Alarma, nueva serie, n.º 7, mayo 1965 (pág. 16). PDF del número completo
La visita a Madrid de Fritz Erler, vicepresidente del Partido "socialista" alemán no ha sido improvisada, ni mera iniciativa del Instituto de Estudios Jurídicos que le invitó a pronunciar una conferencia. Son los altos círculos de Falange y Franco individualmente quienes se interesan en las prácticas organico-políticas del partido dicho, a su vez interesado en la "liberalización" del franquismo y en la sucesión. El programa de ese partido admite el capitalismo como sistema de validez histórica (sinceridad ausente en otros partidos que siguen llamándose socialistas o comunistas) y sus hombres tienen multitud de intereses alemanes y occidentales en general que preservar en España. A su vez, los círculos falangistas y cuanto es anti-revolucionario, estudian la fórmula político-sindical de Alemania occidental, que quisieran imitar. Para hablar a sus anchas con Erler —informa el corresponsal en Madrid del Süddeutsche Zeitung— "el ministro del movimiento y de los sindicatos, Solís, muy interesado desde hace tiempo en la entrevista, aplazará su viaje a Moscú, si es que no lo suspende".
Esto último sólo sorprenderá a los inocentes que en nombre del comunismo se dejan manejar para una política reaccionaria, pero casa perfectamente con la política rusa de competencia imperialista con Estados Unidos, y con la decisión de un consejo de ministros: establecer relaciones comerciales y culturales flexibles con los países del Este. Los viajes de negocios Madrid-Moscú y Moscú-Madrid son vistos con agrado por ambas partes. El viaje de Erler entra dentro de la competencia inter-imperialista en torno a España.
El capitalismo español y la alta canalla franquista cuentan para salvarse no sólo con el capitalismo occidental, sino también con el oriental. Las maniobras y proposiciones secretas se ramifican desde Washington a Moscú. Por eso la condición previa de toda política revolucionaria es: ¡Abajo los dos bloques! y ¡Revolución proletaria mundial!