Alarma, n.º 10, junio 1962 (págs. 11-12). PDF del número completo
Durante más de tres semanas 60.000 mineros astures han estado en huelga reclamando aumento de salario. La huelga, derecho humano elemental, delito según ley de Franco, ha sido iniciada, se afirma y extiende por soberana decisión de los trabajadores, poniendo así en evidencia que la verdadera, la suprema legalidad es el derecho de los explotados frente a los explotadores. Por primera vez desde que se abatió sobre el país la gusanera clerigo-militar, la actividad huelguística se ha extendido a toda la cuenca minera asturiana y otras huelgas y manifestaciones de solidaridad surgen, espontáneas, en Vasconia, Cataluña, Madrid y Andalucía. El poder constituido, cuyo único derecho es la fuerza bruta, concentra la brutalidad de su fuerza policíaca contra los huelgistas y decreta el "estado de excepción". Pero lo excepcional no es la represión mas o menos cruel que la dictadura pueda desencadenar, sino la magnífica acción emprendida, a pesar de ella, por los trabajadores. El espectro de los insurrecciones de Octubre de 1934 y del 19 de Julio de 1936 —proletariado en armas— hace temblar a los gobernantes y acobarda los espíritus alquilados de policías y delatores. Mas lo que para ellos es espectro, para los oprimidos es arrebol de aurora revolucionaria.
Viva pués la huelga, hagámosla extensiva lo mas pronto posible a toda la península, Portugal incluido, pero precisemos sus objetivos de manera que una victoria aparente de los trabajadores no signifique, en fin de cuentas, mayor sujeción respecto del capital. Este puede perfectamente conceder los aumentos de salarios reclamados y recuperarlos con creces mediante el aumento de precios, de impuestos y de productividad de cada trabajador. Resiste a hacer esa concesión, no por imposibilidad económica, sino porque a su actual dirección política, la dictadura clerigo-militar, le repugna ceder a cualquier acción huelguística. Va en ello su prestigio como forma concreta de representación gubernamental del capitalismo, que debe la vida a la derrota de la revolución social durante la guerra civil. Por eso mismo, una victoria de los huelguistas frente al gobierno, por mas trivial que en sí sea, abre el camino a empresas de mayor monta, realmente revolucionarias, rompe la sucia legalidad actual y permite, aunque no asegure, la lucha por una futura legalidad comunista, que sería de hecho tan opuesta al franquismo como a los regímenes de capitalismo de Estado a la rusa.
Para que el nivel de vida obrero se eleve realmente, preciso es que aumente, no sólo el jornal por día o por hora, sino la capacidad de compra de lo ganado en la misma unidad de tiempo, sin que el trabajador sea mas explotado. Por consecuencia, además de la subida de jornales, los trabajadores de todá la península, industriales o agrícolas, deben reclamar en cada huelga:
TODO AUMENTO DE LA PRODUCTIVIDAD DEBE IR, INTEGRO, A LOS TRABAJADORES QUE LO REALIZAN, negándose a producir más en caso contrario.
Consigna de importancia decisiva en lo económico como en lo político, y que permitirá al proletariado dar chasco a sus enemigos declarados, y también a los encubiertos, que le preparan nuevas cadenas para después de Franco: la Iglesia, el partido de Moscú, los burgueses y pro-americanos en general, cualquier designación que adopten; a cuantos, en suma, previendo la próxima caída del régimen, hacen oposición a Franco con miras no revolucionarias.
La consigna anterior exige como complemento:
INCORPORACION DE LAS PRIMAS AL SALARIO COTIDIANO, SUPRESION DE TODAS LAS FORMAS DE TRABAJO A DESTAJO Y DE LAS HORAS EXTRAORDINARIAS, SIN NINGUNA DISMINUCION DE LA PAGA DIARIA MEDIA;
SUPRESION DE LAS CRONOMETRACIONES Y DE LA REMUNERACION CONSECUENTE AL NUMERO DE PIEZAS PRODUCIDAS A LA HORA, AL DIA, etc., que constituye la base de la explotación y del crecimiento capitalista en el mundo actual, desde Estados Unidos hasta Rusia y China.
Por otra parte, los intereses inmediatos de los trabajadores en cada país y en el plano internacional exigen una solidaridad de clase que en germen contiene la solución revolucionaria mundial:
INCORPORACION AL TRABAJO DE TODOS LOS PARADOS Y OBREROS JOVENES, DISMINUYENDO LAS HORAS LABORABLES PROPORCIONALMENTE AL NUMERO DE OBREROS Y A LA EFICACIA TECNICA DE LA MAQUINARIA. Así podrán aumentarse, al mismo tiempo, las posibilidades de consumo por persona y acortar progresivamente el tiempo de trabajo.
Trabajadores, no os dejeis coger en el cepo de un aumento de jornal mediante aumento de vuestra productividad, de los precios, etc. Vuestra esclavitud de asalariados se vería reforzada, y el capital se acumularía acrecentadamente en manos privadas o del Estado, proceso reaccionario en ambos casos.
A su vez, la consecución de las reivindicaciones anteriores presupone la organización del proletariado independientemente de los sindicatos, los actuales o los futuros, así como de sus partidos patrocinadores, que representan, todos, fórmulas políticas diferentes de la misma explotación. La victoria de las reivindicaciones económicas y políticas del proletariado requiere la propagación de una organización revolucionaria nueva, sin ninguna liga orgánica e ideológica con las qué, durante la guerra civil, entregaron el poder al ejército, al clero y a Falange.
Cread núcleos revolucionarios independientes afines al nuestro. Hay que precipitar la caida de Franco e impedir que ésta sirva de trampolín a una reorganización del capitalismo sea a la manera americana o a la rusa, idénticas en fondo.
¡Viva la huelga general! ¡Abajo la dictadura! ¡Abajo el capitalismo! ¡Viva la revolución proletaria española y mundial!
5 mayo 1962
FOMENTO OBRERO REVOLUCIONARIO