Alarma, n.º 21, 2.º trimestre 1972 (pág. 14). PDF del número completo
Las recientes elecciones generales en Italia son una muestra suplementaria del callejón sin salida en que está metida la democracia capitalista y con ella el sistema a que representa. En otro tiempo, las elecciones legislativas y municipales servían por lo menos para dar indicio del interés político de las masas y de los desplazamientos de opinión o de las tendencias hacia el desplazamiento. Desde la post-guerra no dan indicio de nada, si no es de la indiferencia con que son vistas y del estancamiento del cuerpo electoral. Un escrutinio tras otro cada vez que llega el plazo legal arroja aproximadamente los mismos resultados. Diputado más, diputado menos, los mismos partidos ocupan en mayoría el parlamento: democracia cristiana, "socialistas", stalinistas. La no participación del último en el gobierno, mejor dicho, en el consejo de ministros, no le impide ser mediante su red de sucursales políticas y sindicales en todo el país, un sostén del régimen aún más sólido que el representado por los "socialistas".
Ese torpor no puede tener otra explicación sino la escasa diferencia que los votantes ven entre los diversos partidos. No sin razón por cierto. Entre la derecha y la izquierda burguesa las distinciones políticas han ido diluyéndose hasta quedar en mera forma y por otra parte, los partidos "socialista" y stalinista están totalmente fundidos con el capitalismo. Las masas trabajadoras lo intuyen, aunque no se lo formulen con precisión. Lo que en verdad vibra políticamente y lucha está al margen de las organizaciones oficiales, si bien no ha encontrado todavía una expresión revolucionaria adecuada. El día que la encuentre su actividad discurrirá por caminos muy diferentes a los electorales, pero no dejará de repercutir en éstos, hasta substituir la falsa democracia capitalista por la democracia obrera.
Añadamos que la situación en Inglaterra, Bélgica, Alemania, Francia, incluso en Estados Unidos, es aproximadamente la misma, en algunos casos con partidos de otro nombre y origen, pero no menos reaccionarios que en Italia.