Alarma, nueva serie, n.º 6, diciembre 1964 (pág. 20). PDF del número completo

La prensa española no ha andado remisa en informar sobre el hundimiento del barco de carga "Sierra Aranzazu". Como es sabido, transportaba mercancías españolas a Cuba, fué sorprendido en el mar Caribe por cañoneros de cubanos anti-castristas y echado a pique. Tres hombres de la tripulación murieron y bastante más quedaron heridos. Si recordamos aquí el incidente es porque pone a lo vivo las trapacerías de la política mundial y las ruedas de molino ideológicas que muchos presentan hoy al proletariado.

En efecto, ¿cómo es posible que Franco, uno de los sujetos más reaccionarios del mundo, cargado de crímenes, ayude al gobierno actual de Cuba? ¿Y cómo es posible que el gobierno de Castro, si de veras es revolucionario, se haga construir barcos, camiones, maquinaria agrícola y enviar otras mercancías por uno de los gobiernos más anti-obreros del mundo? La respuesta sólo pueden darla quienes han señalado desde el primer día a Castro como un impostor. El capitalismo de Estado que éste se esfuerza en crear puede ser ayudado por Franco, puesto que se trata de lo opuesto al socialismo. Por completo distinta sería la actitud de Franco y de la mayoría de los gobiernos si el proletariado cubano ocupase el poder. La revolución obrera será simpre combatida por los representantes del capitalismo, en particular por gobiernos tan retardatarios como el de Madrid.

Supóngase que en los parajes del Caribe en que navegaba el "Sierra Aranzazu" se hubiesen encontrado unidades de guerra franquistas y castristas. Juntas habrían contra atacado y los ¡Viva Franco! se habrían confundido con los ¡Viva Fidel! De todos modos, el episodio pone en evidencia el embuste de los defensores de Castro.

Todo el asunto de Cuba es, desde el primer día, uno de los más sucios eventos del pugilato mundial entre los dos primeros imperialismos. En el mismo marco hay que situar las organizaciones anti-castristas que bucanean por el Caribe. La mayoría de ellas están dirigidas por ex-colaboradores de Castro, sin que los mejores pasen de ser burgueses más o menos liberales. Los revolucionarios que había en Cuba están en la cárcel o reducidos a una clandestinidad en que les va fácilmente la vida; eso si no están fusilados ya. En cuanto a los hombres de la tripulación española muertos, han perdido la vida, como los cuatro que murieron en las maniobras navales yankee-franquistas del Mediterráneo, en provecho de un bloque imperialista y de la mentira que dificulta la rebelión del proletariado en todos los países.