Alarma, n.º 8, Mayo 1961 (pág. 7). PDF del número completo
Aniversario
Fué una gran insurrección, un fulminante choque de armas en Barcelona y casi toda Cataluña; revolución instantáneamente victoriosa, revolución huérfana, revolución perdida. ¿Quién se acuerda hoy de las maravillosas Jornadas de Mayo de 1937? Sólo quienes, comprendiéndolas, deseen repetírlas conservando la victoria.
Se batió el proletariado en masa, como un sólo hombre, sin consignas ni organización previas. Disparaba contra el Partido de Moscú ("comunista"), que ya había traicionado la revolución comunista española, y se protegía con guardias civiles y de asalto.
Vencedor pocas horas después de iniciada la insurrección, el proletariado fué forzado a abandonar la lucha por una insistente campaña de la C.N.T., a la cual pertenecían la mayoría de los insurrectos. El terreno quedaba libre al partido de Moscú, que desencadenó sobre los revolucionarios una represión coincidente con la de Franco. La revolución había sido definitivamente derrotada, y de ahí arranca la pérdida de la guerra civil.
Las insurrecciones de Berlin en 1954, de Polonia y Hungría en 1956, tienen un antecedente superior en las Jornadas de Mayo de 1937. Yerran quienes presentan la sublevación de Budapest cual manifestación consciente de las tareas del proletariado frente a la contrarrevolución rusa. Lo que hubieran dado de sí Nagy y los intelectuales del Círculo Petöfi, stalinistas de educación, está a la vista en la obra de su colega polaco, Gomulka. En la insurrección del proletariado catalán en 1937 no había la mas ligera influencia stalinista, ni siquiera disidente, y tampoco la menor sombra de nacionalismo o de resabios democrático-burgueses. Fué, escuetamente, la insurrección del proletariado contra el stalinismo, representante de la contrarrevolución capitalista de Estado. Algo que hubiera debido hacer, por ejemplo, el proletariado cubano contra Fidel Castro.
Las Jornadas de Mayo siguen siendo la acción mas consciente y bella de los hombres del mundo: el proletariado acometiendo a tiros el postrer, disimulado reducto de la explotación, el capitalismo de Estado cristalizado en el partido de Moscú.
¡Salud a las Jornadas de Mayo!
¡Repitámolas decisiva, mundialmente!