Alarma, n.º 28, 1.er trimestre 1975 (págs. 16-17). PDF del número completo
Finalizando el año 1974 se ha constituido en Francia una Unión Obrera (por la abolición de la esclavitud salarial), cuya presencia en el seno del proletariado promete revelarse el hecho orgánico más positivo acaecido en Francia, por lo menos desde el fin de la guerra hasta hoy. Sus componentes proceden de la organización "trotzkistas" conocida por el título de su periódico, Lutte Ouvrière, dentro de la cual se constituyeron como fracción un año antes. La democracia de que tanto se vanagloria Lutte Ouvrière resultó ser demasiado estrecha y mezquina para consentir a la fracción pleno juego crítico. Es que, del dicho al hecho, el trecho es tanto mayor cuanto más oportunistas, insostenibles, falaces, son las posiciones de una organización o grupo. Y Lutte Ouvrière, que hubiera podido ser algo imponiéndose, bien antes de 1968, las rectificaciones teóricas indispensables, ha ido, por el contrario, resbalando desde entonces a la derecha de sí misma. No hace mucho, se declaraba dispuesta a unirse con toda la morralla izquierdista, incluyendo los pro-chinos, obtusos stalinistas sin conexión con el proletariado, siquiera conexión oportunista. La indigencia teórica de Lutte Ouvrière ha llegado a tal punto que ahora ella misma se muestra incompatible con su fracción revolucionaria, y a fin de quitarle posibilidades recurre a procedimientos bajunos. En efecto, sin mencionar los procedimientos de discusión, no ha tenido siquiera la sinceridad de expulsarla. Cursó a sus miembros orden de cesar toda reunión y toda discusión entre ellos. De hecho, les prohibió pensar, imponiéndoles al mismo tiempo la obligación de actuar según lineamientos de Lutte Ouvrière, o sea, a contrasentido de sus convicciones.
Los camaradas de la fracción respondieron, unánimes, constituyéndose en organización independiente y publicando todos sus puntos de vista en una pequeña recopilación de textos llamada "Tabla rasa de la confusión", primer acto de su constitución en Unión Obrera. La ruptura con el oportunismo de Lutte Ouvrière comprende todos los puntos principales, e irá precisándose en publicaciones posteriores.
En realidad, esos camaradas se habían hecho sobradas ilusiones sobre las posibilidades de acción fraccional. El derechismo oportunista, cuando no stalinizante de Lutte Ouvrière, como el de Rouge, etc., la idiotez teórica de tales organizaciones ha alcanzado tanto espesor, que en su seno no pueden tolerar sino variantes de su propia idiotez teórica. El espíritu de gran parte de sus militantes puede ser potencialmente revolucionario, seguramente lo es, pero las nociones guía de esas organizaciones no lo son. Esclavas de ideas muy sobrepasadas o erradas desde el origen, mellan sistemáticamente las mejores potencialidades de quienes caen bajo su influencia. La distancia entre las posiciones revolucionarias y las ideas de Lutte Ouvrière y tendencias afines es hoy tan grande, que la ruptura orgánica es el primer requisito de un trabajo orientado a la revolución comunista.
Los camaradas de Union Ouvrière han sido consecuentes y dado ese paso. Reciban nuestra felicitación y nuestro más cordial saludo. Ahora empieza realmente para ellos su formación como militantes proletarios y la constitución de una organización revolucionaria, cuya ausencia es la principal razón de la situación reaccionaria mundial y de la dependencia de la clase obrera respecto de partidos y sindicatos que son su más pérfido enemigo. En tal empeño se darán cuenta de que el "tabla rasa" ha de ser real, completo, sin cuquerías tácticas, homogéneo, que ha de abarcar, a más del modorroso izquierdismo, no pocas chirigotadas "ultra"-izquierdistas y estar fuertemente respaldado en la experiencia histórica. Otra cosa no merece la designación de organización revolucionaria.
Todo eso está prometido en el siguiente párrafo de "Tabla rasa de la confusión":
"El rasgo dominante del actual movimiento revolucionario mundial es la proliferación interminable de multitud de sectas de importancia numérica y de grado de coherencia política y radicalización comunista diversos. El abigarramiento orgánico del movimientos imagen exacta de su confusión política. Siendo ésta producto de medio siglo de sifilización stalinista del movimiento proletario, y de su reanudación vacilante hacia 1968, si en cierta medida compromete las posibilidades de dar al movimiento la coherencia que necesita, no por ello deja de expresar su vida misma, y allende sus desórdenes superficiales la recuperación, en escala social, de un rechazo comunista radical de la sociedad de clases".
Verdad general que encamina hacia lo concreto esta otra:
"Para los comunistas no puede tratarse en momento alguno de volver la espalda, de cualquier manera que sea, a la clase proletaria tal cual es hoy y a sus luchas. Nada de comunista se hará nunca al margen de la clase de productores explotados y martirizados por la inmunda esclavitud moderna".
A condición de llevar a cumplimiento su promesa, la fundación de la Unión Obrera, que tiene la ventaja de no ser un pequeño grupo, marcará nueva época en la regeneración del movimiento revolucionario en Francia.
Precisemos nosotros, por si fuere útil, que una secta no se distingue por algún que otro error, ni por su escasa o mediana importancia numérica; las hay de masas y las hay de dos o tres componentes. La calidad de secta la da una actitud dogmática, doctrinaria y de aspecto tremebundo al mismo tiempo, respecto de los problemas teóricos y prácticos de la revolución, o sea del devenir histórico. En lo orgánico, ello se manifiesta por un narcisismo y un egocentrismo más o menos acusados. Lo uno y lo otro infunde a los secuaces individualmente encandilamientos de tipo religioso, aunque se trate de ateos. Los sectarios llenan los vacios de su conocimiento teórico con afirmaciones axiomáticas, y su suficiencia huera les comunica el aplomo del tentetieso.
Para correspondencia con Union Ouvrière y subscripciones a su periódico mensual, de igual nombre, dirigirse a: Bernard LACOSTE, B. P. n° 26, Bordeaux - Nansouty, 33034 Bordeaux - CEDEX