Alarma, n.º 16, enero 1971 (págs. 16-17). PDF del número completo
Otro proceso aún más perverso que los de Liningrado y Burgos es el de Konakry, la capital de la Guinea de Sekú Turé. De hace aquí plena función posesiva. El país es propiedad privada de Sekú Turé y en propietario que usa y abusa de ella --habitantes incluidos-- se comporta el sujeto.
No vamos a abundar aquí en detalles macabros sobre las ejecuciones, la exhibición de ahorcados y el vil comportamiento de la población ante los cadáveres. Los ha descrito suficientemente, aunque no concediese a esa matanza la misma importancia que a los procesos de Leningrado y Burgos, la prensa de gran circulación. Es ella la que hace recaer sobre la totalidad de los habitantes la sevicia y crueldad de quienes los gobiernan. La consideran fanatizada por éstos. Los gobernantes son, no hay que perderlo de vista, antiguos discípulos de occidente y hoy aprendices de Oriente.
Nosotros no creemos en ningún caso que la población de un país sea fanática de un poder cuyo desenfrenado despotismo y cuyas prácticas terroristas van dirigidas contra la mayoría de ella y no tienen explicación sino por la imposibilidad de conservar el poder de otra manera que infunciendo pánico. Por lo tanto, no podemos considerar los festejos carnavalescos (según dicho de radio Konacry) ante los despojos de los ahoracados, sino como obra organizada por las tropas políticas gubernamentales, el partido único de Turé mismo. ¿No llevó éste en persona el sanguinario holgorio hasta el pináculo haciendo leer por radio un "poema" de su composición titulado "Adios, los traidores"?
Porque el tal Turé se dice, además de líder amadísimo y socialista humanitario, también poeta. En su calidad de falsario en todos esos dominios, goza de la indulgencia de izquierdistas, pro-chinos y otros "contestataires de sa majesté". La de los voceros del mundo oficial la tiene de antemano adquirida en su calidad verdadera de dictador capitalista a la rebusca de comanditario.
El número de ahorcados en la capital y en otros lugares lo ocultan las noticias de Konakry. Pero se cifran forzosamente en centenares, además de 500 o 1.600 asesinatos perpetrados por simple decisión gubernativa. La mayoría de los colgados y asesinados nada tenían que ver con los grupos que efectuaron una tentativa de golpe de Estado por desembarco, motivo del proceso y la represión. El líder amadísimo aprovechó la ocasión para matar a todos sus adversarios conocidos, muchos de ellos ex-colaboradores suyos. Y aún está en duda si el desembarco fué organizado desde fuera del país o por mano larga de Turé.
Registremos, para establecer afinidades, algunos de los raros invitados a presenciar "el proceso", es decir, a escuchar cintas magnetofónicas con supuestas declaraciones de supuestos acusados: un representante de la prensa china, otro de la prensa argelina, un periodista de l'Humanité. Alguno de ellos, y otros políticamente emparentados con el megalómano Turé ("Politique Hebdo", "l'Idiot International") no pudiendo hacer frente a la evidencia, reconocen con timidez que ha habido amalgama; por lo claro, que se ha asesinado a gente sin nada que ver en el asunto. No obstante, si no han bailado en rededor de los cadáveres con la lengua hasta la cintura, continuan tarareando la misma canción que los danzarines: Guinea socialista.
El servicio que al capitalismo occidental y a sus regímenes más reaccionarios prestan represiones de ese género, como las de Polonia, Checoslovaquia, Rusia, China, etc., es valiosísimo. Cualquier Franco está en condiciones de proclamar sin mentir: ved, trabajadores, en los países marxistas la represión es más implacable y menos leal que la nuestra. Les basta aceptar la mentira previa sobre el caracter socialista de tales regímenes, lo que no dejan de hacer.