Alarma, nueva serie, n.º 7, mayo 1965 (pág. 14). PDF del número completo

La película, "Franco, ese hombre", ha dado lugar en algunas poblaciones y barriadas obreras a incidentes de los cuales la prensa no ha dicho palabra.

El título de esa composición cinematográfica basta para hacer saltar a los labios las interjecciones adecuadas: ¡Asesino!, ¡Muera ese hombre! y toda la gama de injurias populares. En varios casos llegados a nuestro conocimiento, el epíteto, ¡Asesino!, ha retumbado en la oscuridad de sala, alguna vez voceado simultáneamente desde varios lados, con el consiguiente alboroto del público y la inútil búsqueda de la policía. En otros lugares han sido lanzados durante la proyección, o al paso de los espectadores, octavillas llamando a la lucha contra la odiosa dictadura, o bién han sido pegadas sobre los carteles durante la noche. Felicitemos calurosamente a quienes así saben actuar y sacudir la pasividad política que todavía paraliza a la mayoría. Sí, los revolucionarios deben tomar osadamente la iniciativa gritando en cada momento oportuno: ¡Abajo Franco y el capitalismo!, ¡Viva la revolución proletaria!