Alarma, n.º 24, 1er trimestre 1973 (pág. 4). PDF del número completo
Algunos lectores y camaradas jóvenes nos han preguntado por qué acordamos una importancia tan sostenida a poner siempre en la picota al stalinismo. He aquí, hecha a vuelapluma, una contestación muy fragmentaria:
Porque ninguna otra fuerza política ha desempeñado un papel tan reacionario en la lucha del proletariado mundial;
porque desde 1926, en ningún país ha sido vencida la revolución por la burguesía y el capital en buena liza, sino gracias a la intervención política, o policíaca y militar del stalinismo;
porque, además de destruir la revolución, calumnia de la manera más perversa a los revolucionarios, falsifica los hechos, falsifica las ideas, destruye hasta la sombra de una consciencia proletaria;
porque sin su política no habría habido Hitler, ni despues Franco, ni por consecuencia guerra imperialista, pues habría triunfado la revolución comunista en Europa.
porque él constituyó la fuerza principal de defensa nacional del capitalismo en Occidente (sin hablar de Rusia, su coto cerrado), él lo ayuda a ponerse de nuevo en pié, él desarma al proletariado y lo manda a producir otra vez para el capital;
porque en España sus actividades no van enderezadas siquiera a la destrucción del régimen, sino a la substitución de Franco, con la misma policía, el mismo ejército, el mismo capital, el mismo trabajo mal asalariado y agotador para los obreros;
porque todo eso es hecho en nombre del marxismo y del comunismo, cuando no existe organización más calculadamente anti-marxista y anti-comunista;
porque, en fin, y resumiendo todos los otros porque, regímenes como el de Rusia o China se dicen socialistas y obreros siendo crudamente capitalismo estatal y no precisamente democrático, sino de un totalitarismo pocas veces igualado por otros regímenes capitalistas, que por lo menos no engañan a nadie porque se presentan tal cual son.
Sin estar persuadido de lo que es el stalinismo y combatirlo en consecuencia, ni se puede ser revolucionario, ni habrá revolución posible.
La breve contestación anterior no es óbice para formular en otros números de Alarma las explicaciones que pudieren solicitar lectores, amigos o camaradas.