Alarma, nueva serie, n.º 6, diciembre 1964 (págs. 19-20). PDF del número completo

En las ciudades universitarias españolas, y probablemente más aún en las portuguesas, la inquietud de los estudiantes no amaina y se transforma a menudo en agitación. En Lisboa y Oporto, la policía ha atacado diversas veces manifestaciones estudiantiles, causando muertos, heridos y un numero siempre indeterminado de detenciones y condenas posteriores. Las causas manifiestas de la agitación son siempre las mismas: hostilidad contra las organizaciones o las disposiciones oficiales, reclamación de organizaciones propias, lucha contra la dictadura y por la libertad en general. La causa subyacente es la que mueve también a los trabajadores: necesidad de dar al traste con las dictaduras de Franco y Salazar y con el sistema económico que las ha engendrado, que siempre será terreno propicio a otros despotismos. Ahora bien, en la mente de los estudiantes españoles y portugueses, la dicha causa subyacente aparece desvirtuada, como una mera necesidad de alcanzar la pujanza industrial de los primeros países actuales. En determinados casos, también los trabajadores se representan así la meta de su lucha. Pero mientras a éstos la actividad empírica contra el capital les induce y les inducirá cada día más a suprimirlo como fundamento de la organización social y económica, los estudiantes, mañana técnicos, administradores, profesores o intelectuales, pueden encontrar, en la "modernización de España y Portugal" un derivativo coincidente con sus intereses económicos personales, pero a contrapelo con los intereses de las masas y de la sociedad en general.

El dilema histórico peninsular, que adquirirá carácter inmediato a la caída de las dos dictaduras es: capitalismo dirigido, tecnocrático, ya sea imitado de Occidente o de Rusia, o bien revolución social y orientación de todo hacia el comunismo. Alcanzar el nivel de los países más industrializados es un objetivo reaccionario, que por añadidura jamás será conseguido. Pero partiendo del desarrollo técnico existente en la península y haciendo de las necesidades materiales y de libre desenvolvimiento de los individuos el pivote de toda la economía, la expansión industrial y agrícola no conocerá límite. O tecnócratas al servicio de la explotación, o revolucionarios fundidos con el proletariado, tal es el dilema de los estudiantes.