Alarma, n.º 16, enero 1971 (págs. 15). PDF del número completo

Para los economistas y sociólogos vulgares del tiempo de Marx, como para los de pleno siglo XX, aún más eufóricos,

"La explotación de los trabajadores por la máquina es lo mismo que la explotación de la máquina por los trabajadores".

Veinte páginas adelante, la 992 de la edición Pleiade de El Capital, añade:

"Las propias catástrofes que engendra la gran industria imponen la necesidad de reconocer el trabajo variado, y por consecuencia el mayor desarrollo posible de las diversas aptitudes del trabajador, como una ley de la producción moderna, y es menester que las circunstancias se adapten, a todos costo, al funcionamiento normal de esa ley. Es una cuestión de vida o muerte. Si, la gran industria obliga la sociedad, so pena de muerte, a reemplazar el individuo despedazado, porta-sufrimiento de una función productiva de detalle, por el individuo integral que sepa hacer frente a las más diversas exigencias del trabajo y que en sus funciones alternantes no hace sino dar libre curso a la diversidad de sus capacidades naturales o adquiridas".

Es innecesario añadir que el individuo está hoy mucho más sometido que en tiempos de Marx, a la ejecución de una parte insignificante, cuando no infinitesimal, de la función productiva.