Londres, 17 de octubre de 1893

Muy señor mío:

Cuando recibí su carta del 26 de julio en la que me anunciaba su regreso, estaba a punto de marcharme yo mismo al extranjero durante dos meses, y acabo de volver. Esa es la razón de mi largo silencio.

Muchas gracias por los ejemplares de los Ensayos,1 tres de los cuales he enviado a amigos que sabrán apreciarlos. Me alegra ver que el libro ha causado una agitación considerable, y hasta sensación, como bien merecía. Entre los rusos con los que me he encontrado era el tema principal de conversación. Sin ir más lejos, ayer me escribe uno de ellos:2 «Aquí en Rusia se discute sobre “el destino del capitalismo en Rusia”».3

En el Sozialpolitisches Centralblatt de Berlín, un tal señor P. von Struve4 tiene un largo artículo sobre su libro. Tengo que darle la razón en este punto: también a mí la fase capitalista actual del desarrollo de Rusia me parece una consecuencia inevitable de las condiciones históricas creadas por la guerra de Crimea, de la manera en que se llevó a cabo en 1861 el cambio de las relaciones agrarias5 y del estancamiento político de Europa en general. En lo que se equivoca rotundamente es en comparar la situación actual de Rusia con la de los Estados Unidos para refutar lo que él llama sus opiniones pesimistas sobre el futuro. Dice que las malas consecuencias del capitalismo moderno se superarán en Rusia con la misma facilidad que en los Estados Unidos. Ahí olvida por completo que los Estados Unidos son modernos, burgueses, desde su mismo origen; que los fundaron pequeños burgueses y campesinos que huyeron del feudalismo europeo para establecer una sociedad puramente burguesa. En Rusia, en cambio, tenemos un fundamento de carácter comunista primitivo, una sociedad gentilicia6 anterior a la civilización, que se derrumba, es cierto, pero que sigue sirviendo de fundamento, de material sobre el que actúa y opera la revolución capitalista (porque es una verdadera revolución social). En América la economía monetaria7 está plenamente establecida desde hace más de un siglo; en Rusia la regla era, casi sin excepción, la economía natural. Es lógico, por tanto, que el cambio en Rusia tenga que ser mucho más violento, mucho más tajante, y acompañado de sufrimientos inmensamente mayores que en América.

Pero, a pesar de todo, me sigue pareciendo que usted ve las cosas más negras de lo que justifican los hechos. Sin duda el paso del comunismo agrario primitivo al industrialismo capitalista no puede producirse sin una terrible dislocación de la sociedad, sin la desaparición de clases enteras y su transformación en otras clases; y los enormes sufrimientos y el despilfarro de vidas humanas y de fuerzas productivas que eso implica necesariamente los hemos visto, en menor escala, en Europa occidental. Pero de ahí a la ruina completa de una nación grande y muy dotada hay todavía mucho trecho. Puede frenarse el rápido aumento de la población al que están ustedes acostumbrados; la tala desconsiderada de los bosques, junto con la expropiación tanto de los antiguos poméschiki8 como de los campesinos, puede causar un despilfarro colosal de fuerzas productivas; pero, a fin de cuentas, una población de más de cien millones acabará ofreciendo un mercado interior muy considerable a una gran industria9 muy respetable, y entre ustedes, como en todas partes, las cosas acabarán por encontrar su nivel… si el capitalismo dura lo bastante en Europa occidental.

Usted mismo admite que «las condiciones sociales de Rusia después de la guerra de Crimea no eran favorables al desarrollo de la forma de producción heredada de nuestra historia pasada». Yo iría más lejos y diría que ni en Rusia ni en ninguna otra parte habría sido posible desarrollar una forma social superior a partir del comunismo agrario primitivo, a menos que esa forma superior existiera ya en otro país y pudiera servir de modelo. Como esa forma superior es, allí donde es históricamente posible, la consecuencia necesaria de la forma capitalista de producción y del antagonismo social dualista creado por ella, no podía desarrollarse directamente a partir de la comuna agraria si no era imitando un ejemplo que existiera ya en otro lugar. Si el Occidente de Europa hubiera estado maduro, en 1860-1870, para semejante transformación, si esa transformación se hubiera emprendido entonces en Inglaterra, Francia, etc., a los rusos les habría tocado mostrar lo que podía hacerse de su comuna, que entonces estaba todavía más o menos intacta. Pero Occidente se quedó estancado, no se intentó ninguna transformación de ese tipo, y el capitalismo se desarrolló cada vez más deprisa. Y como Rusia no tenía otra elección que esta: o desarrollar la comuna hasta una forma de producción de la que la separaban varias etapas históricas, y para la que ni siquiera en Occidente estaban maduras entonces las condiciones (tarea evidentemente imposible), o bien desarrollarse hacia el capitalismo, ¿qué le quedaba sino esta última posibilidad?

En cuanto a la comuna, solo es posible mientras las diferencias de riqueza entre sus miembros sean insignificantes. En cuanto esas diferencias se hacen grandes, en cuanto algunos de sus miembros se convierten en esclavos por deudas de los miembros más ricos, ya no puede vivir. Los kulaks y los miroiedy10 de Atenas, antes de Solón, destruyeron la gens ateniense con la misma implacabilidad con que los de su país destruyen la comuna.11 Me temo que esa institución está condenada. Pero, por otra parte, el capitalismo abre nuevas perspectivas y nuevas esperanzas. Mire lo que ha hecho y está haciendo en Occidente. Una gran nación como la suya sobrevive a todas las crisis. No hay ningún gran mal histórico sin un progreso histórico que lo compense. Solo cambia el modus operandi. ¡Que se cumplan los destinos!12

Siempre suyo,

Cuando el libro III esté en la imprenta, me ocuparé de enviarle los pliegos por adelantado.

  1. Ocherki nashego poreformennogo obshchestvennogo jozyaistva («Ensayos sobre nuestra economía social posterior a la reforma»), San Petersburgo, 1893, el libro de Danielsón, que firmaba Nikolái —on. Engels escribe en ruso Очерки, «Ensayos». ↩

  2. Según la edición alemana (MEW 39, p. 148), I. P. Goldenberg. ↩

  3. En ruso en el original: «у нас на Руси идет спор о "судьбах капитализма в России"». Torr da la frase traducida al inglés; tomamos el ruso de Selected Correspondence. «El destino del capitalismo en Rusia» alude al libro del populista Vasili Vorontsov (V. V.), Sudby kapitalizma v Rossii («Los destinos del capitalismo en Rusia», 1882). ↩

  4. Piotr Berngárdovich Struve (1870-1944), entonces «marxista legal». Su reseña del libro de Danielsón se publicó en el Sozialpolitisches Centralblatt de Heinrich Braun (Berlín), año III, núm. 1, 2 de octubre de 1893. En 1894 la amplió en el libro Notas críticas sobre el desarrollo económico de Rusia. Torr lee «B. V. Struve»; seguimos a Selected Correspondence, «P. v. Struve». ↩

  5. La reforma campesina del 19 de febrero de 1861, que abolió la servidumbre y dejó a los campesinos con parcelas recortadas y gravadas con pagos de rescate. ↩

  6. En alemán en el original: Gentilgesellschaft, la sociedad organizada en gentes o clanes de linaje que Engels había estudiado en El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado (1884; 4.ª ed., 1891). ↩

  7. En alemán en el original: Geldwirtschaft, y a continuación Naturalwirtschaft. ↩

  8. Terratenientes nobles. En ruso en el original (помещиков); Torr lo traduce al inglés («landlords»). ↩

  9. En francés en el original: grande industrie. ↩

  10. Las dos palabras están en ruso en el original: кулаки y мироеды. Los miroiedy («devoradores del mir») eran los ricos de aldea que vivían de explotar a la comuna y a sus vecinos, sobre todo con la usura. Torr da las dos palabras en transcripción, con la glosa «kulaks and parasites». ↩

  11. Sobre la destrucción de la gens ateniense por la diferencia de riqueza y la esclavitud por deudas antes de las reformas de Solón (594 antes de nuestra era), véase el capítulo V, «Génesis del Estado ateniense», de El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado. ↩

  12. En francés en el original: «Que les destinées s'accomplissent!». ↩