Alarma, n.º 12, mayo-junio 1969 (págs. 24-25). PDF del número completo
Si la conferencia de paz reunida en París hace un año fué decidida bilateralmente por Rusia y Estados Unidos, sin que Hanoi y Saigón hiciesen otra cosa que inclinarse, la firma de la paz es ya asunto más complicado. Pekín hará cuanto esté a su alcance para impedirla mientras no sean tenidas en cuenta sus ambiciones, no limitadas a Vietnam. Por otra parte, el gobierno pseudo-revolucionario de Hanoi tiene también ambiciones de expansión en otros países de la península indochina: Laos, Cambodia. Procurará satisfacerlas maniobrando con Pekín frente a Moscú o a la inversa, mientras que los americanos no quieren perder allí pié estratégico. De cualquier manera, lo que obtengan Hanoi y el F.N.L. en el sur, será por componenda entre Rusia, Estados Unidos y China.
La guerra empezada hace 20 años, después de que Ho Chih-min aplastó la comuna de Hanoi, persiguió a sus protagonistas, asesinó a su dirigente principal, Tha Tu-tao, constituyó desde entonces un episodio de la redistribución del mundo entre las principales potencias; por ende, terminará legalizando esa redistribución. Los centenares de miles, si no millones de muertos, heridos y estropeados vietnamitas, los muertos americanos también, han sido sacrificados para hacer fructificar los capitales de sus respectivos imperialismo y para continuar sirviendo a unos y otros de posición estratégica. Y la izquierda europea y americana gritará, ¡victoria!