Alarma, n.º 8, diciembre 1965 (pág. 21). PDF del número completo
En la misma fecha, otro periódico de Moscú, Izvestia, anunciaba lacónicamente la muerte de dos generales, uno de ellos, Bolyatko, jefe del servicio administrativo del Ministerio de defensa, en accidente de automóvil. Puede ser. El otro "en acto de servicio", el general Gyorgy Naimuchin, jefe, en la región de Krasnodar, del Servicio de Seguridad, la omnipotente policía secreta cuyas iniciales actuales son K.G.B., antes G.P.U. En los últimos meses Moscú ha anunciado con igual laconismo la muerte, "en servicio secreto" también, de catorce generales.
El hecho de que el gobierno no dé precisión alguna sobre el cómo y el porqué de tales decesos, ni siquiera el lugar preciso en que ocurren, permite todas las suposiciones. De las tres que pueden hacerse dado el régimen, la menos convincente es la del acto de servicio experimentando armas, pues suelen hacerlo hombres no sólo de graduación inferior, sino más jóvenes. Pero sí podría tratarse de actos de servicio policíaco, es decir, que habrían sido matados por hombres en rebelión contra el régimen. No se olvide que ha sido promulgada una ley especial condenando a muerte a los atacantes de la policía, cada día más numerosos. La tercera suposición es la liquidación policíaca, pues la lucha interburocrática, aunque asordada en la propia Rusia, es implacable. El régimen está en descomposición.