Alarma, nueva serie, n.º 3, mayo de 1963 (págs. 4-5). PDF del número completo
Los consejos de guerra franquistas hombre por hombre, el dictador como individuo, las instituciones y clases dominantes actuales que llevan sobre sí, sin excepción, la responsabilidad de centenares de miles de asesinatos y de millones de años de condenas, deberán responder un dia de todos sus crímenes ante un tribunal revolucionario. Se hará indispensable enjuiciarlos, vivos o fenecidos, a fin de esclarecer ante las generaciones actuales y venideras la constante necrofagia del capitalismo español a partir de 1936, necrofagia de la cual son corresponsables en diverso grado todas las variantes del capitalismo mundial, incluyendo la que nos fué impuesta en la zona roja por el gobierno Negrín-Stalin.
El proletariado no tiene necesidad alguna de un ajuste personal de cuentas, pero sí de dar cuenta de la sociedad de explotación y opresión. La propia amplitud humana de ese cometido impone a los revolucionarios la obligación de decir en cada instante toda la verdad, sistemáticamente pintarrajeada por propagandas reaccionarias socapa obrerista. Declaremos por consecuencia y sin ambages que la repugnancia y el odio que nos inspiran la dictadura franquista y cada uno de sus organismos, desde sus consejos de guerra y sus polizontes hasta sus sacristías y sus sindicatos, no merman la repugnancia y el odio que debe inspirar a todo luchador obrero la política que Julián Grimau defendía y las instituciones que su partido se esfuerza en importar a la Península, las de la contrarrevolución rusa.
Julián Grimau fué a España para ofrecer a las clases e instituciones franquistas la posibilidad de un cambio político sin revolución, es decir, conservando la explotación capitalista. Prueba de ello son las resoluciones oficiales del partido (anti)comunista español, las declaraciones de su secretario general, Santiago Carrillo, reclamando garantías para la Iglesia, el Ejército, la burguesía (l'Humanité 22 mayo 1962), mas todo lo dicho por el mismo partido respecto de Grimau, a quién presenta como sacrificado en aras de la reconciliación entre españoles. Ahora bién, esa "reconciliación" sólo podrá ser conseguida imponiéndola a las masas, guardia civil y policía secreta mediante.
La política de Grimau y su partido es mortal para el proletariado, pero útil al capitalismo mundial, y al español en esta fase de transición política. Por esa razón han intervenido cerca de Franco en favor de Grimau importantes jerarquías de la Iglesia dentro y fuera de España, personalmente Khrutchef, la reina madre de Bélgica, Kennedy, mientras por su parte de Gaulle suspendía la concesión de un crédito a Madrid. La prensa mas burguesa de Europa y América ha abogado en favor de Grimau, así como algunos falangistas tránsfugas y al parecer varios ministros de Franco. Evidentemente, la política stalinista de reconciliación nacional, tabla de salvación del capitalismo ibérico, no podía dejar de hacer la unanimidad de los principales representantes de ambos bloques imperialistas y de cuantos se esfuerzan en evitar la revolución social en España. Son, casi sin excepción, los mismos que han guardado silencio cuantas veces se ha tratado de condenas de revolucionarios, camaradas nuestros, anarquistas u obreros intuitivamente enemigos de la reconciliación, los que permanecieron inertes mientras los tanques rusos ametrallaban al proletariado húngaro, en 1956.
Tampoco puede olvidarse que al principio de la guerra civil el partido de Grimau y él personalmente conservaron a sus órdenes, "depurada", la antigua policía. El proletariado la había disuelto al mismo tiempo que desbarataba el ejército y que creaba sus patrullas y milicias obreras de retaguardia. Cuando aquella policía, continuidad del Estado capitalista, reforzada con nuevos elementos y armada en la sombra con material ruso hubo adquirido suficiente volumen, fué deliberadamente lanzada contra las patrullas y milicias obreras, contra las colectividades agrícolas e industriales. "Quienes colectivizan son ladrones, quienes hablan de revolución espías de Franco, las milicias obreras tribus de salvages" —tales fueron los estribillos políticos de Grimau y su partido. Centenares de revolucionarios fueron asesinados, millares encarcelados, las conquistas obreras sistemáticamente aniquiladas, causando el todo la desmoralización del proletariado y la victoria de las tropas franquistas.
Con tales antecedentes el partido moscutero, es natural que hombres, instituciones y clases que aun hoy apoyan al dictador, vuelvan hacia aquel los ojos como facilitador de una sucesión anti-revolucionaria de Franco. El propio envio a España de Grimau, cuya notoriedad como jefe stalinista sólo podía perjudicar cualquier trabajo de organización clandestina, sugiere que su misión consistía en respaldar con su autoridad las garantías de que Santiago Carrillo hablaba, tratando directamente con colaboradores o ex-colaboradores del régimen. A menos que sus compinches hayan querido desembarazarse "gloriosamente" de él, costumbre vieja en el stalinismo. De todas maneras, el partido (anti)-comunista español no carece de relaciones con antiguos acólitos de Franco. De ahí que haya sido éste en persona quién forzase la ejecución de Grimau. Ha querido así parar la desbandada de sus secuaces y forzarlos a seguirle en sus maniobras de sucesión. Naturalmente, Madrid no podía hablar de eso, como tampoco de la obra reaccionaria del stalinismo durante la guerra civil.
Hace 25 años, los hombres de Moscú abrieron el camino a Franco; es preciso impedir que ahora los hombres de Franco entronicen al stalinismo. Sin desembarazarse de unos y otros, las dos caras del capitalismo mundial e ibérico, el triunfo del proletariado es imposible. Por lo demás, un futuro tribunal revolucionario tendrá acusaciones sobradas y abrumadoras para los jueces franquistas y para los agentes españoles de la contrarrevolución rusa.
Reprodúzcanse y difúndanse como volante o péguense como pasquín en lugares de trabajo y barrios obreros las siguientes consignas de F.O.R.
¿Sucesión de Franco? PODER, ARMAS, ECONOMIA al PROLETARIADO. — Fomento Obrero Revolucionario
¡Alto a la explotación! MENOS TRABAJO MAS PAGA. Todo aumento de la producción a los obreros que lo realizan. — Fomento Obrero Revolucionario
Washington o Moscú NO. Revolución social SI. — Fomento Obrero Revolucionario