Alarma, n.º 18, Julio 1971 (pág. 4). PDF del número completo
Algunos lectores de Alarma nos han pedido opinión respecto al libro de Felix Morrow "Revolution and Counter-revolution in Spain". Más bien que contestar por carta, preferimos utilizar este conducto, útil a quienquiera interese:
1 - El libro de F. Morrow, como tantos otros sobre el tema, considera sólo una parte de la revolución, la superior, iniciada el 19 de Julio de 1936. Pero no es inteligible la formidable insurrección del proletariado contra mílites y fascistas en son de cristianísima cruzada, menos sus consecuencias, sin reseñar el curso revolucionario anterior, empezado en 1931.
2 - La interpretación de Morrow adolece de un defecto general que repercute en las particularidades: considera la revolución española con el prisma de la revolución rusa y ve la causa de su derrota en la no aplicación de la táctica bolchevique. A partir de ahí, casi todo lo que dice es errado, sin contar los defectos de información exacta, no pocos.
3 - En la revolución rusa, la dualidad de poderes existió durante el período anterior a Octubre; en la revolución española, el choque entre los cuerpos represivos capitalistas y el proletariado se produjo sin tal dualidad, y tras de la victoria del segundo lo que apareció fué una atomización del poder en manos de los comités obreros. El poder capitalista del Frente Popular era nulo.
4 - La nacionalización de la industria y el control obrero de la producción fueron medidas de la revolución rusa (revolución permanente que no llegó a alcanzar nivel socialista); en la revolución española, los trabajadores expropiaron industrias y tierra, las pusieron en marcha como colectividades. Fué pues, también, una atomización socialista de la economía. Los obreros no ejercían control, sino gestión. Realizaban no una revolución permanente, sino socialista.
5 - El control obrero de la producción y la nacionalización de la industria fueron luego instrumentos de expropiación de los trabajadores por el Estado capitalista reconstituido. Nada de eso ha sido visto por Morrow.
6 - La propia crítica de la actuación del stalinismo es falsa e involuntariamente benévola. Lo ve como un oportunismo semejante al de Kerensky, zarandeado entre la contrarrevolución y la revolución, sin identificarse con ninguna. Apreciación descabellada. El stalinismo era la contrarrevolución por sí mismo.
Morrow está fuera del movimiento obrero. Mas el trotzkismo no ha superado sus apreciaciones. Sin haber comprendido la revolución española ni la naturaleza del stalinismo, es hoy un tullido sin músculo ni mente para medirse con el gran acontecimiento histórico que es la revolución.
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